UN EQUIPO SON MÁS DE UNO

Angel Sánchez
Opinión sobre: Un equipo son más de uno

La intención de homogeneizar (al menos en cuanto a la imagen transmitida a la ciudadanía) el liderazgo institucional es una estrategia en la que el cargo tiene una cierta relevancia. De ahí que el relato sobre “equipo de gobierno” esté sustentado sobre una idea que, con la intención de transmitir una idea de unidad, lo que consigue de forma tácita es identificar el poder municipal en una persona que, por otro lado, representa a una organización política antes que al poder institucional.

El papel de los partidos políticos en democracia es diverso. Como agentes políticos que aglutinan a personas que comparte valores e ideas tienen igualmente el papel de agente electoral: como instrumento de representación de propuestas políticas en forma de programas electorales con el objetivo de recabar el apoyo de la ciudadanía para lograr, en función de unas perspectivas y un contexto, otro de los objetivos: formar gobierno o al menos influir en su formación.

La formación de gobierno a través del apoyo político, ya sea en solitario o a través del acuerdo con otras organizaciones no puede relegar el concepto de representación pues si así fuera, se estaría sustrayendo al proceso democrático uno de sus significados más sustanciales: representar las preferencias políticas e incluso éticas de la parte de la ciudadanía que agrega el voto en torno a ese partido político. De ahí que el eufemismo de “equipo de gobierno”, que aparentemente se construye para dar una imagen de unidad no puede sustituir a la pluralidad (como es el caso de los gobiernos de coalición).

La ciudadanía, a través de su participación, expresa a través del voto sus preferencias, ya se refieran éstas a las personas que componen la candidatura electoral, los valores y principios que representa el partido o las políticas propuestas a través del programa. Y al tiempo, la ciudadanía, con su decisión crea mayorías que posibilitan la formación de gobierno, ya sea en un solo partido o en una coalición que aúne políticas acordadas con el objetivo de posibilitar una representatividad relativa a través de las mismas. Por ello, el objetivo de hegemonizar la representación de un gobierno a través de los cargos, siendo legal, pervierte la legitimidad del sistema político expresado a través de los partidos como instrumento de la pluralidad social y política.

Mi aversión al término no es instrumental ni interesada en socavar el objetivo, por otro lado compartido en principio, de propiciar un cambio político tras más de veinte años de gobierno de la derecha. Si considero que el gobierno de coalición debe respetar la pluralidad a través del reconocimiento expreso de los actores dejando espacio a la expresión política de los partidos participantes como organizaciones independientes y soberanas que pretenden, no solo cooperar en unas políticas determinadas, sino también representar a un número determinado de electores. La lealtad es un concepto que se fundamenta en la cooperación, aunque en el caso de la representación institucional plural, ésta debe construirse sobre acuerdos políticos compartidos y claramente identificados como fruto de acuerdos, dejando el espacio propio a las organizaciones políticas para desenvolverse en representación de esos valores, políticas y de la parte de la ciudadanía que depositó su confianza a través de su voto.

Creo que un gobierno de coalición es una suma de partes para lograr un objetivo, pero no considero que el objetivo de unidad deba convertirse en uniformidad, pues si algo ha demostrado la ciudadanía elección tras elección, es que es plural en cuanto a preferencias partidarias, algo que no puede ni debe obviarse: es legitimo el objetivo de incrementar el apoyo a través de una estrategia comunicativa, pero no lo es tanto hacerlo valiéndose de la artimaña de anular, valiéndose de la jerarquía legal, la pluralidad política inherente a una sociedad igualmente plural.

Soy plenamente consciente que el relato de los que se proponen como hegemónicos entienden cualquier cuestionamiento como un ataque a los altos y elevados objetivos que se dice perseguir. Pero mi objetivo no es otro que reivindicar el papel de los partidos como instrumento democratico y, fundamentalmente, la representación que éstos asumen con cada voto que la ciudadanía les presta. Si alguien quiere asociar mis reflexiones críticas a una aviesa intención, es libre de hacerlo. Pero creo que es necesario que algunos partidos, relegados tácita o explicitamente al papel de meros acompañantes recuperen ese concepto que he repetido y que considero tan relevante: la representación de preferencias, valores y principios políticos.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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