Actores, al escenario.

Angel Sánchez
Opinión sobre: ACTORES. AL ESCENARIO.

El telón de la contienda electoral municipal se ha abierto: ya tenemos un candidato oficial. El partido popular, que perdió el gobierno en 2015 ( aunque ya en 2011 gobernó en minoría) ha designado de nuevo al candidato que perdió las elecciones en 2011 ( recordar que en 2007 ganó con mayoría absoluta), aunque ésto no es extraño pues ya se ha dado el caso en otros partidos.

Si atribuimos al voto un carácter de identificación partidaria, el candidato tiene un arduo trabajo: recuperar el voto perdido en 2015, principalmente hacia Ciudadanos y Democrates-Centro moderado. Haciendo un análisis comparado del voto en 2015, podemos observar que sumando el voto del PP más el de Ciudadanos, obtenemos prácticamente el obtenido por el primero en 2011, y si a éste añadimos el de Democrates-Centro moderado, casi el porcentaje obtenido en 2007.

Evidentemente es muy arriesgado afirmar concluyentemente que el voto que perdió el PP fue a parar directamente a los dos partidos mencionados, pero si que podemos aventurarnos a afirmar que, mayoritariamente sí fueron estos partidos los destinatarios del voto que perdió el nuevamente candidato de la derecha local.

Otro dato interesante es la diferencia que existe entre el voto en las elecciones locales y el que recogió en el ámbito local el PP de El Campello. ¿Esto significa que la ciudadanía discrimina su voto?. Si nos atenemos a las cifras, si.

En 2007 el resultado local fue del 46,56 a nivel local. En cambio a nivel nacional (2008) logró en las urnas de El Campello el 53,46 del voto. En 2011, la diferencia negativa entre el voto a candidaturas locales y candidatura al congreso fue de un 12,95% en favor de la del congreso. En 2016 el «descalabro» fue menor: solo 9 puntos de diferencia a favor de la del congreso. ¿Esto significa que los votantes de la derecha local consideran, o que el ámbito estatal requiere el esfuerzo de los electores, o que la variable de los candidatos juega en detrimento del ámbito local?. Son preguntas difíciles de demostrar al no disponer de datos.

No obstante, lo que parece claro es que la variable «racional» juega en contra del ya candidato, pues pese a la inconsistencia del gobierno local en minoría, las «cuestiones» pendientes vienen todavía de los gobiernos, o que presidió el candidato o en los que participó ( caso de 2007 como concejal de Hacienda). Y, evidentemente este va a ser un punto que desmontará de entrada su apelación a la «ilusión» como referente emotivo que incentive el apoyo hacia su candidatura: ¿ilusión en pagar errores millonarios, en seguir privatizando de forma especulativa servicios, en carecer de un planeamiento urbanístico?

Otra cuestión es el carácter «presidencialista» que se pretende, donde en apariencia se vota a un «cabeza» de lista, cuando la realidad es que se votan candidaturas cerradas elegidas por los partidos políticos, de ahí que tengamos que contar con la aritmética que surja de las urnas para obtener un nuevo Alcalde o Alcaldesa, siendo únicamente relevante a nivel simbólico la figura del «candidato o candidata».

De los candidatos, de éste y de los que le sigan en el escenario de la pre campaña, cabe esperar, además de apelaciones emocionales, una propuesta de agenda que afronte los problemas que sufre el municipio, entre otros la ausencia de una cultura del diálogo y el acuerdo que incida en la concepción de sociedad frente al de comunidades agregadas, que es lo que hoy tenemos.

En mi opinión el escenario local es altamente incierto dada la desactivación del voto que se ha producido tras una corporación que, en lineas generales ha «fallado» a las expectativas de la ciudadanía. ¿Otra corporación altamente fraccionada con coaliciones plurales, una corporación con una coalición mínima?. Descarto las mayorías absolutas, no solo porque la gran mayoría de la ciudadanía las ha descartado, sino porque la experiencia local nos dice que éstas pasaron a la historia desde 2003, sino antes.

LAS NUEVAS HERRAMIENTAS

Angel Sánchez
Opinión sobre: LAS NUEVAS HERRAMIENTAS

Mark Poster (profesor estadounidense de estudio de los medios) acuñó la expresión de «martillo» para referirse a las nuevas herramientas tecnológicas. Exactamente a un «martillo nuevo que sirve para clavar más deprisa y comodidad los clavos de siempre». Esta metáfora se refiere a la utilización de las nuevas herramientas de información y comunicación para hacer lo mismo, pero de forma más rápida, o lo que es lo mismo: renunciar a las potencialidades interactivas y de comunicación horizontal para seguir utilizando las TIC como herramienta meramente de propaganda.

Un rápido análisis de los diferentes grupos y perfiles relacionados con El Campello podría servirnos como elemento explicativo de la afirmación que anteriormente he realizado sobre la estática comunicativa en la que, en mi opinión, vive instalada la política local.

Existen diferentes grupos de temáticas transversales. De la reivindicación ciudadana, sobre el patrimonio artístico y cultural a deportivas, juveniles, turísticas y perfiles institucionales. El seguimiento, pese a requerir una ponderación, ya que muchos de los participantes lo hacen paralelamente en diferentes grupos, debería ser un elemento a tener en cuenta para los grupos políticos locales. Así, el grupo Crónicas de El Campello cuenta con más de seiscientos participantes, Tu no eres de El Campello si no… con más de cuatro mil, el perfil de Amigos de la Asociación poético cultural ANUESCA, más de dos mil quinientos participantes. Los datos de participación en perfiles institucionales es igualmente significativa: El Campello Jove, más de mil cien participantes, El Campello Turismo, más de veinticinco mil, la oficial del Ayuntamiento, más de ocho mil cuatrocientos, y así podríamos seguir.

No me encuentro en ese grupo de ciberoptimistas que consideran que las TIC transformarán sin más el control ciudadano sobre la acción de gobierno, equilibrando el poder de los media, grupos de presión o partidos, condicionando la agenda política. Personalmente considero que no basta sin más incorporar las TIC en el procedimiento institucional sin un compromiso con la mejora efectiva de la participación. Pero igualmente considero que es un enorme error no ver que el cambio en las relaciones e interacciones sociales y políticas propicia nuevas e interesantes formas de participación horizontal.

Si echamos un vistazo a las interacciones que se producen en los diferentes grupos podemos observar que, o los miembros de la corporación no pertenecen a ellos o simplemente se dedican a la lectura de los diferentes argumentos expuestos a diario en ellos, sin reacción deliberativa alguna. Y si hacemos una lectura crítica del principal perfil institucional ( el oficial del Ayuntamiento), vemos que se trata de un mero tablón de anuncios y propaganda, donde habitualmente no se interactúa y, cuando se hace, se produce una reacción a la defensiva frente a la necesaria pedagogía y horizontalidad que debería guiar una dinámica comunicativa que tuviese como perspectiva influir positivamente en las nuevas vías de participación democrática. El análisis de los perfiles de los diferentes grupos políticos con representación van en la misma línea: tablón de anuncios.

En mi opinión, los grupos políticos locales parecen instalados en una estática jerárquica: informar y publicitar. Pero la sociedad se ha autoorganizado fuera de los cauces institucionales y éste nuevo elemento no puede ignorarse en una estrategia política que tenga por objetivo convertirse un instrumento útil para la ciudadanía.

Evidentemente, la nueva segmentación social surgida conjuntamente de la crisis y la revolución tecnológica, requiere atención a la ciudadanía que no tiene acceso a las nuevas tecnologías, pero si analizamos la información y no la publicidad que se realiza en los medios tradicionales ( televisión, prensa y radio), la estrategia comunicativa local no mejora sustancialmente, aunque ésto es posible que sea motivo de otro texto de opinión.

LA ADMINISTRACIÓN: ESA GRAN DESCONOCIDA O ESA GRAN PARADOJA? Primera parte.

Angel Sánchez
Opinión sobre: LA ADMINISTRACIÓN: ESA GRAN DESCONOCIDA O ESA GRAN PARADOJA? Primera parte.

La administración pública, la sufrimos o la disfrutamos todos y todas. La realidad es que el disfrute o el sufrimiento va más por afinidades simbólicas o personales que por motivos verdaderamente racionales, porque si así fuera, existirían mareas de ciudadanos y ciudadanas pidiendo el cierre de las administraciones por suponer un lastre. Pero, la administración, en un marco democrático, no solo es el ente que presta determinados servicios: representa a la ciudadanía, las preferencias, las ambiciones y preocupaciones colectivas.

Los Ayuntamientos de la transición se enfrentaban a retos importantes. Realmente y pese a la politización de la sociedad del momento, las diferencias ideológicas se relativizaban ante la ausencia de una organización administrativia ( pocos medios humanos y materiales, procedimientos discrecionales, etc). Pero lo que en verdad la relativizaba ( y ahí están los datos) era la ausencia de servicios e infraestructuras ( se puede observar y comparar las similitudes en cuanto a los objetivos de la primera época democrática en Ayuntamientos gestionados por opciones políticas diferentes).

En nuestro municipio se realizó un importante esfuerzo en las dos direcciones: se crearon servicios y se dotó al municipio de infraestructuras, a la par que se reformaba la estructura administrativa dotándola de medios personales y procedimientos administrativos. Pero la época en la que ésto se realizó, la marea neoliberal había llegado a Europa de la mano de los gobiernos Británico y Estadounidense: Theacher y Reagan fueron los dirigentes que simbolizaron el triunfo de la ideología neoliberal ante los movimientos progresistas. El fin de las ideologías preconizado por Fukuyama y Bell supuso realmente el declive de las ideas progresistas, en concreto las socialdemócratas que habían hegemonizado la Europa de post guerra. Y nuestro municipio no fue ajeno a la hegemonía de los nuevos paradigmas neoliberales sobre los servicios y la administración: la Nueva Gestión Pública.
El principio fundamental de éste paradigma es la superioridad de la gestión privada frente a una gestión pública excesivamente burocratizada, lenta y costosa. Por consiguiente, muchos de los servicios que por aquel entonces se pusieron en marcha, fueron a través de la herramienta de la externalización de servicios. La socialdemocracia renunció a buscar alternativas, y así seguimos hasta nuestros días.

Pero, la dinámica empresarial y la consiguiente conversión de la ciudadanía en consumidores de servicios ( clientes, contribuyentes, etc) se hizo sobre la segmentación e individualización de la sociedad, donde el servicio prestado a menor precio ( para la administración, no quizá para el ciudadano) no dejaba ver los efectos que éste partenariado público-privado acarreaba para la sociedad: precarización del empleo creado en torno a los servicios, supeditación al precio y no a la calidad, perdida de control colectivo, etc. Y todo ello, bajo la supervición de una estructura burocrática con bajos niveles de vocación y separada de la sociedad real a través de beneficios directos e indirectos ( la cuestión de los y las empleados públicos como «nueva clase», la abordaré en otro texto) que ha fallado estrepitosamente en su labor, multiplicando exponencialmente casos de nepotismo, clientelismo y corrupción (entendida por corrupción cualquier práctica que vulnere la ley, incluso sin obtener rédito individual).
Pero, contradictoriamente, en nuestra administración local se da la paradoja de que, manteniendo una estructura burocrática más estática que dinámica, ha pretendido clientelizar a la ciudadanía pero sin permitir que ésta ejerza sus derechos de consumidor: sin rendir cuentas, sin informar y sin adaptarse a las circunstancias de sus hipotéticos clientes. Privatizando más por comodidad siguiendo esa estática neoliberal «heredada», que por reforzar a los derechos democráticos de ciudadanía.

Los movimientos progresistas se enfrentan a un verdadero punto de inflexión: o buscar alternativas al paradigma que se ha demostrado como democráticamente perverso ( clientelización de la ciudadanía) o resignarse a lo que Limblond definió como «ir tirando», rindiéndose ante el neoliberalismo por incapacidad, comodidad o simplemente por carecer de compromisos éticos y políticos más allá de un interés coyuntural. Pero, incluso, desde el punto de vista de la mera supervivencia electoral, ¿no sería lógico buscar alternativas que los diferenciase de la derecha?.

La realidad política

Angel Sánchez
Opinión sobre: La realidad política

Quizá sea interesante avanzar en el concepto de rendición de cuentas y asignación de responsabilidades como elemento central en unas elecciones, mas allá de los rituales electorales en forma de comunicación electoral.
La realidad política, como he mantenido en diferentes ocasiones, ha variado de hecho, aunque no de derecho: la Ley Electoral sigue siendo una norma con intenciones proporcionales pero con voluntad mayoritaria. La ciudadanía ha decidido, no se si coyuntural o definitivamente ( eso, los avatares de la política lo decidirán), abandonar la agregación mayoritaria de voto en las dos organizaciones que tradicionalmente aglutinaron electoralmente a la sociedad española, optando por una diseño plural y una representación que, pese a que a algunos les gusta definir como “fraccionada”, personalmente prefiero el término diversa.

Pese a la desafección social por la “política”, la ciudadanía decidió en 2015 y 2016 ejercer su derecho a ser representados, pero sin dar la mayoría a nadie. Esto, de hecho ha convertido la democracia mayoritaria ( rasgo principal de nuestros años de democracia parlamentaria) en una de corte consensual, aunque ésto, también habría que cogerlo con pinzas, a la vista del instrumentalismo con el que algunos partidos de los “nuevos” actúan en éste (coyuntural o definitivo) marco electoral. Y esa diversidad; esa pluralidad se ha concretado en diferentes gobiernos de coalición en diferentes niveles institucionales. Por ejemplo, y por ser el más cercano: tras la presentación de la moción de censura, el candidato del partido con más numero de diputados al margen de Ciudadanos y el PP, logró el apoyo de la mayoría de la Cámara, aupando a un candidato socialdemócrata a la Presidencia del Estado. En un ámbito más cercano: el gobierno del Botanic logró poner de acuerdo a tres fuerzas políticas para gobernar en la Comunidad Valenciana. Y ya en un ámbito más doméstico: uno de los candidatos de las formaciones políticas con representación logró el apoyo de cinco grupos municipales, sumando los votos necesarios para alzarse con la Alcaldía.

Estos tres ejemplos, lo son de diferentes formas de coalición: el primero, de una coalición de investidura sin acuerdo de gobierno. El segundo, con un acuerdo de investidura y acuerdo de gobierno entre dos de las tres formaciones que alcanzaron el acuerdo ( recordar que Podemos decidió quedarse fuera del gobierno autonómico). Y el tercer, el nuestro, un acuerdo entre cinco formaciones políticas, que en su día fue mayoritario en la investidura pero hoy es minoritario al haber expulsado el Alcalde a uno de los “socios fundadores” del actual gobierno.
El estudio y análisis de los gobiernos de coalición post electorales sigue siendo un terreno prácticamente inexplorado en la ciencia política, básicamente en cuanto al concepto de rendición de cuentas y la asignación de responsabilidades: en un gobierno de coalición múltiple, ¿cómo se asignan las responsabilidades?

La pregunta es compleja, pues no todos los casos de un gobierno de coalición suponen las mismas dificultades para que la ciudadanía juzgue la acción del gobierno. Así, en el primer caso planteado, será fácil asignar responsabilidades al ser un gobierno monopartidista, pese a haber alcanzado el poder con el apoyo de diferentes grupos. Aquí siempre queda otro eufemismo político para justificar la posible ineficacia o improductividad del gobiero: la culpa es de otros. En el segundo caso, y llegado el momento de las elecciones, la ciudadanía, en función de diferentes factores en los que hoy no voy a entrar, decidirá méritos y deméritos de los dos socios que asumieron el gobierno de coalición (PSPV-PSOE y Compromís), pero en nuestro caso doméstico, ¿cómo se asignan responsabilidades?, ¿en función de políticas o resultados?, ¿como se juzga el papel de cada uno de los actores implicados en un gobierno que ha mantenido la difusa marca de “equipo de gobierno” en un ejercicio, aceptado por diferentes causas ( en las que hoy, tampoco voy a entrar) , de uniformidad partidaria?.

Evidentemente, como decía, la decisión de la ciudadanía a la hora de exigir responsabilidades, premiando o castigando la acción de gobierno, requiere de una reflexión previa a la decisión. Evidentemente, las decisiones no están exentas de carga emotiva, pero creo que ésta debería combinarse con un análisis comparativo, como mínimo.

Y, como dicen que no hay dos sin tres, en la tercer entrega de ésta extensa reflexión personal, me centraré en los aspectos que, en mi opinión, podrían ser un elemento valorativo cuando llegue el momento, que en mi opinión es muy importante, de decidir a quien le damos nuestro apoyo y porqué.

Campaña a la vista.

Angel Sánchez
Opinión sobre: Campaña a la vista.

Los calores del verano parece que provocan que olvidemos que, a la vuelta de unos pocos meses, la legislatura afrontará su recta final y caminaremos hacia una nueva convocatoria electoral. En éste contexto, creo que puede ser interesante intentar introducir un elemento analítico de cara a establecer un marco mínimo desde el cual debatir sobre cómo será la campaña y los porqués de los argumentos que en ella tendrá que valorar la ciudadanía para decidir su voto.

Evidentemente, lo ideal sería contar con herramientas de análisis que nos permitiesen anticipar algunas hipótesis, pero si por algo parece caracterizarse “nuestro” sistema de partidos local es por desdeñar el uso de instrumentos de análisis de la opinión pública. De ahí que únicamente podamos teorizar sobre alguno de los factores que sin duda tendrán relevancia, prácticamente desde ya.

La ciudadanía en nuestro municipio, al igual que en otros de nuestro entorno, ¿porqué vota lo que vota o incluso porqué no vota?. Los efectos de las elecciones periódicas son diversos, y todos ellos relevantes aunque no sean demasiado evidentes. Cuando hablamos de democracia, de forma tácita se hace en un plano prescriptivo: lo que nos gustaría o lo que debería ser. La democracia representativa tiene unos efectos determinados ampliamente estudiados y contrastados. Generando participación, expresa en votos las preferencias políticas, se selecciona, en función de esas preferencias a los cargos que nos representarán reflejando el pluralismo político, genera una legitimidad de origen y establece unas mayorías para la formación de gobierno, entre otras funciones. Evidentemente esta relación es, si se quiere minimalista, porque la democracia es algo más, y así se ha puesto de manifiesto en las últimas convocatorias electorales con la emergencia de exigencias de mayor y mejor democracia, algo que personalmente no tengo claro que los partidos locales tengan claro: quizá esperan a que la “marea” crítica con el sistema (fundamentalmente el de los partidos políticos, tanto tradicionales como “nuevos”) se vaya disolviendo, algo que, además de improbable tampoco sería deseable. Pero sigamos con las reflexiones sobre la campaña venidera.

Las elecciones sirven también para valorar y juzgar al gobierno y a la oposición: que se ha hecho y que no, cual ha sido el nivel de cumplimiento, no solo del programa, sino de esos principios que se supone que son guía de la acción política, etc. Pero, la ciudadanía, ¿que juzga?, ¿políticas y propuestas o resultados?. En muchas ocasiones no todas las políticas pueden ser elemento de juicio, pues la interdependencia institucional condiciona el marco competencial y presupuestario. De ahí que el argumento de “la influencia externa, o la culpa externa” será, con toda seguridad, un argumento de campaña, pues de hecho la lo está siendo. Pero a éste factor externo también se encomiendan los partidos políticos locales como argumento electoral positivo, y sobre esa idea voy a continuar mi reflexión.

La actividad en materia de comunicación política puede enmarcarse en mi opinión en una mera estrategia propagandística limitada, pues los medios de información de referencia local ( prensa gratuita y radio privada local) han sido utilizados, además de forma desigual, de forma mínima. Que decir de la estrategia en internet, donde la propaganda ha anulado las posibilidades de interacción institucional que ofrecen las nuevas tecnologías. Mi conclusión es que los partidos locales con referencia estatal o autonómica se encomiendan a otra faceta de ese factor Externo: el tirón de las tendencias definidas por la marca en el ámbito estatal. Eso significa que si la marca está al alza, si se han producido eventos que hayan situado en la primera plana o en las primeras líneas de las redes a la marca, se espera la influencia positiva directa en la decisión del elector local.

Evidentemente, en un contexto político y social en el que las referencias personales han decaído como elemento decisivo y la influencia mediática juega un importante papel en la decisión coyuntural y los estados de opinión, encomendarse a ese factor externo es un recurso. Pero considero que es empobrecer la política local que los representantes políticos renuncien a crear e incluso ampliar el apoyo social, no al margen, pero si desde la complementariedad a los avatares políticos generales.

No estamos lejos del momento en el que debamos valorar y asignar responsabilidades, tanto en positivo como en negativo. Y pese a que es un ejercicio difícil dado el escenario local, creo que merece la pena un ejercicio de racionalidad donde el costo y los beneficios del voto, no solo en su aspecto económico, sino también respecto a la capacidad de influencia en la política, nos coloque en situación de empezar a reflexionar sobre quien merece nuestro apoyo y quien nuestra reprobación.

La administración como problema.

Angel Sánchez
Opinión sobre: La administración como problema.

El discurso político acostumbra a considerar de forma tácita que la ciudadanía es simplemente un grupo de inexpertos consumidores de servicios a los que pueden valer las justificaciones y, por lo tanto, para quien las explicaciones ( la rendición de cuentas) no son necesarias. Decía Albert Hirschman, que una democracia consigue legitimidad cuando las decisiones que se adoptan emanan de una completa y abierta deliberación entre sus grupos, órganos y representantes, algo que suena casi a broma si miramos la relación entre la ciudadanía y la administración local. De ahí que una gran parte de la ciudadanía se haya vuelto escéptica e relación con la actividad política, asumiendo el sistema de representación política como una “carga” más que ha de sobrellevarse.

El utilitarismo de la política; el ejercicio reduccionista de limitar la democracia al mero ejercicio de seleccionar dirigentes cada cierto período de tiempo, no solo pervierte la relación entre la ciudadanía y los representantes políticos, sino que profundiza en al paradigma que parece seguir dominando en gran medida la actividad de la administración: la ciudadanía rebajada al rol de consumidor de servicios. Y ahí, los movimientos políticos que pretendieron representar a una mayoría, han fallado estrepitosamente, convirtiéndose en una mala copia de los genuinos representantes de la gestión neoliberal en el ámbito local.

Personalmente, he intentado catalogar a la administración local en función de los rasgos conocidos y los marcos conceptuales que en la ciencia política se utilizan para el análisis. ¿Es una administración discrecional y por lo tanto tiene rasgos de la antigua administración?. No, porque el desarrollo del proceso de modernización que disfrutó nuestra administración local bajo la dirección del nunca suficiente valorado y, por lo tanto, añorado Secretario municipal, D. Vicente Boix, situó una administración con pocos recursos, pocos profesionales y procedimientos no reglados en una administración moderna. ¿Correspondería por lo tanto encuadrar nuestra administración en el nivel de la administración tradicional racional-burocrática?. Evidentemente las normas y procedimientos reglados, la organización jerarquizada y la, en principio indiscrecionalidad, la situarían en ese estadio pero, ¿no existen rasgos o elementos que correspondan a ese nuevo paradigma que supuso la Nueva Gestión Pública?. Si. Los intentos ( solo intentos )de establecer vías de participación ciudadana ( en el período de 1991 a 1995 se pusieron en marcha los consejos sectoriales de deportes, cultura, juventud y turismo), junto con la externalización de servicios coinciden en parte con el paradigma neoliberal cuyo objetivo era ( y es) que la administración funcionase bajo criterios importados del mundo de la empresa, cuestión ésta que sería motivo de otro debate. Entonces, ¿donde encuadrar a nuestra administración?. A caballo entre la Administración burcrática y la nueva gestión, quizá. ¿Y ésto que significa?. Pues que, a pesar de la coincidencia en la existencia de rigidez de los procesos administrativos y la jerarquización burocrática, a pesar del uso de técnicas provenientes del mercado, si por algo podría definirse hoy nuestra administración es por ser un entramado difícilmente analizable. Y, ¿porqué esa casi obsesión por analizar y encuadrar?. Simplemente para entender: qué procesos, cómo se implementan, cual es la organización y porqué para poder valorar posibles mejoras no solo en la prestación de los servicios, sino en la forma en la que se toman las decisiones, por quién y para quién.

¿Y todo ese rollo, porqué? La administración, en mi opinión, se ha convertido en un problema para la propia administración. Es una administración burocrática que vive de espaldas a la ciudadanía y que, como una administración racional-burocrática, no mira a los ojos de la ciudadanía, y además de eso, vive bordeado la legislación vigente, cuando no vulnerándola abiertamente, extremo que, pese a la condescendencia (complicidad, más bien) del actual gobierno con los responsables, cuestan miles o millones de euros a la ciudadanía, miles y millones de euros que deberían (que tendrían que) dedicarse a mejorar la vida de la ciudadanía. Casos como las indemnizaciones por incumplimientos legales para con los trabajadores públicos ( caso del 1%), como los del “olvido” en el pago de la seguridad social ( que acarreó una importante sanción), como los del informe encargado extraoficialmente por un concejal, como las indemnizaciones millonarias a empresas , como la anulación del Plan de Ordenación urbana, etc. Y todo ello, aderezado con un incremento exponencial desde 2007 de la partida de productividad y servicios extraordinarios que éste gobierno debería haber parado ya ( ¿solución a través de una RPT?,¿cómo?,¿consolidando productividades que vulneran la ley?).

El gobierno de coalición ha profundizado la brecha entre administración y administrado que abrió el pp y que durante veinte años ha convertido una administración en camino de la modernidad en un entramado de intereses difícilmente explicable, y no digamos ya justificable. Y si: fue el PP el que remodeló la administración que el Secretario Vicent Boix tanto empeño puso en modernizar, poniéndola a su servicio y poniendo a la estructura política al servicio de determinados grupos internos de presión. Lo sorprendente y profundamente frustrante es que conocimiento grupos políticos el grave problema de la administración, su desorganización operativa y salarial, no se empeñasen en ordenarla y ponerla al servicio de la ciudadanía. Personalmente, de nada me sirven las empalagosas declaraciones de estar “al servicio del pueblo” cuando la realidad es que es al contrario: el pueblo está al servicio de la administración priorizando el ese statu quo como área de confort de la clase política local.

Creo que ésta legislatura ha fracasado por varias cuestiones, pero uno, sin lugar a dudas es el secuestro de la voluntad política por lobbies internos cuya única preocupación es mantener el statu quo, dándole la espalda a esa promesa que todos y todas hicimos cuando tomamos posesión, incluidos los cargos públicos: cumplir el cargo, respetando las leyes. La cuestión, que he repetido en diferentes ocasiones se refiere a la legitimidad: ¿con qué legitimidad se exige el cumplimiento de la ley, si aparentemente el objetivo de la administración en bordearla en función objetivos inconfesables?.

La administración tiene un problema: la propia administración. Y urge, tanto una concienciación política como ciudadana, porque al fin y a la postre, la administración existe porque existe una ciudadanía que administrar y, no nos olvidemos: representar.

Geometría variable

Angel Sánchez
Opinión sobre: Geometría variable

Desde el inicio mismo de la legislatura, la geometría política que propició la investidura, varió. Y lo hizo, en primer lugar, con el rechazo de uno de los grupos políticos que apoyó la investidura a entrar en el gobierno, para pasado el tiempo, volver a variar con la abrupta salida de otro de los “socios fundadores” del actual gobierno de coalición en minoría. La salida fue acompañada de la entrada del grupo que decidió en principio no participar, cuestión que no resolvía la posición de debilidad del gobierno de coalición.

La cuestión de la aritmética se ha puesto sobre la mesa en nuestro municipio a lo largo de nuestra historia democrática. En 2014 el partido popular precisó de apoyos para aprobar el presupuesto que todavía sigue vigente. No obstante, esa misma geometría se complica a partir de 2015 con los resultados electorales: si al partido popular le hizo falta únicamente dialogar con un partido, en 2015 el diálogo concitó a cinco. La fragmentación que surgió de las urnas, anula cualquier intento formal de analizar la coalición resultante, no solo por el gran número de actores que intervienen, sino por el descuelgue de uno de los grupos mayoritarios en un primer momento, y la salida de otro pasado poco tiempo. Por lo tanto, el único enfoque posible de análisis es el multidimensional al haberse demostrado a lo largo del tiempo que el proceso de formación y modificación de la coalición ha sido un proceso dinámico y continuo.

En un primer momento, la distancia ideológica y programática parece salvarse con la redacción de un programa mínimo de gobierno que contiene unos puntos, además de unos principios que sirven como sustento al acuerdo. Pero éste documento se presenta como no valido con el paso del tiempo, pues la opción del gobierno de coalición minoritario fue la de seguir una estrategia incrementalista ( partiendo de lo hecho, incrementar o modificar las actuaciones políticas) frente a la reformadora que en principio se suponía y esperaba.

La situación que hoy vivimos, respecto a un supuesto y extraoficial debate presupuestarios ( no existe acuerdo en el órgano correspondiente que establezca un calendario con plazos temporales para culminar el debate), pone de relieve que la aritmética municipal sigue siendo cambiante. En principio, la exclusión manifiesta del que fuera socio de investidura planteaba una única alternativa: Ciudadanos. Los tres votos de éste grupo aseguraban la aprobación de los presupuestos, aunque tras las palabras del Alcalde en la última sesión plenaria ( a la recriminación del pp sobre su aparente posición prescindible, la respuesta fue un : “de momento”) cualquier posibilidad sigue abierta.

El hecho de que no se haya utilizado el mecanismo de la “moción de confianza”, instrumento anulado al haber entrado en el último año de legislatura, plantea un escenario complejo. La moción de confianza, planteada por el Alcalde al Pleno municipal, uniendo a ésta los presupuestos municipales habría sido ganada dadas las distancias ideológicas entre los grupos que hoy componen la oposición: un acuerdo entre PP, Ciudadanos y Esquerra Unida es inviable (variable aritmética imposible que ha posibilitado la permanencia del gobierno de coalición en minoría). Pero ésta cuestión ha decaído porque ya no se está a tiempo. En cuanto a lo que se establecía en la disposición adicional 16ª de la Ley 7/ 1985, introducida por el art. 1.38 de la Ley 27/2013, y tras declarar éste apartado inconstitucional por el Tribunal Constitucional, la aprobación por la Junta Local de Gobierno del Presupuesto (en el caso de no alcanzar la mayoría necesaria), tampoco es ya una posibilidad. ¿Entonces?. Únicamente queda la posibilidad de que la geometría variable municipal propicie los apoyos suficientes para aprobar unas cuentas que, por otro lado, trascenderán a la presente legislatura dadas las fechas en las que nos encontramos.

Casos similares hemos tenido ésta legislatura. Como antes mencionaba la aprobación del Estudio Económico-financiero de la piscina municipal e instalaciones anexas, así como el pliego de condiciones de éste servicio, fueron aprobadas con el apoyo “implícito” de PP y Ciudadanos (no votaron que si, pero cedieron “abstenciones” a la coalición de gobierno), en una prueba más de que la geometría es variable en función de la coincidencia en cuanto a los objetivos y no solo en la relación al eje ideológico.

Hasta ahora hemos hablado de la política de coaliciones que ha sido factible, pues del momento de la investidura hasta nuestros días lo políticamente deseable no ha sido aritmeticamente posible, ¿o si?. Esa es una buena pregunta, pues el abandono de los objetivos expresados en el documento que sustentó la investidura hace pensar que ha existido coincidencia siempre que se ha buscado, pero no siempre ha sido la que presumiblemente resultaba del proceso de investidura, o lo que es lo mismo: ha habido una tendencia hacia posiciones conservadoras en cuanto a las preferencias en los acuerdos, abandonando las posiciones de izquierdas que inspiraban el documento que propició el acuerdo inicial.

Es absolutamente legítimo que la realidad condicione la toma de decisiones, pero esta legitimidad debe reforzarse con una estrategia, más que comunicativa, explicativa: la ciudadanía debe conocer el porqué de las variaciones estratégicas. Hasta ahora solo han existido manifestaciones redundantes en el discurso retórico cuyo objetivo es el reforzamiento de los símbolos y, curiosamente, ese discurso solo ha sido realizado por uno de los socios del gobierno de coalición en minoría, algo que indica que las relaciones en el seno de la coalición son igualmente variables a estudiar para así poder, en principio entender el papel de cada actor y, de ahí, atribuir responsabilidades, positivas o no en cuanto a las decisiones y las no decisiones.

El último año de legislatura nos va a deparar situaciones interesantes, aunque creo que no será posible resolver el embrollo institucional hasta 2019, cuando la ciudadanía vuelva a votar expresando sus preferencias y, como decía, premiando o castigando, espero que no solo discursos retóricos, sino propuestas.

¿Acuerdos imposibles?

Angel Sánchez
Opinión sobre: ¿Acuerdos imposibles?

Aunque quizá la pregunta pertinente sería: ¿porqué no se ha sido capaz de aprobar ni un presupuesto municipal a lo largo de la legislatura?. Creo que sería interesante que, partiendo del actual contexto, fuéramos capaces de dar respuesta a esa pregunta que, pese a parecer meramente instrumental o incluso tendenciosa, encierra una duda que creo que compartimos más de uno y de una.

El gobierno municipal cambia en 2015. Tras más de veinte años de gobierno de la derecha ( en solitario o con acuerdos con otra fuerza política), en mayo de 2015 la ciudadanía decide repartir sus preferencia, eligiendo representantes municipales entre siete de las nueve candidaturas presentadas. Y, a diferencia de otras ocasiones donde el “juego” se dilucidaba con una coalición mínima ( de dos), en ésta ocasión son necesarios, como mínimo tres actores en un escenario más complejo ( en la legislatura de 2011 obtuvieron representación las seis formaciones que presentaron candidatura: PP (7), PSPV-PSOE(6), Esquerra Unida(1), Compromis(2), Decido(1) e Iniciativa(1), en la de 2015: PP(7), PSPV-PSOE(3), Ciudadanos(3), Compromis(3), Esquerra Unida(2), Partido del Campello (2), Democrates (1). Desde los partidos con representación la interpretación de los resultados, y así lo declaran todos, incluido el actual Alcalde en su discurso de investidura, es : dialogo y acuerdo. Pero, ¿quién ha estado dispuesto a dialogar con quien y de qué?

La premisa del “mandato” propicia un acuerdo sustentado en once votos provenientes de cinco candidaturas. Pero la lectura de ese “mandato” es relativo, por dos cuestiones: el documento de mínimos pasa a ser irrelevante y uno de los socios es expulsado de la coalición. Esto propicia un gobierno en minoría que llega hasta la actualidad. Pero, ¿qué debe hacer un gobierno en minoría si pretende sacar adelante al menos alguna propuesta política?. Pues eso: dialogar, negociar, acordar. Pero parece ser que ninguna de esas tres palabras han sido argumento para el actual gobierno como responsable de liderar las políticas y, consiguientemente, el resultado es que por tercer año los presupuestos sobre los que se trabajará, con el proyecto político que se gestionará el municipio es el del PP de 2014

¿Era posible el acuerdo?. En mi opinión, si, pero era necesario un esfuerzo, no solo negociador, sino de reconocimiento de legitimidad: cualquier grupo tiene legitimidad para intentar incluir propuestas. Por consiguiente, un método que podría haber sido utilizado era el puramente cuantitativo: cada grupo presenta propuestas en un proceso abierto, se debaten abierta y con difusión pública, se priorizan y, finalmente se establece un mecanismo para su inclusión o no en el presupuesto: en función del porcentaje de representación de cada cual. ¿Posible?, si, pero irreal. Evidentemente, sí se debería haber abierto un procedimiento oficial, con fechas y plazos para presentar, tanto el borrador de presupuesto como las enmiendas, así como una fecha para su debate plenario. En éste contexto, el esfuerzo negociador, si el gobierno se consideraba realmente “de cambio”, podría haber sido doble: por un lado convencer y aceptar propuestas de otros grupos y por otro, a través de un proceso de explicación pública cuyo objetivo fuera sumar complicidades sociales que asegurasen, además de una posición legítima legalmente, una legitimidad con ratificación social.

La política democrática tiene una característica que la engrandece: la temporalidad. Esto es: que cada cuatro años, la ciudadanía tiene la obligación y el derecho de juzgar a los gobernantes y, si así lo considera, cambiarlos. Y ésta característica debería haber estado presente, propiciando acuerdo de alcance, como mínimo, de medio plazo.

Ahora, en la coyuntura en la que nos encontramos, lo que seguramente vamos a escuchar son excusas convertidas en argumentos: quisimos, pero no nos dejaron. Y ante éstos “argumentos”, deberíamos preguntarnos, ¿qué quisieron?. Esa y no la excusa del “no nos dejaron” debería ser la pregunta que nos diese alguna respuesta sobre las causas del fracaso de la legislatura.

Pero, también podemos encontrarnos con una acción a la desesperada ( cuyo objetivo coincidiría con la excusa-argumento: no nos dejaron) y que el gobierno llevase una propuesta a Pleno a sabiendas de que no tendría los apoyos suficientes. Este acto, lejos de representar un acto de valentía política, a mi personalmente me parecería la enésima irresponsabilidad de un gobierno que, teniendo la responsabilidad del “cambio” prefirió preservar su zona de confort ( gracias, como antes decía, a las distancias irreconciliables entre las posibles alternativas) a presentar verdaderas propuestas valientes, no solo en la institución, sino a la sociedad a la que, más pronto que tarde, volverá a pedir su voto pero, ¿esta vez con qué argumento?.

Lo que decía ser el cambio.

Eduardo Ruiz
Opinión: Lo que decía ser el cambio.

Observo que últimamente nuestros representantes locales están acelerando en darse visibilidad pública en medios, unos por renovación de candidato, otras justificando en tribunas de diarios la actividad de su Consorcio, otros ante la anunciada fusión de siglas para 2019 y otro haciendo reflexiones, sobre la marcha, del futuro de los partidos y políticos como consecuencia de su actividad nacional o autonómica. Pleno de El Campello, siempre mirando afuera y olvidando lo de dentro, el cambio de Mayo-2015 y que ahora demanda comprensión con tal de no acabar la legislatura con los presupuestos prorrogados 2.014 del partido al que arrebataron la alcaldía. Han pasado cuatro años, es momento de hacer historia pero déjenme que les cuente una de vaqueros y así lo entenderán mejor.

Dicen que iba un vaquero cabalgando por el desierto y de pronto oyó una voz grave y celestial que le dijo , el vaquero obediente viajó a esa ciudad y cuando bajó del caballo volvió a oír la voz < entra en el salón>, ya dentro la voz le indica , el vaquero, seducido pie aquella voz lo apuesta todo al 5, la ruleta da vueltas y al fin se para en el número 15, y entonces la voz le susurra al vaquero < que lastima, hemos perdido>.

Algo así le habrá pasado a más de uno y una en este municipio que le susurraron el cambio a políticas más participativas y otra forma de hacer política práctica para el pueblo y esa misma voz hoy les dice < que lastima, hemos perdido>.

El Pleno de El Campello por las pensiones.

Eduardo Ruiz
Opinión El Pleno de El Campello por las pensiones.

Como vecino de este municipio me siento muy orgulloso de que, gobierno y oposición, debatieran acaloradamente por instar al Congreso en favor del sostenimiento del Sistema público de Pensiones y el Pacto de Toledo. Hay que reconocerles a ambos que aparquen las cuestiones pendientes que tiene el Municipio, PPtos. Prorrogados desde 2014, Plan General de Ordenación Urbana tumbado por resolución judicial y que nos retrae a 1986, Remanente de Tesorería que ya acumula cerca de 40 millones de € procedente de los reiterados superávit, faltas de inversiones para acabar con las desigualdades de infraestructuras básicas en el extra radio etc. Nada de egoísmo en atacar lo propio y enorme generosidad por solucionar los problemas del Estado de todos y todas.

Contaba Miguel Gila que un día en la Maestranza de Sevilla, un aficionado corto de nariz, rompía constantemente el silencio de la faena solicitando las dos orejas del toro de Miura para un paisano suyo que debutaba en ese coso, a lo que un veterano aficionado le espetó » Chato, pide nariz pa ti y no pidas orejas pa naide »

LA POLITICA, SON POLITICAS

Angel Sánchez
Opinión sobre: LA POLITICA, SON POLITICAS


«Lo bueno en la teoría ha de serlo también para la práctica, pues de lo contrario habrá que modificar la teoría; lo bueno para la práctica ha de serlo también en la teoría que necesariamente la funda». Esta frase, de inspiración kantiana resumiría, de alguna manera, el fondo de mi presente opinión escrita. En concreto quiero referirme a la política como teoría, pero también como praxis.

La política se concreta en la toma de decisiones. Como en algún otro foro he expuesto, la cultura política anglosajona tiene diferentes acepciones relacionadas con el término único que, aunque multidimensional, se emplea habitualmente bajo el de política. Así, por ejemplo, cuando hablan de Politics, se refieren a la acción política, las instituciones, los partidos, a lo que estamos acostumbrados a leer bajo el título de «política» en los medios de comunicación. En cambio Policies, se refiere a una parte sustancial de la política: la toma de decisiones, o las políticas públicas, a lo que se publica bajo el título genérico, y que se refiere a sanidad, educación, pensiones, etc.
De las políticas públicas, como concreción de la política, se habla, en general, en términos prescriptivos ( como debería ser o haber sido) y muy poco en términos descriptivos: como se decide, que efectos tienen, quien gana o pierde, etc. Personalmente creo que, analizar una decisión pública debe contar con ambas perspectivas, pero también un componente teórico: los valores, los principios y las ideas, pues éstos conceptos forman parte relevante del concepto mismo de democracia representativa.

Invocar el «interés general» es un recurso para intentar justificar o legitimar determinadas decisiones. El buen gobernante, según ésta premisa, es el que no sirve a intereses particulares y a la vez es competente para solucionar lo que denominan «los problemas reales de la gente». Pero éste argumento es algo tramposo: raramente existe algo tan genérico como el interés general. La gente suele tener ideas distintas sobre cuales son sus problemas y qué esperan del poder político. La política, con mayúsculas, es una actividad compleja: decidir y actuar no consiste en ser un administrador competente, consiste en distribuir costes y beneficios, generar acuerdos que repartan de forma aceptable las razones y frustraciones o ejercer la autoridad para imponer un ganador sobre un perdedor sobre la base de determinadas ideas o valores.

Las últimas decisiones adoptadas de forma mayoritaria en nuestro Ayuntamiento ( aprobación del pliego de condiciones para la explotación de la piscina y el pliego de explotación del servicio de grúa) forman parte de ese ejercicio de decisión en nombre del «interés general», pero en éste caso, únicamente finalista, olvidando en el proceso a los perdedores.

La piscina municipal pasó de la agenda del anterior gobierno al actual como un problema. Me explico: un problema que buscaba una solución. Un plan autonómico, al que se acoge el Ayuntamiento, que se prioriza frente a otras posibles necesidades, y sobre el que no se tiene más que una idea genérica de gestión. Estaba claro que los valores y principios del anterior gobierno predecían una gestión privada, pero no estaba tan claro que para el nuevo gobierno así fuera ( a la vista de los acuerdos de investidura, la conclusión era otra). Finalmente, el acuerdo propuesto por el gobierno en minoría, y aprobado con el apoyo del PP y Cs ha sido optar por la gestión privada de la instalación en base a un estudio que establecía el marco económico sobre el que la instalación podría ser sostenible. Pero esa sostenibilidad se sustenta en cifras que ponen de manifiestos determinados valores y principios que no pueden obviarse: precariedad laboral de los futuros trabajadores y trabajadoras de la instalación, beneficios empresariales en competencia desleal con otros sectores locales ( fisioterapia, gimnasio, etc) Y ahí está, en mi opinión el punto de inflexión del actual gobierno: la construcción discursiva y casi curricular del relato se hace sobre una renuncia explícita a cualquier alternativa que altere los margenes de la institucionalidad instituida. De ahí que una gran parte de la ciudadanía considere que da igual quien gobierne, pues las decisiones serán, sino las mismas, muy parecidas ( como en alguna otra ocasión dije, la teoría incrementalista o el «arte de ir tirando», como perspectiva de análisis se confirma, desgraciadamente, una y otra vez), lo que restringe el margen de la democracia: de representantes a meros gestores económicos.

Creo que el gobierno municipal, pese al «logro» de abrir, en principio, un servicio tan anhelado y necesario por una parte de la ciudadanía, ha definido una línea de continuidad que pone en peligro su propia supervivencia como alternativa política, pues para el viaje que han emprendido, las alforjas únicamente del relato simbólico, es posible que no sirvan.

SUMA Y SIGUE: 1,2 MILLONES MÁS

Angel Sánchez
Opinión sobre: SUMA Y SIGUE: 1,2 MILLONES MÁS

El titular dice: «El Campello admite a trámite la reclamación de 1,2 millones por el fallido centro comercial». Y todo ello, a instancias de la Consellería a causa de la petición por responsabilidad patrimonial de la urbanizadora. O lo que es lo mismo: otro proyecto virtual del gobierno de la derecha que se suma a la ya interminable lista de pufos que las ocurrencias de los gobiernos presididos por el pp han dejado para que los asuman los ciudadanos y ciudadanas de El Campello.

Ahora, como con el Plan General, el parking, el parque central, etc. las arcas municipales deberán destinar cantidades presupuestarias para indemnizar las aventuras de un gobierno que esgrimió ( y todavía no se avergüenza de ello) la bandera del «interés general», cuando en realidad eran, como decía, ocurrencias que nos van a salir caras.

En ésta cuestión, como en el resto y los venideros pufos heredados, cabe una explicación clara y, por supuesto, la exigencia, por vía legal, de las responsabilidades correspondientes. Los políticos que tomaron las decisiones y los técnicos que las avalaron.

Cuando el gobierno de la derecha hablaba ( y sigue haciéndolo sin sonrojarse) del interés general, ¿ a qué se refería?. La cuestión es que, utilizando la delegación concedida por las urnas, e instrumentalizándola en función de sus intereses ( que a día de hoy, y visto el costo que está teniendo para las arcas municipales, no está claro cual es), tomó decisiones en las que ahora debe asumir su responsabilidad, por ejemplo, dimitiendo, debido al claro perjuicio que estas han ocasionado para los intereses colectivos ( que no siendo generales, si lo son de una mayoría).

El interés general es un eufemismo que en el fondo lo que oculta es la imposición de ideas e intereses particulares. La cuestión es que no existe un único interés. La opinión pública es cambiante por lo que una exigencia de un gobierno es tener una idea coherente de pueblo en función de los valores y principios que lo inspiran. Y dicho esto, ¿cual ha sido la idea coherente de pueblo que la derecha tenía, que no fue ni será y que no obstante tenemos que pagar todos y todas?.

Creo que el argumento de «en política se toman decisiones, unas positivas y otras negativas, y ésta ha sido negativa», como si las decisiones políticas fueran asépticas; como si no tuvieses ideología. Pero no es así. Las acciones políticas forman parte de una idea, contiene ideología y expresan intereses. De ahí que mi valoración sobre la hipótesis planteada sea que, la derecha lo hizo pensando en el interés de unos pero perjudicó a muchos, algo que la ciudadanía no debe olvidar, sea la cara que sea la que encabece el cartel. Y por otro lado, que las excusas sobre buenas o malas decisiones no son, ni propias ni dignas de alguien que quiera , no solo representar, sino estar al lado de la mayoría de una sociedad que, «gracias» a esas malas decisiones va a tener que renunciar a políticas públicas de bienestar social.