FEMINISMO

Javier Salinas Salinas
Secretario general PSOE EL CAMPELLO

Opinión: FEMINISMO

El 8 Marzo Día Internacional de la Mujer es una jornada reivindicativa
aun necesaria para la efectiva igualdad entre las mujeres y los
hombres. La concejalía de la mujer e igualdad (Ciudadanos) del
Ayuntamiento de El Campello, y por extensión el resto del equipo de
gobierno (PP+Vox), ha incurrido en una grave torpeza al diseñar la
cartelería de los actos en torno al Día sin consensuarlos con la
oposición. Como han manifestado PSOE, Esquerra Unida, Podem,
Compromís y Red, la campaña refuerza los estereotipos patriarcales e
invisibiliza a la mujer como sujeto pleno de derechos y a las familias
diversas. El cartel refuerza todo lo contrario de lo que representa el 8
Marzo. Es patriarcal pues la mujer aparece subsidiaria del varón.
La concejala se ha disculpado con que el cartel presentado en rueda de
prensa contenía errores. Y lamentaba las críticas de la oposición por
utilizar este tema como arma política. Pues rectifique errores:
consensue y asesórese. La obligación de la oposición no es mirar a
otro, especialmente en los contenidos, como usted dice, más sensibles.
Si al menos hubiera intentado un acuerdo transversal, estos errores
hirientes no hubieran provocado el rechazo generalizado de quienes no
aplaudimos esta imagen del hombre condescendiente con la mujer.
Por cierto: recupere la policía especializada en violencia de género.
Convenza a sus compañeros de gobierno. Podría ser un buen comienzo
para el 8 de Marzo.
Javier Salinas

¿UN MODELO DE GESTIÓN O UN MODELO DE SOCIEDAD?

Ángel Sánchez
Opinión: ¿UN MODELO DE GESTIÓN O UN MODELO DE SOCIEDAD?

La piscina municipal (porque lo pone en el cartel de la fachada) y las pistas anexas ( porque se ven desde la valla) llevan finalizadas hace años. Y sí; de forma incomprensible siguen cerradas. Y, sí; se paga un mantenimiento mensualmente pese a que sigue cerradas. Pero, ¿la ciudadanía campellera «demanda de forma tumultuosa que la instalación se abra?. Con toda sinceridad, a parte del «medio centenar» de vecinos y vecinas ( número de participantes en la concentración que señala el periódico Información) no he visto a los vecinos y vecinas exigir la apertura, si exceptuamos lo que en redes sociales se dice.

La obra, que ha pasado por diferentes vicisitudes (paralización de la obra, readjudicación, etc) se convirtió en «maldita» la pasada legislatura cuando el gobierno de coalición presidido por Compromís decidió asumir como bueno el criterio de privatización. Y la maldición se trasladó al procedimiento, quedando anulado por los tribunales tras una sucesión de despropósitos, empezando por el informe económico financiero sobre el que se apoyaba el proceso de privatización. Bueno, la cuestión no son los aplazamientos, las vicisitudes burocráticas o que se estén pagando aproximadamente cinco mil euros por el mantenimiento de una instalación cerrada. En mi opinión la cuestión es la decisión que tomó el gobierno de coalición (Compromís, Grupo Socialista y Podemos): la gestión sería privada, o no sería.

La ideología neoliberal ha impregnado profundamente la gestión pública. Los servicios son concebidos como productos y la ciudadanía como consumidores. La Nueva Gestión Pública, paradigma, en principio modernizador, ha servido como «excusa» para avanzar en un proceso de privatización en la gestión de servicios bajo la premisa ( en mi opinión, perversa e impuesta)de la eficiencia económica como eje, aunque realmente lo que oculta es el intento de mercantilizar las relaciones entre administración y administrados, sustituyendo el concepto mismo de ciudadanía por el de cliente o consumidor. Y ésto es lo que subyace tras la piscina: un modelo ideológico, por otro lado, aparentemente aceptado por una cada día más apática e individualista ciudadanía ,más cercana al concepto de Asociación que al de Comunidad (F.Töonies: Asociación y Comunidad).

Y la gravedad, no estriba en que la derecha en el poder quiera imponer un formato ideológico en la gestión de los servicios, sino que la izquierda, la que sobre el papel estaría llamada a plantear alternativas viables para acercar la administración ( y los servicios, como parte que afecta colectiva y no individualmente a la gente que vivimos en el mismo municipio) a la ciudadanía. La izquierda local ( a excepción de Esquerra Unida, que defiende la gestión directa) ha aceptado la privatización como «única» solución, pero existen otras vías que plantea una profunda diferencia conceptual e ideológica entorno a la definición de ciudadano y a la fuente de la que emana su posición y relación respecto a las instituciones: el Nuevo Servicio Público ( Denhart y Denhart 2011).

La izquierda local, asumiendo el neoliberalismo como paradigma de gestión renuncia a explorar otras vías como la expuesta (de Nueva Gestión Pública al Nuevo Servicio Público). De nada sirve la retórica política si ésta no se concreta en propuestas que la ciudadanía pueda contrastar. El modelo planteado teoricamente por Denhart y Denhart se fundamenta, como decía en un concepto de ciudadanía que la acerque a la política como actor protagonista y no sólo como «consumidor» de servicios. La teoría del Nuevo Servicio Público propone que los representantes públicos deben desempeñar un triple papel: a) agentes impulsores de la participación (regulan e incentivan); b) agentes facilitadores que asisten a los ciudadanos en el examen de sus intereses y en su aprendizaje social; c) participantes cooperativos que trabajan conjuntamente con los ciudadanos para alcanzar acuerdos que son el fruto de un proceso abierto de deliberación (Denhardt y Denhardt, 2003). La apuesta se concreta en un modelo participativo asentado en un gobierno dinamizador y cooperativo, y en unos ciudadanos democráticamente activos con la comunidad a la que pertenecen y en que se destacan como los actores protagonistas en las redes o las estructuras colaborativas (Gema Pastor, 2013).

Por último, señalar que la Ley de Contratos del Sector Público 9/2017 de 8 de noviembre, `pese a su carácter «constreñidor» de la gestión municipal, apunta vías posibles para la superación de la mercantilización en beneficio de la socialización de los servicios a la ciudadanía, fomentando, por ejemplo, la participación de pequeñas empresas y cooperativas en la gestión de servicios.

En resumen: dos modelos, no sólo de gestión, sino de sociedad y ciudadanía.

¡QUE MALA ES LA IGNORANCIA!

Ángel Sánchez
Opinión: ¡QUE MALA ES LA IGNORANCIA!

La ciudadanía nos alimentamos ( y retroalimentamos) a través de los medios que tenemos a nuestra disposición. Es evidente que la información la buscamos o la recibimos desde diferentes medios, aunque en el ámbito local éstos son reducidos, algo que promueve lo que popularmente se denomina “rumorología”. Por otro lado, los nuevos instrumentos de comunicación e interacción en línea (webs, redes, etc) influyen también en la creación de opiniones y juicios sobre los diferentes temas que se consideran de interés colectivo. Pero, a diferencia de los medios tradicionales, la multidireccionalidad de las nuevas plataformas digitales, además de informarnos, además de opinar, nos transmiten, en ocasiones, informaciones contradictorias e incluso falsas. Y cuando, sin opinar, damos nuestra “ignorante” opinión, estamos expuestos a que aquellos que sí poseen esa información nos señalen, además de como “ignorantes”, incluso como presuntos manipuladores intencionados.

Los que estamos acostumbrados a que nos señalen, ya sea por nuestras opiniones publicadas o simplemente por expresar nuestras posiciones, evidentemente relativizamos a ese dedo acusador pero, ¿y la ciudadanía?, ¿eh, y la ciudadanía?.

La administración local reúne una serie de características concretas. Y una de ellas es la proximidad y la posibilidad de articular mecanismos eficientes de información (primer y fundamental escalón de la participación). Esto, en un contexto de “transparencia”, como exigencia de calidad democrática, es uno de los requisitos para empoderar a la ciudadanía en el primer nivel: la información. La complejidad de la administración y sus procesos deben ser simplificados a través de la construcción de mensajes claros y concretos para que la ciudadanía pueda formarse un juicio mínimo lo más aproximado a la realidad. Como decía, lo que puede ocurrir es que, si ésto no se produce, lo que se propicia es que digamos, o lo primero que se nos ocurra, o incluso, armados de argumentos, señalemos situaciones que pueden o no corresponder a esa realidad que, por desconocida, puede inducirnos e inducir a otros a construir opiniones erróneas.

Pero, como reza esa máxima tan conocida, “la información es poder”, la impresión que personalmente tengo al respecto es que a los que acaparan el poder (conste que digo “acaparan” y no ostentan, con toda la intención) no tienen demasiada voluntad de facilitar una información ágil y veraz siempre que no pase por su control.

La política es conflicto, y la democracia lo que nos ofrece es la posibilidad de, a través de diferentes mecanismos, resolver de forma pacífica y dialogada las diferentes opiniones o concepciones social y políticas, aunque sea de forma temporal (la virtud de nuestro sistema democrático radica en esa temporalidad “cuatrianual”, donde la ciudadanía soberana puede ratificar o modificar gobiernos. Pero la política también es información, o dicho de otra manera: la política es comunicación. Y dados los reducidos medios privados ( alguno de ellos estigmatizado de forma incomprensible a la vista de la exigua participación de la institución en ellos desde una perspectiva informativa, aunque no así desde el propagandístico) y los inexistentes medios públicos ( inexistentes no porque no existan, sino porque se renuncia a una estrategia verdaderamente democrática que propicie que la información fluya de forma veraz), sólo nos queda internet y las redes sociales. Pero éste nuevo ecosistema informativo tampoco es asumido como herramienta aunque si como instrumento, insisto, de propaganda personal y política ( conste que digo, de forma intencionada, propaganda).

Creo humildemente que la ignorancia informativa política es desconocimiento o desinformación que no beneficia a nuestra ya sufrida democracia, aunque es posible que si lo haga a esa concepción instrumental que algunos todavía mantienen del mandato representativo, pese a la necesidad de mejorar (para fortalecer) nuestro sistema político.

La posibilidad de recabar información está ahí pero, ¿no tienen los poderes públicos la obligación ética de favorecer el acceso a esa información a través de los nuevos y los tradicionales medios de información y comunicación?. Si el eje de la información es la “personalización” (preguntar directamente) seguramente se fortalecerá ese sesgo que beneficia a quien la posee, algo que además de desvirtuar, añade un componente que a mi, personalmente, no me gusta: el clientelismo.

DE AÑO EN AÑO

Ángel Sánchez
Opinión: DE AÑO EN AÑO

Cerramos un año donde, pareciendo que nada ha pasado, han ocurrido cosas que van a afectar a la vida de la ciudadanía campellera.

Desde éstas líneas mi humilde resumen a modo de epitafio a un año sobre el que, en mi opinión, habría que correr un velo, eso si, tras un mínimo análisis, todo lo desapasionadamente que los polvorones, villancicos y langostinos nos permita.

El año empezó sin presupuesto, o más bien, con la enésima prorroga de los presupuestos de 2014. El gobierno de coalición fue, un año más, incapaz de sacar punta a las herramientas de las que disponía, y poner negro sobre blanco un paquete de propuestas que pudiésemos llamar proyecto. No obstante, la tranquilidad seguía instalada en el gobierno en minoría dada la correlación de fuerzas por un lado ( que impedía cualquier cambio dadas los posicionamientos políticos excluyentes) ,y por otro la proximidad de las elecciones

Evidentemente en el ámbito social pasaron cosas. Pero éstas, al menos yo, no podría calificarlas de hechos colectivos sino más bien logros o alcances particulares en un contexto social cada día más lejano de cualquier objetivo colectivo. Y no es que la crisis económica de un capitalismo financiero globalizado incidiese en una mayor individualización de la sociedad local, sino que ésta venía ya “individualizada” desde hace tiempo.

Y llegó el mes de abril. Y votamos en las elecciones Generales y Autonómicas. El resultado es conocido: el partido más votado en nuestro municipio fue el PSOE en ambas. Y llegó Mayo, y con las flores, las elecciones municipales y Europeas. Y el partido más votado fue el PSOE, en las Europeas, pero no así en las locales, siendo una prueba de que el factor local juega, y mucho.

El partido más votado fue el Partido Popular liderado por J. Berenguer. Le acompañó Ciudadanos, que respecto a los comicios Generales, Autonómicos y Europeos, se dejó un puñado de votos. No obstante, repitió el resultado de hacía cuatro años, volviendo a ser un actor relevante en la formación de gobierno. Pero en ésto llegó la extrema derecha, carente de políticas aunque llena de soflamas patrióticas y banderas, algunas de funesto recuerdo. Con un resultado evidentemente menor que en el resto de convocatorias, obtuvo lo que la extrema derecha jamás había obtenido: una representante. Y se formó gobierno al sumar los tres partidos de derechas la mayoría suficiente para la investidura. Y el gobierno anterior de coalición, pese a obtener unos resultados casi similares en cuanto a representantes conseguidos, perdió cualquier posibilidad de formar gobierno ( Ciudadanos, coherente con su planteamiento estatal, prefirió gobernar por la derecha-extrema derecha que buscar otros aliados, algo lógico si nos atenemos a las más que truculentas relaciones que éste partido mantuvo con la coalición presidida por Compromís).

Esquerra Unida perdió un representante y desapareció, fagocitado por las urnas, el concejal de Democrates. Compromis se mantuvo y el PSOE incrementó su representación pese a dejarse unos cientos (¿miles?) de votos respecto a Generales, Autonómicas y Europeos. Podemos se dejó otro representante, entrando por los pelos, y una candidatura apartidaria consiguió el último de los cargos electos.

Y se formó gobierno. Pero para “sorpresa” (¿sorpresa?) sólo lo formaron Partido Popular y Ciudadanos, con responsabilidades de gobierno. Para su extremo-socio guardaron una especial guinda: ser sin serlo. O lo que es lo mismo: decidir, estar y gozar de los privilegios de estar, pero sin estar, pese a la retórica de su insostenible relato. ¿Sorpresa?. Evidentemente, no. En otras tierras del Estado, la extrema derecha fue “apartada” del gobierno, dejando que su influencia fuese puntual. Y ésto tiene una explicación, más allá ,nuevamente, de la retórica de la “desideologización” del ámbito local, cuestión que no podría ser más ideológica. Pero en fin, esta cuestión pertenece a otro debate.

Y llegaron los Presupuestos, tan anhelados como necesarios. Y las tres patas del gobierno se pusieron de acuerdo para ejercer de mayoría, argumentando que los números representaban al menos una parte del programa del trío de investidura, aunque eso sea más un deseo propagandístico que una realidad, dada la ausencia de explicaciones. Pero, ¿para qué dar explicaciones, o exponer los objetivos si se tiene mayoría?. Pues eso.

Pero llegó un problema administrativo (¿el primero?) y por un defecto, los Presupuestos debieron ser aprobados por segunda vez, ahora, en principio, de forma administrativamente correcta. Y, a la pregunta de, ¿el primero?, habría que responder que, si hay un aspecto de la política que ha hecho aguas y sobre el que deberían centrar su mirada los actuales gobernantes, esa es la propia maquinaria burocrática. Pero, ¡para qué, si hay mayoría!.

NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

Ángel Sánchez
Opinión sobre: NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

En un sistema democrático no sólo las instituciones públicas, sino las de carácter privado no están exentan de que su funcionamiento se ajuste en el fondo y la forma a los objetivos a través de los instrumentos que garantice los derechos a las personas que participen en ellas. Los partidos, siendo el eje sobre el que pivota nuestro sistema democrático, están obligados constitucionalmente a que su funcionamiento se ajuste a los principios democráticos, algo que se ha ido “minimalizando”con la transformación de los partidos de masas, primero en “partidos atrápalo todo” y progresivamente en partidos de tipo cartel (éste interesante debate terminológico tendrá su momento y oportunidad).

Otro término, de esos que parecen jerga pero que tienen un significado importante, es el de “sustituísmo”. Para explicarme, recurriré a un ejemplo.

Apuntaba León Trostki en su folleto publicado en 1904 titulado “Nuestras tareas políticas”( en un contexto donde Trostki argumentaba contra las tesis expuestas por Lenin en su publicación “Que hacer”) planteaba el peligro del sustituísmo político donde, el partido sustituía a la clase trabajadora, el comité central sustituía al partido y el Secretario General hacía lo propio con el Comité. ¿Tiene que ver con el actual contexto, donde el Secretario General y candidato del PSOE ha sustituido al Comité Federal en la decisión de establecer un preacuerdo con Unidas Podemos?. En lo sustancial, creo que si.

No obstante, y antes de continuar, creo que debo decir que el texto del preacuerdo lo suscribo en su totalidad, pero discrepo en las formas. Y no quiero anteponer las “políticas a la política” (el significado de polity, politics y policy es, para los ciudadanos de habla inglesa, diferente y lleno de matices, aunque para nosotros todo se reúna en una sólo palabra: política) pero creo humildemente que tanto el fondo como las formas son importantes, si el partido todavía es algo más que una herramienta al servicio de los líderes coyunturales.

No me gustaría caer en el simplismo de reducir mi reflexión a las formas, porque creo que el fondo también es importante pues es la forma de ser coherentes con el sistema en el que creemos. Reducir la democracia interna a una consulta a tiro pasado es ponernos a muchos y muchas ante la tesitura de “susto o muerte”. Y ni una cosa ni la otra, máxime cuando la investidura no está en los supuestos 155 diputados y diputadas incluidos en el preacuerdo, sino en otros escaños.

Por último el preacuerdo se refiere a los apoyos de investidura de Unidas Podemos pero, ¿cuantos más son necesarios?. Y ahí también discrepo con la línea sustituista que el Secretario General sigue imponiendo. Recuerdo que las líneas rojas que el anterior Comité Federal puso a cualquier acuerdo eran explícitamente claras, y considero que el error táctico de ofrecer “gasolina” a la derecha y la extrema derecha a través de la búsqueda de apoyos en aquellos que no tienen intención de respetar la legalidad, ni las formas establecidas en nuestro imperfecto sistema democrático, sólo beneficia a un mayor descrédito de las posiciones socialdemócratas y dan gasolina a aquellos que nos señalan como parte de un problema que nosotros no hemos creado pero que si estamos, por lo que parece, dispuestos a alimentar.

Creo que también debo de decir que no estoy en la línea de la “gran coalición” pues creo que sería una actitud fraudulenta, no ante nuestros votantes, sino ante la democracia misma, que sin duda requiere de alternativas programáticas e ideológicas. Había tiempo para diseñar una estrategia que intentase superar las contradicciones en las que hemos ido cayendo y que nos han situado en un difícil brete. Las prisas no eran necesarias y, una vez más, hemos perdido la oportunidad, no solo de incentivar el debate interno, sino de dar la oportunidad a esos y esas simpatizantes y votantes a que se expresasen. Los socialistas tenemos la obligación ética, no de parecer, sino de ser escrupulosamente radicales en defensa, no sólo de nuestras ideas, sino de las formas para llevarlas a cabo.

Creo que ni las formas ni la estrategia seguida han estado a la altura, y espero que nadie me “invite” a marcharme de un partido que es tanto de los que aceptan y acatan como de los que libremente discrepamos desde la firme creencia que los principios y valores que nos inspiran están por encima de lideres y dirigentes, aunque ambos deban ir deseablemente unidos.

EL BUCLE SOCIALISTA DEL CAMPELLO

Ángel Sánchez
Opinión sobre: EL BUCLE SOCIALISTA DEL CAMPELLO

La agrupación socialista de El Campello parece haber entrado en un bucle de difícil solución. La designación de candidato para las pasadas elecciones municipales se dilucidó por apenas unos votos, las sorpresivas primarias para la composición de la candidatura, más de lo mismo, y la elección de dirección local, con empate matemático. Lo cierto, es que sí podría atreverme a decir que ésta es la peor de las crisis que ha atravesado el socialismo local. Y sin caer en el catastrofismo, pero sí teniendo en cuenta el actual escenario (donde somos y parecemos irrelevantes a nivel político e institucional), los augurios para la nonagenaria agrupación son poco halagüeños.

Tras la conocida dimisión de la práctica totalidad de los miembros de la dirección política local, se produjo el no menos conocido empate entre los dos candidatos a la secretaría general. Lo lógico, o al menos lo más racional, hubiese sido que ambos candidatos, valorados los apoyos con los que en principio partían, hubieran iniciado un proceso de dialogo, de conversaciones dirigidas a explorar vías de solución a una situación que difícilmente tendría arreglo en una asamblea donde cualquiera de los candidatos, ganando por dos o tres votos, no habría adquirido la legitimidad para dirigir una agrupación dividida y en peligroso proceso de autocombustión. Pero la realidad es que solo una de las partes realizó ese necesario intento de acercamiento encontrando en la otra una actitud absolutamente negativa como si esperase una decisión de terceros que, lejos de componer la cuestión, decantase la balanza hacia sus intereses, sin importar un ápice lo que a la sufrida agrupación socialista pudiera esperarle.

La historia no es nueva. Ya en 2011, tras el empate en la asamblea para la elección de la candidatura que debía concurrir a las elecciones locales de ese año, se produjo una situación idéntica. Situación que fue resuelta “manu militari” ( perdón por la exageración) por la que era Secretaria General de la provincia, y hoy excelentísima Consellera, Ana Barceló. La decisión de apoyar, arbitrariamente, a una de las candidaturas pese al empate y sin buscar un acuerdo, fue la forma más “eficaz” de quitarse de en medio a elementos “indeseables” provocando la ruptura del partido y la perdida de un cargo electo. ¿Será parte del bucle en el que estamos inmersos nuevamente una decisión de éste tipo?

La Agrupación Socialista de El Campello está bajo mínimos, y no solo por la coyuntura de desafección que viven los partidos políticos, sino por méritos propios. Desde la perdida del gobierno municipal, allá por 1995, y habiendo encadenado derrota tras derrota ( ¿hasta la victoria final?), la ausencia de análisis y, no digamos de la más mínima autocrítica, nos fue alejando del papel que, en mi opinión, sigue correspondiendo a la socialdemocracia local. Por historia, por principios y valores y porque pese a vivir en una realidad absolutamente endogámica, las ideas y propuestas de progreso colectivo, de justicia social y de solidaridad siguen estando vigentes y siguen siendo necesarias. Evidentemente, el mérito ( o demérito) tiene nombres y apellidos, pero no voy a ser yo (¡quien soy yo para señalar a nadie!) quien abra un debate que, por otro lado, únicamente hurgaría en heridas, y no ayudaría a coser las que, y a las pruebas me remito; siguen abiertas y supurando.

¿Cual es la solución?. Pues la reflexión personal de cada uno de los y las militantes sobre lo que quiere o pretende con su militancia: si la irrelevancia o intentar recuperar el partido para volver a luchar por nuestras ideas. Y una reflexión de los votantes, de los y las simpatizantes, de esos miles de votantes que elección tras elección siguen pensando que, al menos en el estado, los y las socialistas todavía tenemos cosas que decir y que hacer, pero que cuando hay que coger la papeleta del PSPV-PSOE de El Campello, no es que se lo piensen, sino que simplemente no lo hacen ( ¿porque 3388 vecinos y vecinas decidieron votar al PSOE el pasado 10N y sólo 1952 a la candidatura municipal el pasado mes de mayo?).

Creo que tras pasar la repetición de elecciones, la Comisión Gestora que dirige circunstancial y temporalmente el partido tiene trabajo por hacer, y espero que lo hagan bien, pese a que la agrupación socialista de El Campello parece ( y es una impresión personal) importar poco o nada a quienes dirigen el partido. Pero también los y las militantes tienen mucho que reflexionar: si seguir en ese bucle que, si nadie lo remedia se convertirá en un agujero negro que devorará al partido, o ser verdaderamente militantes y buscar una solución.

VOTAR EN POSITIVO O VOTAR A LA CONTRA

Ángel Sánchez
Opinión sobre: VOTAR EN POSITIVO O VOTAR A LA CONTRA

La aparición de un partido de extrema derecha populista en el escenario político español (que hasta hace unos años parecía inmune, pese a lo que estaba ocurriendo en Europa), va a condicionar el resultado de las elecciones del 10N, según se desprende de los datos demoscópicos publicados hasta ahora. El voto a “la contra” es, en mi opinión, expresión de la desafección de una sociedad enrabietada contra los partidos políticos tradicionales, a los que ya no considera como útiles por entender que representan más a sus intereses que a los de la ciudadanía. Y ese voto a la contra, con una carga emocional que ignora los riesgos que para nuestro sistema tienen los partidos extremistas, puede producir una ruptura en el avance de políticas de derechos y libertades que, pese a dadas por consolidadas, no lo parecen tanto.

Nuestro sistema electoral, bipartidista por definición y pluralista por la acción de la ciudadanía, corre el riesgo de inestabilidad recurrente. Y ésta no es únicamente fruto de la dispersión y la volatilidad electoral, sino de la imposibilidad de cumplir con uno de los objetivos que las elecciones tienen: formar gobierno, a causa de las actitudes de los dirigentes políticos.

El concepto de sistema representativo apunta a un modelo de democracia con capacidad explicativa sobre variables como el sistema electoral, el sistema de partidos o el tipo de gobierno. Y esas variables parecen, a la vista de los resultados previstos, contradictorias entre sí. El sistema electoral sigue manteniendo paradojas como la circunscripción (que afecta al concepto de representación) o la investidura de Presidente (que afecta a ese efecto relevante de las elecciones: formar gobierno). Nuestro sistema, de diseño mayoritario pero con características proporcionales ( representación de las minorías territoriales) se ha tambaleado ya en dos ocasiones. Tras las elecciones de 2015 y las de 2019 se produjo una repetición electoral al ser imposible acuerdos que propiciasen la formación de gobierno. No obstante, es importante señalar que en las segundas elecciones (2016) un partido político propició la formación de gobierno a pesar de que la decisión supuso una de las mayores crisis sufridas en 140 años de historia ( en el PSOE se abstuvieron un gran número de diputados y diputadas: los suficientes para investir al candidato del partido más votado). Ahora, la repetición electoral, dada la legislatura fallida surgida de las últimas elecciones generales posiblemente requiera de un nuevo acto de responsabilidad pero, ¿están dispuestos los actores implicados a un nuevo acto de responsabilidad con las instituciones democráticas del estado, o primará el interés partidista?.

Los datos demoscópicos apuntan nuevamente a un parlamento fracturado pero,en mi opinión, lo mas preocupante: a un parlamento donde los partidos extremistas pueden condicionar la formación de gobierno. Podemos condicionó su apoyo a la investidura a contar con ministros o ministras en el gobierno. Dejó de lado la capacidad de influencia, temerosos de que el torniquete practicado al PSOE no fuese lo suficientemente fuerte y el partido socialdemócrata buscase acuerdos transversales más allá del frentismo del partido morado. Por su parte, la derecha ha optado por contar como socio a un partido de extrema derecha representante de valores reaccionarios y claramente contrarios al marco de convivencia democrática construida tras más de cuarenta años de democracia,normalizando un hecho que en Europa no ha sucedido. En mi opinión, el PSOE, pese a las contradicciones manifestadas a lo largo del proceso de negociación, optó por la decisión que más se ajustaba a los intereses de una sociedad plural: un gobierno en minoría. Un gobierno sujeto a dialogo y negociación, en el que la vía de acuerdo con el independentismo más beligerante se desestimaba, por lo que un escenario de moderación y consenso parecía el más adecuado . Un escenario rechazado por la derecha que, junto a esa extrema derecha, socia ya en gobiernos autonómicos y municipales, podría convertirse en el eje de un gobierno que, a la vista de las actitudes autoritarias y claramente reaccionarias, propiciarían un retroceso social y democrático.

Creo que, al margen de las más que evidentes contradicciones que el candidato del PSOE ha expresado, el Partido Socialista es la opción que más y mejor se ajusta a los intereses del ciudadano medio, de esa mayoría que ha sido la más afectada por la crisis y que, si nada lo remedia, puede incluso optar por dar su voto de cabreo a aquellos que quieren retorcer nuestro estado social y de derecho sin valorar que ese voto no es contra el PSOE, sino contra sí mismos.

¿POR FIN PRESUPUESTO?

Ángel Sánchez
Opinión sobre: ¿POR FIN PRESUPUESTO?

El anuncio de la presentación del borrador de presupuestos me ha suscitado muchas preguntas, pero como desconozco su contenido, todavía ninguna opinión pues partir de una retórica preconcebida es una costumbre que dejo a los que construyen argumentos “ad hoc”.

Evidentemente algunas son sobre la estructura misma que va a debatirse; sobre las partidas, sobre las cantidades y, sobre todo, sobre los objetivos políticos que esas partidas y cantidades representan. Porque, pese a ese intento de vaciar de contenido político el documento presupuestario, pocas decisiones tienen, ni la trascendencia ni el contenido político ( e ideológico) que el plan anual detallado económicamente. No hay nada más ideológico que intentar sustraer a la política su sentido.

Pero también me ha suscitado preguntas como: ¿cual ha sido la aportación de cada uno de los grupos políticos que componen el gobierno municipal?. Y cuando me refiero a las aportaciones, no lo hago sólo en cuanto a las áreas que gestionan, sino como parte de una coalición de gobierno cuyo paradigma fue la “coincidencia” programática, para considerar innecesario un documento de acuerdo que diese sentido al pacto más allá del reparto del poder.

Por otro lado, siento también curiosidad por ver si entre el maremagnum de números y partidas se atisba la aportación del socio de investidura ( que no de gobierno) que no gestiona ningún área pero que asumió la “responsabilidad” de aportar en todas. Evidentemente me refiero a Vox, la tercera pata de una mayoría aunque no del gobierno. Si la aportación del grupo de extrema derecha populista no se ve con claridad, las críticas a su presencia casi olográfica estarán más que justificadas así como injustificada su posición de privilegio en la estructura política municipal. En cambio, si son visibles, podremos analizar hasta que punto tiene éste grupo influencia y sobre todo, que tipo de influencia en áreas como la que afecta, por ejemplo, a la lucha contra la violencia de género, uno de los aspectos más reaccionarios del ideario de ese grupo.

Abordar el análisis de una propuesta presupuestaria no es cosa menor, aunque en ocasiones,como antes decía, se quiera situar al Presupuesto como un mero trámite administrativo para seguir funcionando. El Presupuesto, detrás de los números y partidas, tiene políticas o al menos intenciones políticas. De ahí que la tercera pregunta sea: ¿estará el documento político económico sustentado por algún tipo de justificación, memoria o similar que exprese los objetivos que se persiguen con los incrementos o disminuciones presupuestarios?. En mi opinión, debería existir y, en caso contrario, se debería pedir una explicación pormenorizada antes de emitir un juicio de valor.

Otra pregunta es, ¿qué significa que el presupuesto se ajusta a la realidad?. Seguramente se estarán refiriendo a las actualizaciones de precios y, supongo, que necesidades prorrogadas de las partidas de mantenimiento. Si se ha actualizado el instrumento, tal y como declaran miembros del gobierno, deberemos observar en qué medida se ha realizado esa actualización y se han ajustado, no sólo las partidas, sino la necesaria eficacia de las mismas para que no choquen contra normas legislativas vigentes, como por ejemplo, la ley de contratos de las administraciones públicas.

Estoy de acuerdo en que, después de cinco años, es un hecho relevante, aunque no insólito. Lo insólito es que la pasada legislatura el gobierno no fuese capaz de presentar un borrador de presupuesto. Y la excusa de los equilibrios políticos no es suficiente pues un gobierno que, como he dicho en innumerables ocasiones, se autodefinió como “del cambio”, tenía la responsabilidad política de plasmar ese cambio a través de propuestas sustentadas por partidas, algo que no fue capaz de hacer y que el actual gobierno si parece que ha sido. Esto, propiciará que se puedan analizar las líneas políticas del actual presupuesto desde diferentes perspectivas ( políticas públicas, carácter ideológico de las mismas, encuadre de la gestión, etc), algo que con el anterior, fue imposible más allá de la inercia.

Las ganas y el sentarse a hablar, es un elemento necesario pero no suficiente. Y sobre esta apelación al diálogo, me surge una nueva pregunta: ¿existen ganas de sentarse a hablar con la oposición, a aceptar un debate sereno y sosegado más allá de equilibrios políticos coyunturales que no condicionen, como mínimo, el medio plazo?. ¿Y la oposición, más allá de la retórica, buscará racionalmente dar sentido a las necesarias alternativas?

Preguntas que a través del debate y, sobre todo, del conocimiento y análisis de los datos, espero poder responderme.

CRISIS DEL SOCIALISMO EN EL CAMPELLO

Ángel Sánchez
Opinión sobre: CRISIS DEL SOCIALISMO EN EL CAMPELLO

Decir que soy socialista (prefiero socialdemócrata) tiene, para mi, un único significado: que mi ideología personal se identifica con la corriente de pensamiento heredera de la triada «libertad, igualdad, fraternidad». O lo que es lo mismo, con la idea de que la política en democracia debe favorecer la libertad y la igualdad en un entorno de solidaridad (quizá la acepción moderna de fraternidad). Milito en el partido con más historia, no sólo en nuestro país, sino en nuestro municipio. Pero a lo largo de mi intermitente militancia he visto como las ambiciones, las rencillas, los proyectos personales sustituían a la política, pasando de ser un partido que vertebró la transición de El Campello a la modernidad democrática tras la dictadura, a un espectro de organización donde el equilibrio se mide en función del número de afiliados y afiliadas que apoyan o se oponen, sin que las razones supongan más que posiciones testimoniales. Evidentemente esto podríamos definirlo como democrático, si la concepción por la que apostamos es la minimalista: selección de candidatos o candidatas, tanto a cargos orgánicos como públicos. Yo no soy de esa opinión. Creo que la democracia es algo más: un instrumento de convivencia, de dialogo y resolución de conflictos en una sociedad donde el individualismo se impone a lo colectivo. De ahí la necesidad de la democracia como nexo de unión social y no solo como herramienta de selección de cargos.

En mi partido vivimos, por desgracia desde hace demasiado tiempo, una situación recurrente de crisis que no sólo afecta a la confianza ciudadana en nuestro supuesto proyecto sino a nuestra supervivencia misma como partido político. Podría teorizar sobre las funciones que históricamente han tenido los partidos y las transformaciones que han sufrido en el transcurso de nuestra democracia, pero no lo voy a hacer. Creo que es más interesante centrarme en lo sustancial, en lo que se refiere a la situación, tal y como yo la veo, de la Agrupación socialista de El Campello.

Tras el enésimo cisma producido a raíz de la elección de la candidatura municipal, la Agrupación escenifica su enésimo cisma: el candidato electo en primarias renuncia, y con el una parte de la candidatura. Más de la mitad de la Comisión Ejecutiva dimite propiciando la caída del máximo órgano de dirección local. Y, ¿ahora qué?. Pues una Gestora se hace cargo de la agrupación al objeto de convocar una asamblea para la elección de una nueva dirección. ¿Cómo?. Los y las afiliados y afiliadas en función de su criterio elegirán entre los o las candidatos que decidan presentarse. ¿En función de un proyecto?. No. Es posible, aunque no deseable, que prevalezca la estática en la que está situada la agrupación: unos contra otros. Lo deseable, un proyecto integrador, donde las sensibilidades e incluso las ambiciones tengan una representación y un contenido. Pero claro, eso es lo deseable, porque como digo lo que es posible que ocurra es que los votos sean los que decidan el futuro de la Agrupación Socialista. Y si ésto ocurre, la irrelevancia, en todos los aspectos y escenarios, seguirá siendo la bandera del PSPV-PSOE en El Campello.

No hay partidos imprescindibles, pero desde mi opinión (siempre subjetiva, claro) hay partidos necesarios, siempre y cuando prevalezcan las ideas frente a los intereses, en el cual la democracia sea algo más que una especie de duelo al sol, sirviendo de ejemplo a la sociedad sobre la que queremos influir y reformar. Y creo que en la mano de todos y todas los que formamos parte del PSPV-PSOE de El Campello está intentar ser coherentes con las ideas, valores y principios que decimos defender y por los que militamos. Creo que es el momento, para algunos, de dar un paso al lado, demostrando su compromiso como socialistas, dejando que el dialogo y el acuerdo sustituyan al enfrentamiento.

Humildemente creo que es posiblemente la única salida. Lo contrario, supondrá nuestra definitiva conversión en una asociación de intereses frente a esa comunidad de valores en la que algunos todavía creemos. Y como militante, apelo a la responsabilidad de los y las afiliados Y a su compromiso con nuestro partido y su futuro como herramienta útil para que la gente corriente mejore su vida en nuestro pueblo.

Quizá no sea éste el mejor método para dirigirme a todos y todas los socialdemócratas, pero creo que es el más eficaz para expresar que sí, que hay alternativas y que sí, que hay futuro.

DEL PROGRAMA A LA INSTITUCIÓN: EL IBI

Ángel Sánchez
Opinión sobre: DEL PROGRAMA A LA INSTITUCIÓN: EL IBI

La próxima celebración de la primera sesión de carácter ordinario del Pleno de El Campello abre la posibilidad de que los diferentes grupos inicien, no sólo la fiscalización de la acción de gobierno a través de las correspondientes preguntas sino el planteamiento de propuestas en forma de moción. Muchas fueron las iniciativas presentadas la pasada legislatura, por ejemplo, pero de escasa incidencia pese a ser aprobadas. Y ésto se debe a que el carácter «legislativo» del Pleno está condicionado, en principio, por la aritmética política por un lado y por la no obligatoriedad de cumplir los acuerdos si el asunto en cuestión es competencia de la Junta de Gobierno o el Alcalde.

Poniéndonos en el caso concreto de la propuesta de rebaja del IBI que presenta el grupo municipal de Red, si ésta fuese aprobada por el pleno municipal por la mayoría absoluta, sería de obligado cumplimiento al ser competencia exclusiva del Pleno el establecimiento de los margenes impositivos de las tasas e impuestos en los que la ley cede la gestión al Ayuntamiento.

Evidentemente estamos hablando de un impuesto a través del cual se financia una buena parte del presupuesto municipal, por lo que, en mi opinión, al hablar de rebajas paralelamente hay que referirse a disminución de recursos, de ahí que creo que la presentación de una propuesta (legítima y coherente con el planteamiento del grupo proponente) de rebaja, apelando exclusivamente al superávit que en gran parte se ha alcanzado por lo recaudado a través de los impuestos ,pero no exclusivamente, pues tendríamos que atender igualmente a si se ha gastado menos, por ejemplo. Y a ésta cuestión me quiero referir como argumento: el superávit, evidentemente se debe al incremento de la recaudación pero también a la no inversión de ese incremento.

Por otro lado, la incidencia de la rebaja propuesta en el recibo es, lógicamente, desigual: afecta más a quienes pagan más, y en menor grado a los que pagan menos. Los recibos mayoritarios son, por así decirlo, de cantidades medias ( entre 200 y 500 euros al año), por lo que sería interesante entrar en un debate paralelo: ¿la gente prefiere el ahorro en el recibo anual o la mejora de los servicios e inversiones?. Sería interesante plantear esa pregunta a través de una encuesta para conocer el sentir de la ciudadanía en éste asunto ( aprovecho y apelo a desarrollar,desde el área de estadística, la elaboración de sondeos, utilizando estrategias diversas, sobre cuestiones de interés para conocer, de alguna manera, el sentir de la ciudadanía). Por otro, habría que valorar y evaluar qué supone la rebaja del IBI en los recursos municipales, no sólo para 2020, sino a medio y largo plazo.

Mi opinión, respetando la legitimidad del grupo proponente (al ser el asunto del IBI uno de los catalizadores de la propuesta electoral), es que el debate, al menos desde posiciones políticas cuya convicción sea la mejora de la calidad de vida de la mayoría a través de la redistribución de los recursos, debería centrarse en eso: redistribuir la riqueza generada y no en recortarla.

Pero centrándonos en la moción y su resolución, creo que el actual gobierno de coalición no la aprobará, proponiendo posponer el debate a los futuros presupuestos, desde donde hablar de los ajustes posibles en función del proyecto político que éstos expresen. La oposición tiene la posibilidad de abrir un debate que, huyendo de ese cierto «maniqueísmo» sobre las excelencias individuales de bajar impuestos, ponga en valor la redistribución a través de la mejora de servicios y programas.

No se cual será la decisión que finalmente tomará el Pleno municipal, pero lo que si tengo claro es que el debate que puede abrirse tendría que trascender a bajar o subir impuestos, centrándose en las necesidades que nuestro municipio tiene, no para el presente, sino para el futuro. Y ésto pasa por elaborar una agenda política donde, por ejemplo, las inversiones a realizar estén acordadas con la suficiente antelación para que su ejecución sea posible, y no ocurra como ha venido sucediendo en los últimos años, donde la improvisación ha marcado y dado sentido a esa retórica que, siendo cierta coyunturalmente (impuestos confiscatorios, en general) encierra un elemento de cierta perversidad: incremento exponencial de un superávit inútil, que no incide de ninguna manera en la vida cotidiana de los y las campelleros y campelleras.

Y después de (casi) 90 años, ¿qué?

Ángel Sánchez
Opinión sobre: Y después de (casi) 90 años, ¿qué?

Los y las socialistas de El Campello han atravesado diferentes “travesías” de diferentes “desiertos”, pero la actual (y sin ánimo de ser catastrofista) puede ser ese punto de inflexión que nos devuelva al papel que política e históricamente la socialdemocrácia Campellera ha ocupado o en una caricatura de organización cuyo cometido será casi testimonial. Y no me refiero (solo) al papel institucional, sino a ese cometido que la Constitución señala de: expresar el pluralismo político y la formación y manifestación de la voluntad popular como instrumento fundamental para la participación política (art. 6 de Constitución 1978).

Desde la creación de la Agrupación Socialista (allá por el mes de abril de 1930, pag. 316 de El Campello: evolució i desenvolupamen socioeconòmic 1900-1985, de Antoni Francesc Sempere) muchos son los avatares por los que ha pasado el socialismo Campellero. Divisiones, escisiones, pérdida de apoyo electoral, perdida de militantes, etc. Este es el escenario y, responsablemente, no puede achacarse sólo y únicamente al contexto, porque en la actual situación, mucho tenemos que ver los y las afiliadas de El Campello.

Hemos sido partido de gobierno durante más de dos lustros, y la infinidad de logros de nuestro trabajo político a lo largo de ese tiempo debería, además de haceros sentir orgullo, hacernos reflexionar sobre si somos o no dignos de seguir representando unas siglas que han significado tanto y que tanto tienen todavía que aportar en beneficio de nuestro pueblo. Los principios y valores de la socialdemocracia deberían condicionar nuestra actitud, reconduciéndola hacia ese espacio de necesario entendimiento entre personas que decimos compartir un proyecto político.

Podría hacer un recorrido histórico desde que en 1979, nombrar a socialistas como Arnaldo Alarcón o Alejandrina Marco, o Juan “el bollo”. A Vicent Baeza, Alcalde desde 1983 a 1992, pero creo que la actitud actual de los y las socialista de El Campello no hace honor a la historia de nuestro partido y a la de hombres y mujeres que, desde el compromiso con los valores y principios del socialismo democrático militaron en una organización que, entre todos y todas, hemos convertido casi en un instrumento inútil (solo para ocupar cargos y poco más). Creo que la situación que atravesamos hoy en la Agrupación Socialista no tiene su solución en la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Municipal porque, tal como escribí en el texto de opinión titulado Escenarios para un Drama, la legalidad que pueda obtener cualquier candidato que represente la actual división, incidirá en una mayor fractura y las heridas no podrán “coserse” como exige nuestra responsabilidad como militantes de un partido que el próximo año cumplirá 90 años en El Campello (como organización política que ha luchado por mejorar la vida de nuestros vecinos y hoy parece encapsulada en un conflicto cuya única víctima es nuestro pueblo).

La solución pasa, en mi opinión, por aceptar en el ámbito institucional, los resultados electorales sin ponerles adjetivos, pues nadie puede afirmar empíricamente que una candidatura diferentes habría obtenido unos datos más positivos. Y en el ámbito orgánico, alcanzar un acuerdo que supere la división actual. ¿Cómo?. No es sencillo, pero creo que sí es necesario: dialogar y acordar una dirección que, con representación de todas las sensibilidades, trabaje para pacificar la agrupación en base a argumentos políticos, abandonando las posiciones personales y supeditándolas al objetivo de reconstruir la Agrupación Socialista desde el compromiso con los valores que nos unen (justicia social, solidaridad, igualdad…).

Los y las socialistas hemos sido históricamente posibilistas: hemos tenido los pies en el suelo y hemos trabajado, en función de lo posible, por lo lo deseable. Es momento de que la responsabilidad vuelva a instalarse en la Agrupación, la sensatez, la humildad y el trabajo en beneficio de la gente, que son el sujeto de nuestra existencia.

La designación de la Comisión Gestora que guiará la Agrupación hasta la elección de una nueva dirección política, debería ser el inicio de ese proceso de reflexión al que he hecho referencia y no a una carrera por conseguir el control de una agrupación a golpe de votos pues, siendo evidentemente un proceso formalmente democrático, caeríamos en las contradicciones que reducen un instrumento para resolver pacíficamente los conflictos en una mera lucha por vencer, pero sin convencer, algo que limita y excluye dimensiones como el dialogo, el acuerdo y el consenso, valores que en una sociedad plural ( y nuestro partido lo es) son los que definen la inclusión frente a la exclusión.

El “despotismo democrático” consiste en la voluntad de dominio absoluto por parte de un poder que cuenta con legitimidad de origen y control de ejercicio, pero que está dispuesto a imponer su voluntad a todos sin respetar los derechos de las minorías. ¿Es esto legal? Sí, pero, ¿sería legítimo en una organización democrática?. Creo que si la conclusión del proceso de elección de la nueva dirección va por ese camino, estaríamos realizando un irresponsable acto de desprecio a nuestra historia, a nuestras ideas y a nuestro pueblo

AHORA, GOBIERNO.

Ángel Sánchez
Opinión sobre: AHORA, GOBIERNO.

La democracia se fundamenta en dos principios que pueden entrar en conflicto, máxime si nos ubicamos en un escenario tan fraccionado como el que han arrojado las urnas en las últimas elecciones. Estos principios son, el de representación y el de formar gobiernos estables y coherentes.

El principio de representación se ha manifestado en las urnas, propiciando un arco político municipal amplio: ocho grupos han conseguido representación. Ahora, concretar el principio sobre la formación de gobierno, parece que va a ser algo más complejo.

La pasada legislatura, con un pleno municipal igualmente fraccionado, se daban las condiciones para un gobierno coherente entre formaciones políticas de un espectro ideológico en parte compartido. Y esos anclajes ideológicos, además de propiciar una alternativa mayoritaria de investidura, impidieron que, tras la ruptura de la mayoría, se propiciase una alternativa igualmente coherente. La estabilidad, si con ello nos referimos a la permanencia, al “estar”, ha sido en la pasada legislatura, alta. Pero si hablamos de la eficacia, o la eficiencia en concretar políticas, posiblemente la legislatura no superaría un mínimo análisis crítico sobre hechos (que no sobre relatos). Pero en la presente legislatura, esos mismos anclajes ideológicos, reforzados por una representación fracturada, se han debilitado. La perdida de dos concejales del bloque de investidura de 2015 ( uno EUPV y uno Podemos), y la desaparición del concejal que Demócrates obtuvo, junto con la entrada de Vox y Red, plantean una perspectiva diferente.

En los últimos días se han publicado diferentes noticias respecto a la investidura que se producirá el próximo día 15 de junio. Las hipotéticas (porque, como se reconoce en la misma noticia, uno de los socios necesarios, “ni confirma ni desmiente”)conversaciones entre Ciudadanos y el Grupo Socialista han venido acompañadas de las declaraciones, tanto de Esquerra Unida como de Compromís sobre su apoyo a la investidura de un Alcalde socialista. Entre los cuatro sumarían los votos suficientes para la investidura, aunque el gobierno futuro, en caso de acuerdo, volvería a ser en minoría con toda probabilidad (Esquerra Unida o Podemos difícilmente entrarían en un gobierno de coalición con Ciudadanos). Otra noticia aparecida el 5 de junio, apunta a las “líneas rojas” que la dirección de Ciudadanos ha establecido con carácter genérico para negociar gobiernos. Pero si se lee bien a Villegas, éstas líneas se suavizan en lo local, por lo que el respiro que pudieran tener los más votados (como es el caso de nuestro pueblo), se pospone hasta ver como se desarrolla el dialogo abierto entre las formaciones políticas locales, a excepción del PP, que parece que esperará a que los que quieran se dirijan a ellos en una (en mi opinión) incomprensible actitud.

Las posibilidades están abiertas. Ahora es el turno de los representantes electos de, como decía, su altura de miras y su actitud para conformar un gobierno capaz, no solo de gestionar el día a día, sino de abordar los grandes retos que a corto y medio plazo tiene El Campello. Y en ésta coyuntura, será indiferente la etiqueta del gobierno pues parece que, haya o no una coalición mínima, todo dependerá de apoyos de terceros o cuartos actores para concretarlos en políticas públicas de interés colectivo.

Las preferencias en cuanto a acuerdos y coaliciones serán interpretadas por los representantes de la ciudadanía. Si aciertan o no, se verá, no en cuanto a los socios elegidos, sino, insisto, en las políticas acordadas. Aunque personalmente estoy seguro de que, sea de la forma que sea, el nivel de descontento de partida en uno u otro bloque va a ser alto, con lo que la legitimidad del proceso va a depender también del nivel de transparencia y participación que los actores involucrados sean capaces de desarrollar.

La legitimidad de los diferentes actores, como decía, vienen en origen de la decisión de las urnas, y será una cuestión a tener en cuenta. Creo que no se debería cometer el mismo error en el que se cayó con el pasado “equipo de gobierno”, constituyendo un gobierno supeditado al cargo, donde la legitimidad fue, o delegada incondicionalmente o absorbida. Del equilibrio en los acuerdos, de su proporcionalidad y de la capacidad de reconocer los argumentos de las partes, va a depender la estabilidad de un gobierno que, pese a, seguramente ser minoritario, puede y debe liderar un avance tras cuatro años de estancamiento político e institucional.