Rajoy rompe con Alberto Fabra y busca alternativas en Valencia

A la espera de la decisión final, lsabel Bonig empieza a despertar simpatía en Madrid. La Comunidad Valenciana es la región cuyo resultado electoral más preocupa a Génova

1385464186540La conocida aversión a los cambios de Mariano Rajoy podría tener en Alberto Fabra su primera excepción. El presidente valenciano cuenta cada día con menos respaldo para repetir como candidato del PP a la Generalitat Valenciana, después de la ruptura de relaciones que se ha producido en los últimos meses con la cúpula del partido y, sobre todo, con Rajoy. La falta de un discurso político claro en la Comunidad Valenciana y el continuo recurso al Gobierno como responsable último de la solución de los problemas valencianos han hecho pudrir los vínculos, personales y políticos, entre Fabra y el PP nacional, hasta el punto de poner en duda su candidatura.

Aunque es prematuro señalar una decisión definitiva, distintas fuentes populares consultadas por este diario apuestan por un «proyecto político renovado» en la Comunidad Valenciana, con gente totalmente nueva y con fuerza suficiente para aprovechar el potencial de una las organizaciones más fuertes de España.

La sensación en el partido es que el presidente valenciano no ha sido capaz de cumplir con el encargo de abrir un nuevo tiempo en el PP valenciano porque, mantienen, ni limpió el partido desde el principio de todas las manchas de corrupción ni ha hilvanado un discurso propio y regenerado que pueda volver a seducir al votante popular, más allá del argumento de que el Gobierno debe mejorar la financiación autonómica.

Es precisamente este asunto el que ha acabado de dinamitar las relaciones con la dirección del partido y con el Ejecutivo. El PP y el Gobierno tienen la impresión de que Fabra les ha echado encima a la sociedad valenciana con la promesa de un aumento del dinero que se destina a la Comunidad que, apuntan, sabía desde el principio de la legislatura que no se iba a producir. Desde la Generalitat contradicen esta versión y mantienen que, tanto Hacienda como Rajoy, prometieron un cambio del modelo de financiación en 2015, una vez aprobada la reforma fiscal que ahora se encuentra en tramitación en el Congreso.

En todo caso, el presidente del Gobierno ya ha anunciado que no habrá modificación. Y, aun así, Fabra ha patrocinado un encuentro entre Cristóbal Montoro y los empresarios valencianos, que supone el penúltimo capítulo del desencuentro. Mientras desde el Consell se sigue dando aliento a esta reunión, fuentes del Ministerio de Hacienda manifiestan que no se va a celebrar.

A esta tensión se añade el gran desconcierto que ha causado en Valencia la cita mantenida en septiembre entre Rajoy y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, una de las principales detractoras de Alberto Fabra. Moncloa, en contra de su política de comunicación habitual cuando se trata de entrevistas fuera de agenda, no dudó en publicitarla al acabar. Este gesto se ha interpretado, también en Madrid, como la prueba incontestable del deterioro de la relación entre Rajoy y el presidente valenciano.

Aunque no ha trascendido el contenido de esa reunión, en Génova no ponen en duda que Rita Barberá se presentará una vez más -la séptima- como candidata a la Alcaldía, a pesar de no representar la imagen del nuevo proyecto que se quiere impulsar.

Barberá hará tándem con un nuevo candidato del PP a la Generalitat, si se confirma finalmente que Rajoy no permitirá a Fabra ser candidato. Fuentes populares, tanto en Valencia como en Madrid, apuntan como posible sustituta a la actual coordinadora del PP valenciano y consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig. Aunque en ambas organizaciones se insiste en que no está cerrado.

Como Fabra en su día, a quien se hizo hueco en el organigrama del partido a instancias de Génova como relevo de Francisco Camps, Bonig ha sido aupada a la dirección del PP valenciano con la aquiescencia del PP nacional. Nombrada ahora directora de campaña, resulta curioso que también se haya designado por debajo de ella a un director y una coordinadora que, en la práctica, serían los responsables de dirigirla, si finalmente se apostara por ella como cabeza de cartel a la Generalitat. Bien valorada porque gusta a las bases del partido, carece de vinculación con los múltiples casos de corrupción que han carcomido al PP valenciano.

La dirección del PP no ha hecho aún público el calendario de nominación de candidatos. Pero Mariano Rajoy ya advirtió en el último Comité Ejecutivo que no hay prisa, que hasta el plazo legal establecido -abril- hay tiempo. Génova quiere ir nombrando candidatos a las autonómicas y las municipales en función de sus intereses, sin perder de vista que en enero se ha convocado una conferencia, donde, en teoría, se deberían presentar algunos de los nuevos. La intención inicial de la dirección era empezar a despejar incógnitas este mismo mes pero no hay ningún dato sobre cuándo se podría resolver la candidatura a la Generalitat.

La Comunidad Valenciana es la región cuyo resultado electoral más preocupa en estos momentos a Génova. Por supuesto también Madrid, pero piensan que tienen menos opciones de gobernar en Valencia. La dirección nacional asiste atónita al proceso de desmoronamiento que sufre allí el partido. Consideran que Fabra ha perdido la oportunidad de consolidarse. Admiten que la tarea no era fácil, pero mientras José Ramón Bauzà lo ha conseguido, él no. Lo que se esperaba es que diera solución a los problemas, no que los creara. Génova contempla espantada los datos demoscópicos que apuntan a que una mayoría de los valencianos opina que el Gobierno de Rajoy perjudica a los valencianos. «El discurso que se ha defendido no ha podido ser más erróneo», indican.

El PP no teme ya sólo por el resultado de las autonómicas, sino por el efecto que tenga en las elecciones generales el aliento dado a la idea de que Rajoy no ha cumplido con la Comunidad. Esta preocupación y la necesidad de un proyecto renovado es lo que impulsa un cambio en la candidatura, que rompe con la tradición conservadora de Génova en la elección de sus cabezas de cartel. En el caso de Alberto Fabra, su falta de poder territorial, sobre todo en Valencia y Alicante, hace más fácil la operación de relevo

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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