PRECARIZAR AL PRECARIO.

OPINIÓN—ÁNGEL SÁNCHEZ—

PRECARIZAR AL PRECARIO.

Escribir las presentes líneas me ha costado. Y no solo por aquello de darle forma a un texto inteligible que exprese alguna idea, sino por un simple conflicto personal. Los «tarados» ideológicos, por mucho que evolucionemos, por mucho que accedamos a conocimiento, información o formación, siempre mantenemos una «tara» proveniente de ese relato que hemos compartido ( y compartimos) de la dicotomía política entre derecha e izquierda, y los valores y principios que la sustentan. Lo simbólico tiene importancia para nosotros, y nos condiciona. Así que, pese al encontronazo entre mis relatos simbólicos y la cruel realidad, voy a intentar ser lo más ecuánime y sensato posible a la hora de abordar una cuestión que, aunque en apariencia pueda parecer insignificante, para mi supone una quiebra (más) en mi confianza en los políticos que nos representan, básicamente, aquellos que nos representan porque se definen de izquierdas, o progresistas e incluso porque comparten militancia con el insignificante «opinólogo» que suscribe.

La cuestión es simple. El gobierno municipal propone en la Mesa General de negociación que los trabajadores y trabajadoras que participan anualmente en el programa de empleo promovido por el SERVEF cobren menos por realizar las mismas tareas que los funcionarios y funcionarias municipales. ¿Porqué?. Por no haber accedido al puesto temporal a través del proceso meritocrático oficial por el que acceden los trabajadores con plaza fija. Pero, paradogicamente ( y esto entra en la escala de valores y principios que personalmente identifico con la izquierda) la misma propuesta señala que los trabajadores y trabajadoras son seleccionados por el SERVEF en función de, ¡criterios sociales! (problemática familiar, parados y paradas de larga duración ,etc).

Que la propuesta señale como «objetivo principal», impedir (si, dice textualmente «impedir») que estos y estas trabajadores y trabajadoras perciban el mismo salario que sus homólogos, con el argumento del proceso oficial me parece, como mínimo, un insulto a los problemas «sociales» de esos trabajadores y trabajadoras, máxime proviniendo de un gobierno que se autodenomina de izquierdas o progresista. Y que un representante político pregunte al delegado de CCOO ( único sindicato que se opuso) si «no se sentiría molesto por cobrar lo mismo que otro que no haya pasado un examen», ¿qué opinión merece?.

Estamos hablando, por un lado, de trabajadores y trabajadoras precarios, o lo siguiente. Y por otro lado, de recortar sus salarios unos cientos de euros respecto a los empleados con plaza. ¿Con que objetivo?

El argumento del «reparto» de ese empleo temporal se explica por si solo: coincide con la norma jurídica que sirve como referente: la reforma laboral del pp, criticada con razones y argumentos por la izquierda, pero recurrida en ésta ocasión para dar soporte a una decisión. Y coincide en «que trabajen más personas aunque sea en precario». Osea: el reparto de la miseria que la derecha preconiza con su acción de gobierno, y eso me chirría enormemente.
La cuestión, como decía, puede parecer una insignificancia, pero en mi opinión, el mero hecho de presentarla provoca una colisión dramática entre los valores presupuestos y los expresados, algo que, al menos para mi, no tiene explicación.

Podríamos, en el marco del argumento del «reparto del empleo», hablar y dialogar sobre el comprometido plan de empleo local, del volumen de la partida de servicios extraordinarios, de la presunta vulneración de los principios de igualdad, mérito y capacidad en la asignación de puestos en la estructura administrativa municipal.

En sintesis: no es demagogia defender los principios y valores. Lo verdaderamente preocupante es ver como, sirviéndose únicamente del capital simbólico, de la legitimidad de origen, la institucionalización vuelve a abrir una brecha en la confianza e ilusión puestas por muchos y muchas en el cambio de gobierno que emanó de las urnas en 2015.

Personalmente y a pesar de «la bola» que se me hace al criticar la acción de gobierno de los que me representan (o representaban), lo que espero es una reflexión seria sobre los valores y principios que deben guiar a un gobierno que ponga en el centro a las personas, pues si no es así, la paradoja sigue produciéndose: se declaran prioritarios los servicios sociales, pero se propone paralelamente precarizar a los precarios con el único argumento de la compasión. Y, por supuesto, asumo que meterme en éste jardín no va a mejorar la impresión que de mi puedan tener los representantes de los partidos del gobierno, algo que es irrelevante si se contrapone a los valores y principios que, como persona de izquierdas tengo: la igualdad y la justicia social pueden modularse, puede acordarse una priorización en función de la viabilidad o la necesidad, pero no discutirse y menos, abandonarlos.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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