¿POR FIN PRESUPUESTO?

Ángel Sánchez
Opinión sobre: ¿POR FIN PRESUPUESTO?

El anuncio de la presentación del borrador de presupuestos me ha suscitado muchas preguntas, pero como desconozco su contenido, todavía ninguna opinión pues partir de una retórica preconcebida es una costumbre que dejo a los que construyen argumentos “ad hoc”.

Evidentemente algunas son sobre la estructura misma que va a debatirse; sobre las partidas, sobre las cantidades y, sobre todo, sobre los objetivos políticos que esas partidas y cantidades representan. Porque, pese a ese intento de vaciar de contenido político el documento presupuestario, pocas decisiones tienen, ni la trascendencia ni el contenido político ( e ideológico) que el plan anual detallado económicamente. No hay nada más ideológico que intentar sustraer a la política su sentido.

Pero también me ha suscitado preguntas como: ¿cual ha sido la aportación de cada uno de los grupos políticos que componen el gobierno municipal?. Y cuando me refiero a las aportaciones, no lo hago sólo en cuanto a las áreas que gestionan, sino como parte de una coalición de gobierno cuyo paradigma fue la “coincidencia” programática, para considerar innecesario un documento de acuerdo que diese sentido al pacto más allá del reparto del poder.

Por otro lado, siento también curiosidad por ver si entre el maremagnum de números y partidas se atisba la aportación del socio de investidura ( que no de gobierno) que no gestiona ningún área pero que asumió la “responsabilidad” de aportar en todas. Evidentemente me refiero a Vox, la tercera pata de una mayoría aunque no del gobierno. Si la aportación del grupo de extrema derecha populista no se ve con claridad, las críticas a su presencia casi olográfica estarán más que justificadas así como injustificada su posición de privilegio en la estructura política municipal. En cambio, si son visibles, podremos analizar hasta que punto tiene éste grupo influencia y sobre todo, que tipo de influencia en áreas como la que afecta, por ejemplo, a la lucha contra la violencia de género, uno de los aspectos más reaccionarios del ideario de ese grupo.

Abordar el análisis de una propuesta presupuestaria no es cosa menor, aunque en ocasiones,como antes decía, se quiera situar al Presupuesto como un mero trámite administrativo para seguir funcionando. El Presupuesto, detrás de los números y partidas, tiene políticas o al menos intenciones políticas. De ahí que la tercera pregunta sea: ¿estará el documento político económico sustentado por algún tipo de justificación, memoria o similar que exprese los objetivos que se persiguen con los incrementos o disminuciones presupuestarios?. En mi opinión, debería existir y, en caso contrario, se debería pedir una explicación pormenorizada antes de emitir un juicio de valor.

Otra pregunta es, ¿qué significa que el presupuesto se ajusta a la realidad?. Seguramente se estarán refiriendo a las actualizaciones de precios y, supongo, que necesidades prorrogadas de las partidas de mantenimiento. Si se ha actualizado el instrumento, tal y como declaran miembros del gobierno, deberemos observar en qué medida se ha realizado esa actualización y se han ajustado, no sólo las partidas, sino la necesaria eficacia de las mismas para que no choquen contra normas legislativas vigentes, como por ejemplo, la ley de contratos de las administraciones públicas.

Estoy de acuerdo en que, después de cinco años, es un hecho relevante, aunque no insólito. Lo insólito es que la pasada legislatura el gobierno no fuese capaz de presentar un borrador de presupuesto. Y la excusa de los equilibrios políticos no es suficiente pues un gobierno que, como he dicho en innumerables ocasiones, se autodefinió como “del cambio”, tenía la responsabilidad política de plasmar ese cambio a través de propuestas sustentadas por partidas, algo que no fue capaz de hacer y que el actual gobierno si parece que ha sido. Esto, propiciará que se puedan analizar las líneas políticas del actual presupuesto desde diferentes perspectivas ( políticas públicas, carácter ideológico de las mismas, encuadre de la gestión, etc), algo que con el anterior, fue imposible más allá de la inercia.

Las ganas y el sentarse a hablar, es un elemento necesario pero no suficiente. Y sobre esta apelación al diálogo, me surge una nueva pregunta: ¿existen ganas de sentarse a hablar con la oposición, a aceptar un debate sereno y sosegado más allá de equilibrios políticos coyunturales que no condicionen, como mínimo, el medio plazo?. ¿Y la oposición, más allá de la retórica, buscará racionalmente dar sentido a las necesarias alternativas?

Preguntas que a través del debate y, sobre todo, del conocimiento y análisis de los datos, espero poder responderme.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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