Pascual Rosser

¿Un parque de atracciones en el castillo Santa Bárbara?

¿Un parque de atracciones en el castillo Santa Bárbara?
Opinión. Pascual Rosser Limiñana

Muchas son las iniciativas que se han elaborado para mejorar la oferta turística del castillo Santa Bárbara, que han contribuido a la buena imagen de Alicante. Y otras no llegaron a realizarse porque fueron audaces o criticadas.

Ahora, con un periodo electoral cercano, una iniciativa de impacto sumaría votos a quien la proponga. Ya ha pasado antes. ¿Se acuerda cuando el alcaldable Luis Díaz Alperi anunció – a bombo y platillo – a unos días de las elecciones municipales, el proyecto de la Ciudad de la Luz, con estudios cinematográficos? Parece que esta iniciativa le dio votos de última hora, al más puro estilo anglosajón, generando además la sorpresa de todos.

Imagine el revuelo que se gestaría si a algún partido político se le ocurriera hoy proponer como proyecto estrella de su campaña electoral la construcción de un parque de atracciones en el castillo Santa Bárbara. Aunque parezca un disparate, hubo quien se atrevió a proponerlo. Hace muchos años, eso sí. Ahora se lo cuento.

El castillo Santa Bárbara es una de las señas de identidad de la ciudad de Alicante. También es uno de los monumentos más visitados de España. La historia del castillo avala que sea objeto de todas las miradas y despierte el deseo de los más ambiciosos para emprender en él grandes cosas. Como cuando el ingeniero Alfonso Conçeiçao de la Cruz presentó su proyecto en el Ayuntamiento de Alicante. No había mejor sitio que ese, pensó. Ni mejor ubicación. Estaría en el horizonte de su ambición en beneficio de la ciudad. Esta propuesta se presentó en febrero de 1931. «Tiene el propósito – manifestaba la exposición de motivos del proyecto – de crear un gran parque de atracciones y urbanizar la parte superior de Santa Bárbara y la construcción de un ferrocarril funicular que vaya desde la playa del Postiguet a la parte superior del castillo».

En julio de 1931 el Ayuntamiento republicano aprobó y tomó en consideración «el anteproyecto para crear un parque de recreos en el castillo». Se dispuso que el presupuesto de ejecución sería de cinco millones de pesetas. Parece que se lo tomaron en serio. Los técnicos analizaron, evaluaron el proyecto y estudiaron su viabilidad, poniendo el máximo interés.

El proyecto se terminó en agosto de ese año. El 21 de ese mes trascendió el acuerdo municipal positivo, indicando que la concesión tenía que ser de cincuenta años. Todo estaba preparado para seguir adelante. Ilusión no les faltaba. Sí en cambio, determinación. Cuando tenían que tomar la decisión, aparecieron las dudas, algunas críticas, los hay madre mía que nos cargamos el castillo, las manifestaciones que decían que era una seña de identidad de la ciudad que no podían poner en peligro. Y, aunque parecía que se iba a hacer, no llegó a ponerse en práctica. Menos mal.

Como otros proyectos, el castillo Santa Bárbara siempre está en el punto de mira. Ahora le cuento uno de ellos. ¿Se acuerda del Parador Nacional que quería montar Manuel Fraga en su parte superior cuando era ministro de información y turismo? Nos hubieran dejado sin el castillo que disfrutamos hoy porque una instalación hotelera en su interior lo habría cambiado todo. Aunque también hubiera sido un atractivo turístico, nos habría situado en el mapa hotelero español de lujo de entonces con la industria turística cogiendo auge en España y se hubiera difundido esta ciudad cuando se difunden los paradores nacionales. Este proyecto generaba opiniones de todo tipo, ya ve.

Pero hay más. Varias veces se ha propuesto hacer un teleférico que conecte el castillo Santa Bárbara con la playa del Postiguet, o con el puerto, convencidos que desde sus cabinas se ven las mejores vistas de la ciudad y su entorno. Es una indudable atracción turística. Otra cosa es el coste de oportunidad. Sin ser originales, porque hay otras ciudades que lo tienen, como Lisboa, Río de Janeiro, Madrid, Barcelona, …

Fue el empresario alicantino Alfredo García Murcia quien quiso poner en marcha su sueño: conectar el castillo con la playa del Postiguet por medio de un teleférico. Invirtió tiempo, dinero y mucha ilusión. Sin ella, las primeras dificultades no hubieran permitido continuar con su empeño. Pero le sirvió de poco. No hace tanto tiempo de esto. Fue en 2004 cuando se constituyó la empresa Teleférico Santa Bárbara, S.L. Su objeto social decía que su actividad era la gestión y explotación de actividades turísticas, de transportes, turismo y espectáculos. Esta empresa buscó como aliado a AC Nielsen quien estudió la viabilidad de este proyecto. La idea era transportar 800 viajeros a la hora en tres telecabinas con capacidad para 12 personas. Tardarían alrededor de un minuto en recorrer la distancia entre el castillo y la playa del Postiguet.

Pero, aunque parecía que era viable, no despertó el interés suficiente de inversores y ciudadanos para construirlo, además de los problemas urbanísticos por ocupar el vuelo de propietarios privados que pudieran generar problemas durante su desarrollo. Finalmente, terminó en el baúl de los recuerdos, arrumbado en un rincón en espera que alguien lo rescate del olvido.

Posteriormente en 2013, durante la alcaldía de Sonia Castedo, se volvió a proponer este proyecto del teleférico. Al de García Murcia se le añadía una estación. Este proyecto se aparcó nuevamente en un cajón esperando una oportunidad para desarrollarse.

Y este momento parece que ha llegado con un proyecto totalmente nuevo, con una nueva ubicación y un novedoso planteamiento. Es un proyecto del Ayuntamiento de Alicante que Toño Peral, actual concejal de Presidencia y Coordinador de Proyectos, presentó a la opinión pública. Lo contó también en uno de los Encuentros que organiza la Real Liga Naval Española a través de su delegación en Alicante.

En este nuevo proyecto la telecabina recorrerá el vuelo desde el centro cultural de las Cigarreras hasta el castillo Santa Bárbara, superando los impedimentos anteriores con propietarios privados y pasando por el vuelo de propiedades de titularidad pública. Este proyecto forma parte de uno de los 11 ejes estratégicos de la Agenda 2030 en los que se ha implicado el Ayuntamiento de Alicante. Está pendiente de financiación, esta vez será a través de fondos europeos, y en su defecto con fondos autonómicos, una solución pública para tan importante obra de ingeniería.

Ya ve que por iniciativas que no quede, que hay para todos los gustos. Se ha pasado del disparate republicano de proponer un parque de atracciones en el castillo Santa Bárbara, a sugerir -en la actualidad- un teleférico que una las Cigarreras con el castillo mejorando, a su vez, la accesibilidad a este monumento.

Y si son muchas y curiosas las iniciativas para desarrollar en este castillo, también lo son las que hay para el puerto de Alicante, pasadas, presentes y futuras. Pero esto es otro artículo que publicaré en otro momento.

Pascual Rosser Limiñana