Asociación Vecinal Municipio El Campello

Gestión de la Piscina Municipal ¿Directa por el Ayuntamiento o privada a cargo de una empresa?

OPINIÓN: Manuel Fuentes Revuelta

Gestión de la Piscina Municipal ¿Directa por el Ayuntamiento o privada a cargo de una empresa?

OPINIÓN: Manuel Fuentes Revuelta. Coordinador del Área de Urbanismo y Mantenimiento Urbano de la “Asociación Vecinal Municipio El Campello”

Como vecino, contribuyente y miembro de la Asociación Vecinal deseo mostrar mi gran preocupación por la deriva en la que está inmersa la gestión municipal en los últimos años y la actitud prepotente, carente de empatía, incluso antidemocrática, del alcalde, Juan José Berenguer Alcobendas.

Un alcalde que no escucha al pueblo no es digno de representarle. Es inaceptable su negativa a reunirse con los representantes vecinales para tratar asuntos de interés general y reivindicar mejoras en la gestión de servicios prestados por el consistorio. Aún estamos esperando, casi dos meses después, que sea atendida nuestra solicitud de reunión pasada por el registro de entrada.

El Ayuntamiento de El Campello tiene privatizada la gestión de la mayoría de los servicios públicos esenciales y obligatorios. La piscina municipal y las instalaciones deportivas anexas no escapa al afán del alcalde de dárselas a una empresa privada, cuyo fin es el lucro empresarial, ganar cuanto más dinero, mejor. Claro, evita que la Asociación pueda decírselo a la cara y proponerle otro modelo de gestión más acorde a las necesidades de los habitantes de El Campello en general y de los usuarios de la piscina en particular.

Y es que la historia de la piscina no tiene desperdicio. Hasta el concejal más inepto del país se llevaría las manos a la cabeza observando el desbarajuste de la tramitación.

En 2009 se aprobó el proyecto. En 2010 se adjudicó la ejecución de obras. Las instalaciones tardaron en construirse demasiados años, allá por 2016, con una inversión superior a seis millones de euros (dinero que sale del bolsillo de los contribuyentes). Por unas u otras razones y por no querer llevar la gestión directa, la piscina tiene las puertas cerradas (errores en la tramitación de la concesión administrativa, alegaciones, anulación judicial de todo el procedimiento, pandemia, modificaciones de proyecto, nueva estructura económica, nuevas alegaciones, …)

Y para colmo, se gastan unos 6.000 euros mensuales que pagamos todos los vecinos para mantener una piscina con agua y sin usuarios. El caso es que la piscina y pistas deportivas anexas siguen cerradas y el alcalde defendiendo a capa y espada su privatización para negocio empresarial.

Hace unos días, el alcalde realizó unas declaraciones a un medio escrito que definen claramente qué intereses defiende, y no precisamente el de sus vecinos: «No descubro nada si digo que la apertura no será esta legislatura por plazos de licitación, de obras e inversiones que hay que hacer. Ya será en la legislatura que viene con este modelo, que es el que queremos», explicaba Berenguer, sobre la gestión del complejo público a través de la iniciativa privada. Y cuestionaba las críticas de la oposición, «lo que no puede ser es que el Ayuntamiento marque de qué forma se debe gastar hasta el último céntimo la concesionaria, tiene que gestionarlo porque si no nos encontraremos como pasa en otros sitios, que devuelven las llaves y te dejan temblando como pasa por ejemplo en San Vicente».

Con esas declaraciones, el alcalde queda “retratado”. Con la gestión directa a cargo del ayuntamiento evitamos que ESA EMPRESA, la que sea, devuelva llaves y le dejen temblando. Es casi seguro que esa EMPRESA PRIVADA en un par de años reclamará incrementar el importe de los recibos que pagaremos los usuarios y exigirá cumplir con el equilibrio económico de la concesión, argumentando que no obtiene las ganancias previstas.

Debemos tener en cuenta que la gestión privada encarece los servicios públicos, empobrecen la calidad de la gestión, perjudica la creación de empleo estable, entre otras cuestiones. No solo lo digo yo, así queda reflejado en distintos informes del Tribunal de Cuentas. Ejemplo: “Informe Sobre el Sector Público Local 2011”.

Me pregunto si el alcalde se ha exigido a si mismo y a su equipo de gobierno obtener los preceptivos informes razonados de los servicios promotores sobre la naturaleza y extensión de las necesidades que pretenden cubrirse con el contrato proyectado, así como la idoneidad de su objeto y contenido para satisfacerlas y justificar la conveniencia y necesidad de este contrato y de la inversión de los correspondientes fondos públicos afectados. Es decir, comparar lo que supone para el ayuntamiento y los campelleros una y otra gestión, pública o privada.

Me apetece compartir con quien lea este artículo de opinión una frase que escuché en un FORO SOBRE REMUNICIPALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS: “Las luchas por la remunicipalización brindan a los ciudadanos una auténtica oportunidad no sólo para terminar con la privatización, sino para ayudar a diseñar una gestión pública que sea democrática y responda a las necesidades de la población. La remunicipalización no es simplemente regresar a la situación anterior a la privatización, sino que debe ser un rediseño del conjunto de la gestión pública”.

Gestión democrática, participación, necesidades de la población, solidaridad, rediseño, colectivo de trabajadores… … Todo ello desde la eficiencia económica, y, si se permite la expresión, TAMBIÉN DESDE LA EFICIENCIA SOCIAL.

En definitiva, se puede y se debe apostar por la municipalización de los servicios públicos, con valentía, con prudencia y con visión, y es que, son muchos elementos a favor de la gestión directa, implementando un servicio público que, además de eficiente en términos económicos, de cumplida satisfacción a las demandas sociales de transparencia, participación y eficiencia social.

Con la posible apertura de la piscina cubierta e instalaciones anexas, nos encontramos pues ante una gran oportunidad, pero también son grandes los adversarios, y muchos de ellos viajan con nosotros mismos y nuestras actitudes, es el caso del alcalde y sus aliados (dentro y fuera del ayuntamiento). Combatámosles y habremos transitado ya una buena parte del camino.

Porque si la deriva de gestión y privatizaciones continúa, acabaremos privatizando alcaldes y concejales, por incompetentes. Al tiempo.