Angel Sánchez

ESTRATEGIA Y PRESUPUESTOS

Opinión: Ángel Sánchez

ESTRATEGIA Y PRESUPUESTOS
Opinión: Ángel Sánchez

El futuro es algo que ocurrirá y hay dos modos de afrontarlo: dejarse llevar o prepararse, no para esperarlo, sino para incidir en él.

Una organización que trabaje con esquemas del pasado, que no se prepare para nuevos acontecimientos, que se limite a reproducir los mismos patrones de comportamiento, o que se acomode a una rutina, será incapaz de adaptarse eficientemente a los cambios que puedan darse. La incapacidad de interpretar adecuadamente las señales del entorno y convertirlas en cambios hacia lo interno y lo externo, impedirá cumplir cualquiera de los objetivos que puedan expresarse, por más nobles que estos sean y llevará a la institución al estancamiento, debilitamiento e incluso ser un problema, cuando el papel que le corresponde en democracia es ser el instrumento para solucionar las situaciones conflictivas y necesidades de la sociedad.

La no aprobación del presupuesto para 2022 con urgencia, así como una propuesta sobre inversiones sostenibles (para ejecución material hasta el 31 de diciembre) conllevará que los problemas se trasladen al próximo mandato por lo que, una vez más, la sociedad campellera volverá a perder las oportunidades de mejora sobre problemas que corren el riesgo de tornarse endémicos.

El argumento de que no hay tiempo es una falacia interesada pues el presupuesto, según las declaraciones que ha venido efectuando el actual gobierno municipal, ha estado preparado desde hace tiempo. Entonces, ¿por qué no se ha presentado?. En mi opinión, la no presentación de las cuentas municipales se trata de una estrategia política en la que las posibles cuentas municipales que presente el actual gobierno para 2023 tendrán como principal objetivo, no abordar en profundidad (y con intención de continuidad) los problemas, sino poner a la oposición, nuevamente, en la tesitura de “querer a su pueblo” o no. Y para afirmar que en mi opinión se trata de una estrategia más, me baso fundamentalmente en la posibilidad que el Alcalde, como responsable de presentar las cuentas municipales, tenía y tiene para aprobar el Presupuesto municipal: la moción de confianza (Ley Orgánica 8/1999, de modificación de la Ley Orgánica de 5/1985, artículo 197 bis).

Si el actual gobierno minoritario tuviera un proyecto más o menos claro, habría utilizado todos los recursos a su disposición para aprobar unas cuentas municipales que gestionar, pues dada la actual correlación de fuerzas y la predisposición expresada por algún grupo municipal, las cuentas habrían salido adelante. Por lo tanto, parece que se está por prolongar la situación de precariedad (que atraviesan, por ejemplo los suministros y servicios) para utilizarla como arma electoral.

Y finalizo. El debate sobre la propuesta de Presupuestos Municipales para el ejercicio 2023 tendrá igualmente un sesgo claramente electoral. Los grupos políticos intentarán plasmar (legítimamente) su impronta como acto previo a las elecciones municipales del mes de mayo, y el actual gobierno presentará las cuentas como las únicas posibles, poniendo a la oposición nuevamente en un brete, donde el relato del “bien para el pueblo” les beneficie electoralmente. Por éste motivo, mi augurio (personal, intransferible y siempre sujeto a error, como no podría ser de otra manera) es que, a menos que algún grupo político decida hacerse el “harakiri” político y electoral, las cuentas con las que tendrá que trabajar el próximo gobierno que surja de las urnas el último domingo de mayo de 2023 será el actual prorrogado, con los problemas que ello conlleva.