NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

Ángel Sánchez
Opinión sobre: NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

En un sistema democrático no sólo las instituciones públicas, sino las de carácter privado no están exentan de que su funcionamiento se ajuste en el fondo y la forma a los objetivos a través de los instrumentos que garantice los derechos a las personas que participen en ellas. Los partidos, siendo el eje sobre el que pivota nuestro sistema democrático, están obligados constitucionalmente a que su funcionamiento se ajuste a los principios democráticos, algo que se ha ido “minimalizando”con la transformación de los partidos de masas, primero en “partidos atrápalo todo” y progresivamente en partidos de tipo cartel (éste interesante debate terminológico tendrá su momento y oportunidad).

Otro término, de esos que parecen jerga pero que tienen un significado importante, es el de “sustituísmo”. Para explicarme, recurriré a un ejemplo.

Apuntaba León Trostki en su folleto publicado en 1904 titulado “Nuestras tareas políticas”( en un contexto donde Trostki argumentaba contra las tesis expuestas por Lenin en su publicación “Que hacer”) planteaba el peligro del sustituísmo político donde, el partido sustituía a la clase trabajadora, el comité central sustituía al partido y el Secretario General hacía lo propio con el Comité. ¿Tiene que ver con el actual contexto, donde el Secretario General y candidato del PSOE ha sustituido al Comité Federal en la decisión de establecer un preacuerdo con Unidas Podemos?. En lo sustancial, creo que si.

No obstante, y antes de continuar, creo que debo decir que el texto del preacuerdo lo suscribo en su totalidad, pero discrepo en las formas. Y no quiero anteponer las “políticas a la política” (el significado de polity, politics y policy es, para los ciudadanos de habla inglesa, diferente y lleno de matices, aunque para nosotros todo se reúna en una sólo palabra: política) pero creo humildemente que tanto el fondo como las formas son importantes, si el partido todavía es algo más que una herramienta al servicio de los líderes coyunturales.

No me gustaría caer en el simplismo de reducir mi reflexión a las formas, porque creo que el fondo también es importante pues es la forma de ser coherentes con el sistema en el que creemos. Reducir la democracia interna a una consulta a tiro pasado es ponernos a muchos y muchas ante la tesitura de “susto o muerte”. Y ni una cosa ni la otra, máxime cuando la investidura no está en los supuestos 155 diputados y diputadas incluidos en el preacuerdo, sino en otros escaños.

Por último el preacuerdo se refiere a los apoyos de investidura de Unidas Podemos pero, ¿cuantos más son necesarios?. Y ahí también discrepo con la línea sustituista que el Secretario General sigue imponiendo. Recuerdo que las líneas rojas que el anterior Comité Federal puso a cualquier acuerdo eran explícitamente claras, y considero que el error táctico de ofrecer “gasolina” a la derecha y la extrema derecha a través de la búsqueda de apoyos en aquellos que no tienen intención de respetar la legalidad, ni las formas establecidas en nuestro imperfecto sistema democrático, sólo beneficia a un mayor descrédito de las posiciones socialdemócratas y dan gasolina a aquellos que nos señalan como parte de un problema que nosotros no hemos creado pero que si estamos, por lo que parece, dispuestos a alimentar.

Creo que también debo de decir que no estoy en la línea de la “gran coalición” pues creo que sería una actitud fraudulenta, no ante nuestros votantes, sino ante la democracia misma, que sin duda requiere de alternativas programáticas e ideológicas. Había tiempo para diseñar una estrategia que intentase superar las contradicciones en las que hemos ido cayendo y que nos han situado en un difícil brete. Las prisas no eran necesarias y, una vez más, hemos perdido la oportunidad, no solo de incentivar el debate interno, sino de dar la oportunidad a esos y esas simpatizantes y votantes a que se expresasen. Los socialistas tenemos la obligación ética, no de parecer, sino de ser escrupulosamente radicales en defensa, no sólo de nuestras ideas, sino de las formas para llevarlas a cabo.

Creo que ni las formas ni la estrategia seguida han estado a la altura, y espero que nadie me “invite” a marcharme de un partido que es tanto de los que aceptan y acatan como de los que libremente discrepamos desde la firme creencia que los principios y valores que nos inspiran están por encima de lideres y dirigentes, aunque ambos deban ir deseablemente unidos.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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