La Policía confirma las sospechas contra Sonia Castedo y Alperi: el jet, los ‘bocadillos’ y los regalos

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Corrobora los informes de Anticorrupción, a expensas del Mini y un viaje a Andorra

14216575534445La Policía continúa asentando todas y cada una de las sospechas de la Fiscalía Anticorrupción en la insrucción del caso Brugal. Cada informe de la Udef que llega al juez que investiga el presunto amaño urbanístico de Alicante echa por tierra el discurso en el que insisten tanto Sonia Castedo como Luis Díaz Alperi -ambos imputados- para negar la existencia de delito. Pero la documentación es contundente y -aunque todavía en fase de diligencias- concluye que todo es lo que parece; que las conversaciones interceptadas son un espejo de la realidad y no sólo una falta de ética de los dos ex alcaldes. Sus protagonistas se empeñan en desmerecer el trabajo de los agentes, en tratar de convertirlo en una persecución contra ellos, en echarlo por tierra. Y no dudan en arremeter contra los medios que vienen publicando esos avances en la investigación. Castedo lo volvió a hacer, sin ir más lejos, en la madrugada del sábado, en su primera participación como tertuliana (esta vez sí a sueldo) en el programa de T-5 ‘Un tiempo nuevo’. En un debate sobre los imputados, defendió su derecho a la presunción de inocencia y llegó a vincular las revelaciones publicadas por EL MUNDO sobre su implicación en Brugal a la retirada de publicidad del ayuntamiento. «Con EL MUNDO el único problema que hubo fue que el ayuntamiento dejó de darle dinero», dijo. Fue otra tertuliana, la abogada Monserrat Suárez, quien le tuvo que recordar que «quien imputa son los fiscales y los jueces, no EL MUNDO».

Lo cierto es que las pruebas recopiladas hasta ahora por la Policía hablan por sí solas. El último ejemplo, de ello fue el informe patrimonial publicado por EL MUNDO el jueves en el que los investigadores atribuyen al mayor contratista del Ayuntamiento de Alicante, Enrique Ortiz, el pago del bungalow de una de las hijas de Alperi y actual diputada autonómica del PP, Elisa Díaz. También deslizan los agentes sus dudas sobre las casas de sus otros dos hijos y su forma de pago aunque, en este caso, no llegan a ninguna conclusión.Según ese informe, Enrique Ortiz entregó a Alperi 174.000 euros en octubre de 2008 para pagar la vivienda. También asevera que Elisa Díaz no tuvo conocimiento de la operación, y que Alperi recibió otro pago en metálico de 60.000 euros en 2009.

El viaje a Creta que el ex alcalde de Alicante realizó junto a la entonces concejal Sonia Alegría en un avión privado en 2008 también está en la diana. El empresario Ricardo Fuster en una declaración reciente en calidad de imputado aseguró que fue él quien lo sufragó pero que después se lo facturó a Ortiz. Otro embiste para los imputados y sus versiones.

Alperi, según la investigación, habría usado de intermediario a Fuster para fletar un avión privado rumbo a unas vacaciones de lujo de dos semanas y Ortiz habría abonado a Fuster el coste del viaje a cambio de un supuesto trato de favor en la redacción del PGOU. La estancia costó 36.000 euros.

Después están los regalos a los concejales, entre los que se encuentra la propia Castedo. Ortiz, su amigo y empresario de cabecera, terminó por reconocerlo en noviembre en un programa de televisión. Admitió haber entregado regalos de Navidad a Castedo y a concejales, empresarios y políticos de todos los signos. Dijo que los presenten iban desde un jamón, botellas de champán, una caja de vino hasta una chaqueta o un bolso y dijo que entonces era normal.

Pero quizá el más grave, es el asunto de «los bocadillos», denominación que usaba el entorno de Ortiz en las conversaciones telefónicas interceptadas para referirse a la entrega de cantidades de dinero que, según las pesquisas, hizo llegar a Alperi. Aunque ha tardado, la Udef también corrobora este extremo. Estas entregas se hicieron efectivas en varios desayunos en casa del ex alcalde, como consta en el informe de la Policía y, precisamente, en uno de ellos fue donde Ortiz le entregó los 174.000 euros; supuestamente para compensarle por el desembolso que había hecho su hija Elisa en la compra de su bungalow.

En el informe policial se detalla otra extracción de 60.000 euros, retirados por la mujer del empresario, María Manuela Carratalá, conocida como Maleles, de una oficina de Banesto en Alicante. El dinero también acaba en manos de Alperi y la Polícia vuelve a echar mano de las conversaciones telefónicas para comprobar la coincidencia temporal de la extracción: el 7 de julio de 2009, a las 12:12 horas, y la entrega, al día siguiente, a las 9.15 horas.

Con posterioridad, se producen dos conversaciones entre Ortiz y su esposa en la que se desvela, en primer lugar, que Alperi y Carratalá han quedado para hacer la entrega, y en segundo, que ya se ha hecho. Y ello pese a que Ortiz -que sospechaba que tenía el teléfono pinchado- juega al despiste y cita el nombre de otro empresario, Antonio Solana, para referirse al beneficiario del dinero. Sin embargo, Maleles le insiste en que es para Alperi.

En este punto sólo quedan en el aire dos supuestas dádivas: la entrega del famoso Mini y el pago de un viaje a Andorra. El coche, supuestamente, lo recibió una asesora personal de Castedo y Anticorrupción sostiene que fue un regalo de la ex alcaldesa y que era propiedad de Ortiz. La empleada declaró que lo había comprado ella cuando fue llamada a declarar.

Y, por último, el segundo viaje de Castedo a Andorra por Nochevieja. El pago no está claro. Ella insiste en que corrió por su cuenta. La investigación todavía no se ha pronunciado.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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