LA MANCONUNIDAD SE REUNE EN EL CAMPELLO (¡QUIÉN, QUÉ, CÓMO?)

Angel Sánchez
Opinión sobre: LA MANCONUNIDAD SE REUNE EN EL CAMPELLO (¡QUIÉN, QUÉ, CÓMO?)

Leo, en la edición digital del periódico local La Illeta, que la Mancomunidad de L’Alcantí ha celebrado una reunión en El Campello. Durante un corto período de tiempo fui miembro de la Mancomunidad designado por el Pleno del Ayuntamiento de El Campello. Pero mi interés por éste ente local ( LBRL Art. 3.2.c) fue especial, máxime cuestionando como cuestiono a las Diputaciones como uno de los anacronismos que subsiste en nuestro sistema democrático ( anacrónico pues, siendo democrática la elección de representantes municipales, siendo democrática la elección de diputados autonómicos o estatales, la designación de los y las diputados y diputadas provinciales es competencia de los partidos políticos, siendo éste un elemento de «partitocracia» difícilmente argumentable en un sistema democrático).

Me viene al pelo una frase de Vallespín sobre la política: la gran paradoja es que en la época de la tan cacareada innovación -tecnológica, financiera, productiva, empresarial…- la política, para bien o para mal, se está quedando al margen. Me he permitido la cita, pese a que F.Vallespín se refería a otra cosa ( a la Ciencia Política), porque es cierto: la política local parece vivir al margen de una realidad marcada por lo interterritorial, por lo translocal, por la globalidad. Me explico, si me lo permiten, haciendo referencia literal (comentada, claro) al articulado de los estatutos de éste énte.

En su artículo 9 se hace referencia al procedimiento de designación de vocales, especificando en su apartado 2 que tras las elecciones, los representantes electos ( por la ciudadanía) designarán por acuerdo plenario a sus representantes. Aquí se encuentra la diferencia a la que me refería anteriormente cuando hablaba del anacronismo democrático comparándolo con la partitocracia de la Diputación provincial. ¿No es más democratico que entre los representantes electos por la ciudadanía se designe, en el máximo órgano municipal, a los miembros de ésta institución?.

Pero voy un paso más allá, en el intento de dar contenido a mi argumento en favor de la Mancomunidad como institución supramunicipal. Las competencias establecidas en su articulado ( 5 y sucesivos de los Estatutos) se refiere a: asistencia técnica a los municipios, promoción de la cultura y equipamientos, promoción del deporte y equipamientos, urbanismo, en cuanto a la formulación de planes o anteproyectos que sirvan de orientación, tratamiento de residuos, transporte, información y promoción de la actividad turística, etc. Como podrán observar, un amplio abanico de posibles actuaciones que, con toda seguridad les sugerirán políticas compartidas en las que, como miembro de ésta institución, nuestro municipio podría «compartir» con otros infinidad de obras, servicios e infraestrucutras. Pongamos un ejemplo. ¿No habría sido más racional impulsar una piscina compartida, por ejemplo, con municipios limitrofes, compartiendo así mismo el mantenimiento y el servicio?, ¿no se podría establecer un transporte comarcal público?, ¿no se podrían impulsar programas culturales compartidos?, ¿no se podría elaborar un plan mancomunado de promoción turística con una oferta más amplia y rica?. Creo que las preguntas tienen una respuesta: si, se podría. Pero ésta respuesta conlleva otra pregunta: ¿se quiere, se cree en la mancomunidad como institución para una cooperación social, económica y política más amplia?.

El cortoplacismo en el que vive instalada la política (períodos cuatrianuales) no debería ser impedimento para emprender el camino de la cooperación, al igual que no fue un impedimento para que nuestro país decidiese integrarse en el club europeo para compartir políticas y constituir un potente ente en el entorno mundial de una globalización donde las políticas ya no dependen totalmente de uno sino de un conjunto de circunstancias. La cuestión en mi opinión es, o seguir mirándose cada uno el ombligo o concretar esas ideas en las que se dicen creer (país valenciá, comarca ) pero que decaen en beneficio de un espíritu «pueblerino» ( en su acepción peyorativa, pues el calificativo de pueblerino aplicado como vecino de un pueblo lo comparto con orgullo) donde el mérito se mide por supuestos logros personalistas, pecando de un burdo y absurdo etnocentrismo .

La Mancomunidad fue, es y será una oportunidad, no solo de racionalizar obras y servicios desde un punto de vista económico, sino una apuesta por la integración territorial donde los vecinos de diferentes municipios, compartiendo problemas , ¿porqué no compartir soluciones?.

Por ésto, al leer que la Mancomunidad había celebrado su reunión ordinaria en El Campello, me asaltó la pregunta de, ¿conocemos qué es y qué puede ser la Mancomunidad de L’Alacantí para El Campello; lo conocen nuestros representantes; creen en ésta institución como algo más que ya existía y en el que, por tradición se debe seguir estando?

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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