ESCENARIOS PARA UN DRAMA.

Ángel Sánchez
Opinión sobre: ESCENARIOS PARA UN DRAMA.

Creo necesario, por dignidad intelectual, iniciar éste texto afirmando que la construcción de escenarios, como técnica analítica, no pretende predecir el futuro: conocer con certeza y anticipación lo que está por venir es sencillamente imposible, en especial en el análisis de la política.

El análisis de escenarios, al igual que otras técnicas analíticas estructuradas, es una herramienta que amplia perspectivas y, sobre todo, genera preguntas. El proceso de elaboración de escenarios se basa en el análisis. Se trata de plantear (y tratar de responder) a diferentes preguntas en clave de “qué pasaría si”, imaginando diversos futuros. La construcción de escenarios superpone posibles resultados en combinaciones esperadas e inesperadas con el fin de generar múltiples situaciones futuras, algunas de ellas sorprendentes, pero todas ellas verosímiles. Y ese es mi humilde objetivo respecto a la enésima crisis que sufre el PSPV-PSOE de El Campello en la actualidad. La finalidad sería recuperar la capacidad de acción política de la organización a través de medidas previsoras aceptadas y administradas en función del futuro o de los futuros posibles. No obstante hay que insistir que la cantidad de variables y de interrelaciones nos obligará a aproximarnos en las respuestas meramente a juicios aproximados.

La categoría básica de la predicción es a inferencia, entendida ésta como es la acción de deducir una cosa de otra. Personalmente, como militante, no me voy a inhibir en las conclusiones, pues creo que poseer un carnet es algo más que abonar las cuotas.

La probabilidad de que los resultados electorales planteen diferentes escenarios es evidente: si el resultado es malo, muy malo, bueno o muy bueno, éste condicionará el posible debate en beneficio o perjuicio de los sectores enfrentados en la actualidad. Y no voy a entrar en los pormenores del enfrentamiento porque considero que son claramente causales: la perdida de apoyo social y electoral ha sido constante desde 1995, año en el que se pierde el gobierno municipal. Entonces, ¿la actual crisis se inicia en 1995?. Simplemente se escenifica en un contexto donde la perdida de apoyos electorales por parte de la socialdemocracia es general. La crisis se concreta convocatoria tras convocatoria a causa de la aceptación inmovilista de una realidad electoral negativa: nunca se analizaron los resultados, ni por supuesto se tomaron decisiones al respecto.

Las hipótesis que personalmente planteo tienen que ver con dos dimensiones: la institucional y la orgánica. En primer lugar, dos hipótesis relacionadas con los posibles resultados en las elecciones del 28 de mayo. La primera: si el candidato obtiene el mismo resultado cuantitativo que en 2015, ¿que argumentos pueden cuestionar su papel y el de su candidatura?. Evidentemente los argumentos contra el candidato se pueden centrar en la gestión que ha echo en el proceso previo y en la campaña electoral, pero no en el resultado. La segunda: si el candidato obtiene peor resultado, ¿cual será la respuesta, no sólo del sector enfrentado sino de la totalidad de la agrupación?. La respuesta es evidente y no necesita exposición alguna.

En cuanto a las hipótesis orgánicas, que indudablemente van unidas a las referentes a los resultados electorales, planteo igualmente dos. La primera: si el candidato, que ha obtenido el mismo resultado cuantitativo que en 2015, decide presentarse a la reelección como Secretario General y lo logra, ¿en que situación queda el sector discrepante?. La segunda: si el candidato, que ha obtenido igual resultado decide presentarse a la reelección y la pierde, siendo otra la persona elegida, ¿qué tipo de relación se establecerá entre el Grupo municipal y la dirección política local?. En cuanto a la primera, el abandono de un indeterminado número de militantes está servido. En cuanto a la segunda, la espiral de confrontación hará irrelevante la presencia de los cargos electos en la institución.

Creo que la situación es dramática, pase lo que pase, tanto en lo que respecta al resultado electoral como al proceso de elección de la nueva dirección local, a menos que las partes en conflicto tomen la decisión de abandonar el subjetivismo basado en lo personal y afronten la reconstrucción de la agrupación socialista como un objetivo común. No se cual puede ser esa decisión, pero lo que si tengo claro es que la espiral de autodestrucción será imparable si el camino sigue siendo el del frentismo, sea por los motivos que sean. En definitiva, todos (y me incluyo) le estamos haciendo un flaco favor a un partido que ha formado parte de la historia de nuestro pueblo y que, por principios y valores, tiene todavía mucho que aportar políticamente. Pero solo es mi opinión.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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