EN CLAVE PREELECTORAL

Angel Sánchez
Opinión sobre: EN CLAVE PREELECTORAL.

Las elecciones son un proceso competitivo entre las alternativas políticas que proponen candidatos y propuestas para lograr, o alcanzar el poder, o la mayor influencia posible para colocar a sus representantes y su programa. Esta es una característica central de nuestro sistema democrático. Y en éste contexto reglado, nos encontramos con dos carreras y una sola meta.

Por un lado, la competición por la izquierda. Y en esta carrera, nos encontramos, por un lado, a los actuales componentes del gobierno municipal: CompromÍs, PSPV-PSOE y Podemos (hoy, PDC, pero mañana, una de las marcas de Podemos). Y por otro, Esquerra Unida.

En principio, la primera incógnita a dilucidar supone resolver una de las incógnitas que, por otro lado, definen una campaña electoral en su dimensión comunicativa y estratégica: la diferenciación. ¿Cuáles serán los rasgos que diferencien a los hoy socios de gobierno?, ¿sólo los candidatos?. Lo cierto y constatable es que al menos hasta el día los componentes del gobierno hablan con una sola voz: equipo. Por lo que la ciudadanía, sin duda, tendrá problemas para asignar individualmente responsabilidades.

En segundo lugar, el papel de Esquerra Unida, partido que participó como socio en la investidura pero que fue expulsado del gobierno municipal.

Esta coalición política ha mantenido una posición crítica respecto a la mayoría de actuaciones de sus antiguos socios por lo que ,en el supuesto caso de la repetición de resultados y la aritmética precisase de la participación de ésta agrupación en un acuerdo post electoral, ¿qué ocurriría?. La ventaja que los partidos coaligados (y principalmente el Alcalde electo a raíz del acuerdo de investidura) han tenido en ésta legislatura es la “incompatibilidad” de los partidos en la oposición para acordar una moción de censura. La estrategia de los miembros del gobierno ha sido intentar asimilar a Esquerra Unida a la derecha, siguiendo la vieja teoría de la “pinza”, ante lo cual, la respuesta de la coalición de izquierdas ha sido acusar a sus antiguos socios de investidura del incumplimiento sistemático de los acuerdos que sustentaron inicialmente la coalición, por lo que la repetición de un pacto similar parece, como mínimo, complicado.

Los datos de los sondeos que personalmente manejo apuntan a un claro desgaste de los partidos que componen el gobierno, lo que sumado a la “confusión” en cuanto a la asignación de responsabilidades, configura un escenario de complejo análisis, a menos que recurramos a la psicología política y a la personalización del voto circunscrita a los candidatos y limitada a determinadas zonas de la localidad. En éste caso la asignación de responsabilidades sería sustituida por una decisión electoral basada casi en exclusiva en lo emotivo, más allá de cualquier exigencia de responsabilidades o programa político, extremo éste que no beneficiaría una regeneración de la confianza ciudadana en la política al confiar por completo su decisión al factor personal.

En el otro lado del escenario, nos encontramos a PP y Ciudadanos. Uno, posicionado claramente en la derecha, y el otro, entre el eclecticismo y la indefinición de un modelo propio paralelo o complementario al que le dio el empujón electoral del que hoy gozan ( el factor “Rivera”).

Hasta ahora, Ciudadanos ha jugado a ser el elemento de equilibrio y sostenedor de la estabilidad de gobiernos tanto con la etiqueta de derecha como de izquierda en el estado y las comunidades autónomas. Pero ésta transversalidad parece que finalizó tras la ruptura del acuerdo con el PSOE en Andalucía y los óptimos resultados posteriormente obtenidos en conjunto por la derecha y la extrema derecha en ésta comunidad. En éstos momentos Cs podría postularse como alternativa local, pese a la debilidad de esa imagen propia que en determinadas zonas locales es relevante a nivel electoral. Si la tendencia estatal ( y, ¡ojo!, las elecciones locales coinciden con las Europeas) se consolida como el principal factor de la decisión electoral, podría propiciar que, al margen de esa debilidad en cuanto a la imagen local antes señalada, el resultado electoral pudiera facilitarles la influencia suficiente como para propiciar un cambio de gobierno. Pero éste cambio de gobierno estaría a expensas de los resultados del PP, un partido que goza de un sustrato electoral relevante en la localidad pese a haber sido el que más apoyo electoral perdió en 2015. Si la desaparición del Centro Moderado o la aparición de “otras” alternativas electorales no incide nuevamente en la dispersión del voto de derechas, la clave del próximo gobierno podría pasar por una nueva coalición, aunque en éste caso, de composición mínima (dos).

No obstante, la dicotomía izquierda-derecha parece agotada para un creciente número de electores que no mantienen fidelidades electorales al uso y que no otorgan una especial relevancia a éstos términos, en demasiadas ocasiones vaciados de contenido en la práctica política y únicamente relevantes a nivel simbólico. Si tuviésemos que centrarnos en nuestra localidad, un análisis de los acuerdos plenarios nos daría como resultado cualitativo una indiferenciación ideológica práctica, pero éste no es el único factor que influye en la decisión del voto, por lo que es difícil aventurarse a un temprano pronostico, a pesar de lo que los datos coyunturales auguran.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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