DE AÑO EN AÑO

Ángel Sánchez
Opinión: DE AÑO EN AÑO

Cerramos un año donde, pareciendo que nada ha pasado, han ocurrido cosas que van a afectar a la vida de la ciudadanía campellera.

Desde éstas líneas mi humilde resumen a modo de epitafio a un año sobre el que, en mi opinión, habría que correr un velo, eso si, tras un mínimo análisis, todo lo desapasionadamente que los polvorones, villancicos y langostinos nos permita.

El año empezó sin presupuesto, o más bien, con la enésima prorroga de los presupuestos de 2014. El gobierno de coalición fue, un año más, incapaz de sacar punta a las herramientas de las que disponía, y poner negro sobre blanco un paquete de propuestas que pudiésemos llamar proyecto. No obstante, la tranquilidad seguía instalada en el gobierno en minoría dada la correlación de fuerzas por un lado ( que impedía cualquier cambio dadas los posicionamientos políticos excluyentes) ,y por otro la proximidad de las elecciones

Evidentemente en el ámbito social pasaron cosas. Pero éstas, al menos yo, no podría calificarlas de hechos colectivos sino más bien logros o alcances particulares en un contexto social cada día más lejano de cualquier objetivo colectivo. Y no es que la crisis económica de un capitalismo financiero globalizado incidiese en una mayor individualización de la sociedad local, sino que ésta venía ya “individualizada” desde hace tiempo.

Y llegó el mes de abril. Y votamos en las elecciones Generales y Autonómicas. El resultado es conocido: el partido más votado en nuestro municipio fue el PSOE en ambas. Y llegó Mayo, y con las flores, las elecciones municipales y Europeas. Y el partido más votado fue el PSOE, en las Europeas, pero no así en las locales, siendo una prueba de que el factor local juega, y mucho.

El partido más votado fue el Partido Popular liderado por J. Berenguer. Le acompañó Ciudadanos, que respecto a los comicios Generales, Autonómicos y Europeos, se dejó un puñado de votos. No obstante, repitió el resultado de hacía cuatro años, volviendo a ser un actor relevante en la formación de gobierno. Pero en ésto llegó la extrema derecha, carente de políticas aunque llena de soflamas patrióticas y banderas, algunas de funesto recuerdo. Con un resultado evidentemente menor que en el resto de convocatorias, obtuvo lo que la extrema derecha jamás había obtenido: una representante. Y se formó gobierno al sumar los tres partidos de derechas la mayoría suficiente para la investidura. Y el gobierno anterior de coalición, pese a obtener unos resultados casi similares en cuanto a representantes conseguidos, perdió cualquier posibilidad de formar gobierno ( Ciudadanos, coherente con su planteamiento estatal, prefirió gobernar por la derecha-extrema derecha que buscar otros aliados, algo lógico si nos atenemos a las más que truculentas relaciones que éste partido mantuvo con la coalición presidida por Compromís).

Esquerra Unida perdió un representante y desapareció, fagocitado por las urnas, el concejal de Democrates. Compromis se mantuvo y el PSOE incrementó su representación pese a dejarse unos cientos (¿miles?) de votos respecto a Generales, Autonómicas y Europeos. Podemos se dejó otro representante, entrando por los pelos, y una candidatura apartidaria consiguió el último de los cargos electos.

Y se formó gobierno. Pero para “sorpresa” (¿sorpresa?) sólo lo formaron Partido Popular y Ciudadanos, con responsabilidades de gobierno. Para su extremo-socio guardaron una especial guinda: ser sin serlo. O lo que es lo mismo: decidir, estar y gozar de los privilegios de estar, pero sin estar, pese a la retórica de su insostenible relato. ¿Sorpresa?. Evidentemente, no. En otras tierras del Estado, la extrema derecha fue “apartada” del gobierno, dejando que su influencia fuese puntual. Y ésto tiene una explicación, más allá ,nuevamente, de la retórica de la “desideologización” del ámbito local, cuestión que no podría ser más ideológica. Pero en fin, esta cuestión pertenece a otro debate.

Y llegaron los Presupuestos, tan anhelados como necesarios. Y las tres patas del gobierno se pusieron de acuerdo para ejercer de mayoría, argumentando que los números representaban al menos una parte del programa del trío de investidura, aunque eso sea más un deseo propagandístico que una realidad, dada la ausencia de explicaciones. Pero, ¿para qué dar explicaciones, o exponer los objetivos si se tiene mayoría?. Pues eso.

Pero llegó un problema administrativo (¿el primero?) y por un defecto, los Presupuestos debieron ser aprobados por segunda vez, ahora, en principio, de forma administrativamente correcta. Y, a la pregunta de, ¿el primero?, habría que responder que, si hay un aspecto de la política que ha hecho aguas y sobre el que deberían centrar su mirada los actuales gobernantes, esa es la propia maquinaria burocrática. Pero, ¡para qué, si hay mayoría!.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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