ACUERDOS

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OPINIÓN—Angel Sánchez—

Que se potencie un verdadero clima de diálogo, superando la mera negociación, es importante para que se instale en la vida municipal la deliberación como instrumento.

Si se habla de política municipal, habrá que iniciar el dialogo en torno a las políticas que puedan considerarse prioritarias, y un hecho importante sería que, paralelamente a que los partidos involucrados en el dialogo expongan sus prioridades o sus líneas políticas, la ciudadanía pudiera expresar a través de las organizaciones y no solo en el marco de la militancia partidaria, sus puntos de vista.

Hasta el día, y a parte de un reconocible esfuerzo por construir un relato diferenciado, propio y básicamente emotivo, (un imaginario que, con pretensión colectiva, consigue aglutinar unicamente a adeptos, simpatizantes y predispuestos) carente de políticas novedosas ( Charles Lindblom y el arte de ir tirando o la estrategia incrementalista nos da una explicación ajustada de lo que ha venido ocurriendo), podríamos arriesgarnos en afirmar que el recorrido de la legislatura tiene un análisis más bien pobre. No obstante, siempre se está en disposición de variar y propiciar un giro que, aunque sea igualmente incremental respecto a otras políticas desarrolladas, signifique esa bocanada de aire fresco que necesita la administración, y en sí la democracia local. Si el anunciado (en reiteradas ocasiones) proceso de diálogo va más allá del mero reparto de competencias y se le dota de un contenido político ( que la policy se reconcilie con la politics) se habrá dado un importante paso, no definitivo pero si importante.

Ahora bien, ¿la “politics, o la actividad de los políticos podría revertirse, superando estrategias y unificando propuestas, avanzar en la “policy” como acciones concretas?. (no me he vuelto loco ;el uso de los términos politics y policy tienen ricos matices para los anglosajones). Es una pregunta que debería encontrar una respuesta antes de iniciar un camino que pueda suponer seguir instalados en la inercia.

Los equilibrios ( más bien desequilibrios) y los desencuentros entre los socios originales de la investidura son complejos, no por el contenido político, sino por las diferencias personales puestas de manifiesto a través de acusaciones y reproches de unos hacia otros. Esto hace que una variable necesaria se convierta en dependiente: depende de la decisión, principalmente de Esquerra Unida, que el proceso de dialogo fructifique y el gobierno en minoría se convierta en un gobierno menos minoritario o incluso mayoritario. ¿Mayoritario por la posible recuperación del consenso que propició la investidura?. Sería posible, pero depende, como antes indicaba, de la recuperación de la confianza: no de la confianza personal, sino de la politica, y esta no tiene otra dimensión que las políticas que se pacte o acuerden.

En mi modesta opinión, sería interesante que se ampliase el dialogo a otras fuerzas políticas. Evidentemente, el PP no parece estar por la labor de cooperar con los “perdedores” pero, ¿Ciudadanos?. Sobre éste grupo también han recaído las críticas más duras, en lo político y en lo personal, pero igualmente y siempre contando con la voluntad, podría revertirse el proceso,avanzando paralelamente en la reconfiguración del escenario: los que sí están por un cambio y los que están por seguir instalados en la inercia.

Conseguir el mayor consenso sobre asuntos que no solo afectan a nuestro presente, garantizaría, de alguna manera, ese necesario recorrido para las políticas más allá de los períodos electorales.

En definitiva creo que la esperanza en que las políticas den sentido a la política de una forma claramente posibilista, no debemos abandonarla ( caminar hacia la utopía, con los pies en el suelo). Todos y todas tenemos una opinión, una ilusión o una inquietud, transformarla en políticas de medio y largo recorrido (insisto, porque la “tentación” del cortoplacismo es un continuo que condiciona en exceso), podría situarnos en una posición optima para afrontar los retos que tenemos frente a nosotros, rompiendo con esa inercia tan pegajosa y cómoda y haciéndonos avanzar hacia un futuro incierto, si, pero igualmente ilusionante.

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About: Juan Guill

Fundador y administrador de Radio El Campello.

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