LAS FRONTERAS EUROPEAS

Ángel Sánchez
Opinión: LAS FRONTERAS EUROPEAS.

El acuerdo de Schenguen (Luxemburgo 1985) que se pone en vigor en 1995 supuso un paso hacia una ciudadanía Europea común. Pero parece evidente que la supresión de fronteras territoriales no supuso la supresión de fronteras culturales.

La construcción Europea ha sido asimétrica, tanto en lo económico como en lo social. Han existido dos tendencias en la política Europea, prácticamente desde el primer momento: la lógica del mercado, que penaliza a los Estados que no persiguen o cumplen la ortodoxia económica dictada, principalmente desde Berlín, y la lógica social, de profundización de los beneficios sociales de la Sociedad del Bienestar, por otro lado construida en Europa central de forma más sólida que en los países del sur y con diferentes características ( es necesario tener en cuenta que algunos de los países del sur mantuvieron regímenes totalitarios hasta la década de los 70: España, Portugal o Grecia).

La lógica social ha sido, principalmente, una reivindicación de la izquierda o de una parte de la izquierda, pues la gran mayoría de partidos socialdemócratas, firmemente europeistas, cedieron el protagonismo político a la derecha neoliberal, no sólo aceptando, sino asumiendo la lógica unilateral del mercado frente a la necesaria combinación socio económia.

Pero la frontera económica (que intentó paliarse en parte a través de Fondos de cohesión) no fue ni parece ser la única: existe una frontera cultural que divide Europa en dos partes. Ya en la crisis económica de 2008 ,el termino PIGS fue un desafortunado acrónimo peyorativo en inglés con el que medios financieros anglosajones se referían al grupo de países de la Unión Europea conformado por Portugal, Italia, Grecia y España. Pero significaba más que un desafortunado término: daba significado a la existencia de dos Europas.

En 1905, Max Weber, en su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” planteaba que, la fortaleza de la economía en su Prusia natal, se fundamentaba en la ética del trabajo protestante al promulgar éste el trabajo duro como “deber de fe”, marcando las diferencias con los países católicos, fundamentalmente del sur de Europa. Pero ésta teoría sociológica creó una frontera cultural que, en mi opinión, ha condicionado la construcción de la Unión Europea en su vertiente social.

En la actual situación de crisis sanitaria, creo que se pone de relieve que la construcción de ese deseado y deseable Estado Federal de Europa ha sido beneficioso para el mercado, pero quizá no tanto para la sociedad civil. La cesión de soberanía económica no ha venido acompañada por políticas que igualasen a la ciudadanía Europea en derechos sociales, y en éstos momentos la ausencia de órganos de decisión unitarios, propicia incluso que cada país de la Unión se “busque la vida” como considere y adopte las medidas que crea oportunas en un ejercicio de soberanía que, respecto a un problema global, parecen, no sólo incomprensibles sino incluso ridículas y anacrónicas en una Europa unida en el escenario de un sistema globalizado no sólo en lo económico.

Si a lo largo de ésta crisis, no se toman más medidas que las de carácter económico, la construcción europea habrá caído definitivamente en una utopía únicamente concretada en lo financiero, y las fronteras culturales se convertirían en un impedimento para la profundización de esos Estados Unidos de Europa anhelados, desde por Víctor Hugo a León Trostky. Y la ciudadanía europea, al menos la española, seguirá teniendo el sentimiento de pertenecer sólo a un club cuyo eje es únicamente el mercado pero no las personas.

LA INFORMACIÓN EMPODERA

Ángel Sánchez
Opinión: LA INFORMACIÓN EMPODERA.

La “palabreja” (empoderar) se escucha con asiduidad, pero no creo que sea entendida en toda su dimensión. Vayamos pues a la RAE: 1.- hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. 2.- Dar a alguien autoridad, influencia o conocimiento para hacer algo. Una vez entendida la palabra, definamos su aplicación a través de la información.

La comunicación política, en momentos como los que estamos viviendo, es fundamental. Pero, ¡ojo!: no deberíamos confundir comunicación con la acepción electoralista de “propaganda”.

La gente recurre a diferentes medios para informarse y, en nuestra sociedad plural y diversa, el encuadre es algo inevitable y, si me permiten, hasta deseable, pues permite no sólo confrontar el enfoque con el que cada medio trata una noticia sino enriquecer un aspecto que considero muy relevante: la actitud crítica. Pero, para llegar a ésta actitud es necesario un esfuerzo y no limitarse a esa atención selectiva que persigue únicamente a la búsqueda de noticias que coincidan con nuestra opinión o nuestra visión de la vida. Y dicho ésto, hablemos de la comunicación y los medios locales.

Estoy seguro que las autoridades locales persiguen comunicar con eficiencia las noticias y, en el contexto actual, las indicaciones generadas por las autoridades sanitarias e instituciones públicas competentes. Pero sería interesante que la información y las iniciativas que la institución municipal implementan utilizase los diferentes instrumentos; desde los más modernos hasta los tradicionales. El objetivo es que esa información tenga un impacto positivo en la población a la que se dirige, por lo que la diversificación de medios es fundamental.

En los tiempos que vivimos, se podría pensar que las redes son el mejor instrumento. Y así lo es, pero con variables a tener en cuenta.

Según el Estudio anual de Redes Sociales de 2019, el 31 por ciento de los que usan redes sociales tiene entre 16 y 30 años, pero el 55% de la población entre 46 y 65 años no utiliza las redes sociales. La conclusión es que hay un amplio espectro social que se sigue informando a través de los medios tradicionales, principalmente la televisión generalista. Y si nos centramos en nuestro municipio, el uso de las redes sociales por parte de la institución municipal es más que aceptable al cubrir las plataformas más utilizadas. Por ejemplo, los vídeos emitidos por el Alcalde y los Portavoces a través de Youtube han tenido un impacto positivo en la concienciación de la sociedad, pero de la que tiene acceso a internet. ¿Qué información ha recibido esa población que no tiene como ecosistema informacional internet?.

Los medios tradicionales de información (esos que sirven a un amplio sector de la población para informarse) son limitados. La cobertura del canal de televisión comarcal es muy limitada y se publicitan únicamente las apariciones de los cargos públicos en caso de entrevista. Sería interesante que se financiasen programas informativos de carácter general y, por ejemplo, en la crisis que vivimos, comparecencias periódicas de los representantes municipales.

En el caso de la prensa en papel o la radio, decir que la primera era cubierta por el medio quincenal La Illeta, y el segundo por la única emisora local, Radio El Campello.

El medio en papel desapareció sorpresivamente hace un par de meses, siendo afortunadamente sustituido por uno nuevo: Som El Campello. Los Ayuntamientos de la Comarca y en el caso que nos ocupa, el de El Campello, tendrían que valorar como interesante, comprometerse financieramente para no correr el riesgo de perder nuevamente el único medio en papel que sirve para llevar información y opinión a la totalidad de la población, y principalmente a esa parte que no accede a las redes sociales.

Respecto a la emisora Radio El Campello, creo que ha sido infrautilizada por la institución municipal casi desde su nacimiento, máxime si tenemos en cuenta que, incluso más que la información impresa, la radio sigue siendo un medio de información al que recurre (recurrimos) de forma importante la población de todas las edades aunque, insisto, la de mayor edad, más.

Creo que podría ser una estrategia interesante que la institución municipal y los actores políticos y sociales de nuestro municipio valorasen, más que la posibilidad, la necesidad de que la gente tenga una información plural y diversa, porque la información, pese a bulos y “fakenews”, sigue siendo poder ciudadano y por ésto, una factor más de legitimación y confianza de la administración en la población.

Y LOS MUNICIPIOS, ¿QUÉ?

Ángel Sánchez
Opinión: Y LOS MUNICIPIOS, ¿QUÉ?

La crisis sanitaria que sufrimos está teniendo ( y va a tener) consecuencias imprevisibles en el sistema económico, y los municipios, como primer nivel de la organización territorial, tienen que afrontar, en su marco competencial, medidas, tanto para amortiguar los efectos en el tejido socio económico local, como para instituir mecanismos efectivos de cara a otras posibles situaciones que puedan darse. Y en ésta línea, el Gobierno del Estado, ha incluido en el Decreto-Ley medidas dirigidas a los Ayuntamientos, como la posibilidad de utilizar los superávit presupuestarios para hacer frente al Covid-19, en concreto para financiar gastos de inversión en las áreas de servicios sociales y promoción social. Igualmente se amplia el ámbito de las inversiones financieramente sostenibles que incluye ayudas para familias, autónomos y empresas.
Igualmente, y en cuanto a los instrumentos de coordinación local, los gobiernos locales pueden constituir la Comisión de Coordinación para la seguridad prevista en el marco de la emergencia sanitaria.
Estas medidas, a falta del análisis técnico y su encaje administrativo deberían tener ya una respuesta por parte de los Ayuntamientos, analizando en qué y para qué invertir ese dinero acumulado, unas veces por impedimentos legales, otras simplemente por imprevisión.
No voy a ser yo quien diga ni en qué ni cuanto, pues esa es misión de los representantes públicos que, junto a otros actores sociales, deben establecer la agenda de trabajo. Pero si me gustaría, como ciudadano, que esos representantes políticos (de forma unitaria, a ser posible) nos dijesen a todos y todas que sí, que ya están trabajando en las posibles propuestas para que el resto de la sociedad civil, no sólo tengamos oportunidad de dar nuestra opinión, sino para que sintamos que los políticos que nos representan están asumiendo la responsabilidad que les toca.
Pero, la flexibilización del gasto promovido por la crisis sanitaria, lo que no puede ser es una nueva “ventana de oportunidad” para que, lo que una regidora de Cáceres afirmaba (fuente, Eldiario.es) ,cuando en el mes de abril el gobierno flexibilizaba las inversiones: “ los Ayuntamientos venimos demandando que podamos invertir en lo que queramos porque es una forma de estar intervenidos”. ¡Bendita intervención!. Y, si alguien no recuerda como se concretó ese “en lo que queramos”, que eche un vistazo, por ejemplo, a una piscina “vacía” de gente, o a la inexistencia de un centro de día, o una escuela infantil municipal. O que se retrotraiga a esos momentos en lo que ,“en lo que queramos” eran aeropuertos o plazas de toros en municipios de España.
Creo que ahora se tiene la oportunidad de afrontar, deseablemente (insisto) de forma unitaria, acordando y consensuado, una agenda de inversiones socialmente necesarias.
Cuando el estado de alarma se levante, no significará que el riesgo haya pasado, por lo que será el momento de, por un lado, la prevención individual se extienda a colectiva. Y por otro, que las instituciones públicas ( y entre ellas, los Ayuntamientos) empiecen a trabajar para planificar el uso de los superavits que se hayan podido acumular. Y habrá que estar atentos en qué y para qué se utilizan esos fondos, pues las decisiones que se tomen se deberán analizar, no como si no hubiera pasado nada, sino como si la sociedad local pudiera volver a estar amenazada por otras crisis, pero no sólo sanitaria, sino también económica, aunque en ésto nuestro Ayuntamiento tendría que mirárselo porque en los momentos más duros de la crisis financiera de 2007-2008 su liderazgo para incentivar alternativas socioeconómicas fue, por decirlo sin acritud, mejorable.
Pero, como no sólo de inversiones vive un pueblo, tendremos que fijarnos también en los servicios públicos y en cómo y quién los gestiona, en las políticas dirigidas a los jóvenes, a los que están estudiando, a los que buscan iniciar su proyecto vital y laboral, los mayores, más allá de bailecitos y juegos de mesa, a las familias con hijos e hijas pequeños, que para buscarse la vida necesitarían un apoyo.
Como sabiamente ha dicho Daniel Innerariti, “el foco en la generosidad individual debe dar paso a la exigencia de un sistema, unos procedimientos y unas instituciones que cuiden unos de otros “. Y si la sociedad local no toma conciencia de que no es un mero agregado de asociaciones de intereses o territoriales y empieza a tener esa empatía necesaria para considerar a todos y todas como vecinos, la crisis que vivimos no nos habrá enseñado nada.

PALABREJAS ACERTADAS

Ángel Sánchez
Opinión: PALABREJAS ACERTADAS

Hay palabras que, pese a su complejidad aparente, reflejan con claridad una realidad. Una de éstas es la de “sesgo de retrospección”, también conocido como el fenómeno de “lo sabia desde el primer momento”.

Este tipo de sesgos ( como actitud parcial) tiene el poder de construir determinados imaginarios sobre hechos ya sucedidos, modificando creencias ,”a posteriori” ,cuando ya se conoce una realidad o un resultado. Podría resumirse en “eso ya lo sabía yo”.

Como podemos observar a través de la red de medios de información y comunicación, ese sesgo retrospectivo está implícito en el discurso de aquellos dirigentes políticos que utilizan esa “certeza” para criticar e incluso para crear un relato contrapuesto incluso a la realidad. ¿El objetivo?. Sacar rédito político. Pero las consecuencias para una sociedad fraccionada e irremediablemente y extremadamente polarizada son nefastas, no para el futuro, sino para la estabilidad presente, no sólo de nuestro sistema político, sino incluso de la estabilidad emocional de las personas que sufren las consecuencias de un problema de tanta gravedad como es una pandemia global.

Uno el concepto de sesgo retrospectivo al de polarización política y social de forma intencionada, porque como decía, la utilización intencionada de esa estrategia, incide en la confrontación política y en la radicalización de la sociedad.

Como decía, la ciencia política ha estudiado éste fenómeno de polarización, siendo el politólogo italiano G.Sartori quien más ha profundizado en éste. Y siguiendo sus planteamientos, es interesante ver como la aparición de partidos extremistas ha llevado a la política y a la sociedad a una dinámica centrífuga donde, no ya el acuerdo, sino el simple diálogo razonable y razonado es cada día más complicado dada la radicalización ideológica ( sí, ideológica) instalada en la sociedad.

En el marco de esta radicalización social, el discurso se centra en la deslegitimación del gobierno utilizando, en el marco de ésta crisis sanitaria, ese sesgo retrospectivo como argumento político. Y las personas que se sienten atraídas por ese discurso que plantea de forma tácita que nuestro sistema no es democrático, que está usurpado por unas élites excluyentes y que los que nos gobiernan lo hacen desde la ilegitimidad, repiten y reproducen supuestos argumentos que, multiplicado por el efecto altavoz de las redes sociales, se difunde y expande sin control, algo que amenaza ( como decía) no solo nuestro presente como comunidad, sino nuestro futuro como sociedad.

Los de un extremo señalan a los del otro, abundando en la confrontación centrífuga e irreconciliable. Pero, cuando unos han decidido reconducir en parte su estrategia y evolucionar hacia un papel institucional; de utilidad para nuestro sistema político, los del otro extremo siguen desatados. Me refiero a Podemos, como partido que ha evolucionado y modulado su actuación y en gran parte su discurso debido a las responsabilidades de gobierno y a Vox, partido que sigue “desatado” en su discurso apocalíptico, acompañado por el papel que están jugando determinados medios de comunicación al servicio de la involución en nombre de la libertad de expresión.

Tengo que recordar que el papel de Podemos sigue un camino similar al del PCE en la transición. Nadie puede recriminar al Partido Comunista su talante de acuerdo y su voluntad de consenso: las renuncias que se hicieron lo convirtieron en un partido beneficioso para la convivencia constitucional. Pero parece que la extrema derecha populista, anclada en un discurso radical no parece que tenga ninguna voluntad de ceder ni un ápice, algo que concuerda con su carácter antisistema. Pero lo más preocupante es que algunos y algunas dirigentes (no todos, es cierto, porque ahí está por ejemplo el Alcalde de Madrid ) de esa derecha que ha gobernado y gobierna ( comunidades y Ayuntamientos), se alíen con esos discursos en vez de excluirlos, haciéndoles cómplices de los extremistas de los populistas de derecha.

La conclusión es compleja, pues cualquier reflexión se enfrenta a la “despiadada” crítica e incluso a la acusación directa ( antipatriota, sociocomunista…). Veremos como sale la sociedad española de la actual situación y hasta qué punto somos capaces de reconstruir lazos de convivencia.

RIESGOS Y COHERENCIAS

Ángel Sánchez
Opinión: RIESGOS Y COHERENCIAS

Se puede caer en la comodidad de considerar que nuestro sistema democrático está lo suficientemente consolidado, que los procesos están plenamente legitimados y, por lo tanto, el rendimiento de los procedimientos y reglas es el adecuado. Pero en momentos de crisis, como el que estamos viviendo, surgen voces que cuestionan esas aparentes certezas.

Hace unos días, el politólogo Pablo Simón publicaba un oportuno artículo en el diario El País en el que planteaba estas cuestiones: las aparentes certezas de una sociedad que, declarándose “demócrata”, presta oídos a los vehementes argumentos que piden mayor severidad y autoridad en la toma de decisiones. El ejemplo de China es utilizado como prueba de eficacia y eficiencia, pero el contexto político y social del régimen chino es, como parece evidente, sustancialmente diferente al nuestro.

La democracia no está a salvo de riesgos, y uno evidente es ese cuestionamiento de la legitimidad que, fruto de la polarización política ha calado igualmente en la sociedad, utilizando cualquier argumento para “dañar”, sin más objetivo que socavar la confianza en nuestro sistema político.

El análisis racional y responsable de las situaciones extremas es sustituido por ejercicios que pueden calificarse de populismo político. Se busca poner en evidencia, no al adversario , sino al enemigo, desde una actitud que pudiendo parecer sólo crítica, es frentista en un contexto de crisis social y económica como el que vivimos, intentando aprovecharlo para sacar rédito político.

El tacticismo electoralista se superpone a la deseable (como decía, en esas situaciones extremas) lealtad democrática. No hacia un gobierno, sino hacia el propio sistema que se dice defender. Y ésto no es un síntoma ni un signo de debilidad, ni de concesión, y ni mucho menos de “bajada” de nada ante el gobierno. Simplemente es un ejercicio de responsabilidad que no conlleva renuncia alguna ni a ideas ni a planteamientos políticos: sólo responsabilidad.

Todo esto, como decía, no significa que en esas situaciones deba imponerse un “trágala”, pues habrán momento y oportunidad de analizar, evaluar y exigir las responsabilidades que, como es el caso, los criterios técnicos aconsejen. La democracia se fundamenta también en ésto: rendición de cuentas. Y el gobierno, pero también la oposición, deberá rendirlas ante una sociedad que merece y necesita más respuestas y seguridades y menos retórica partidista interesada en quebrar la cohesión.

China no es el referente de procedimientos democráticos, por lo que la eficacia y eficiencia de las medidas de contención que el régimen chino ha adoptado, difícilmente tendrían encaje en una sociedad de libertades y derechos civiles como la nuestra, donde la pluralidad social y política debe buscar y lograr un complejo equilibrio. La unidad de acción no beneficia al gobierno actual, sino a nuestra democracia, cuya legitimidad, pese a ser cuestionada de forma vergonzosa por algunos de los que dicen defenderla, es plena. Lo contrario es, no un ejercicio de discrepancia, sino alimento para los y las que defienden ese perverso argumento de “mano dura”. El populismo es una seria amenaza, venga de la derecha o la izquierda, pues llama a cuestionar los cimientos de nuestro sistema político. Y éste populismo, expresado de forma pública como si se tratase de un argumento válido, no puede ser absorbido sin más, sin tamizar su contenido. Pero oportunidades tendremos de analizar, con la distancia necesaria y en una situación más propicia, qué se ha dicho y porqué.

En lo que como pueblo nos toca, creo que el ejemplo que se ha dado de coherencia,( sólo roto en ocasiones puntuales por ciertas salidas de tono en la línea de esa actitud que antes señalaba como efecto de la polarización transmitida a través de las redes sociales, por ejemplo), creo que ha sido la deseable y exigible como imagen de cohesión local. Evidentemente se podría criticar que esta o aquella medida a llegado a destiempo pero, ni es el momento, ni cabe, pues lejos de acusar de improvisación, lo que se ha hecho, al igual que en el Estado, ha sido actuar desde la incertidumbre, por lo que los aciertos o errores no pueden servir como arma arrojadiza.

APLAUDIR Y APRENDER

Ángel Sánchez
Opinión: APLAUDIR Y APRENDER

La crisis financiera sufrida a partir de 2008 produjo una fuerte sacudida en la que muchos de los que antes decían aborrecer la intervención estatal, ahora la exigían. En la actual crisis sanitaria, aquellos cuyo objetivo fue mercantilizar la salud salen a los balcones a homenajear ( dicho sea de paso, merecidamente)a los hombres y mujeres de la sanidad pública. ¿Paradojas o contradicciones?.

Parece que ya no recordamos que en el contexto de la crisis económica y financiera, el Estado era interpelado por los mismos que proponían su demolición controlada. Pero es humano que en momentos en los que nos sentimos aterrorizados por lo que no controlamos, nos sintamos más cerca de aquellos que nos dan seguridad.

Recordar que, para salvar el sistema económico el Estado tuvo que “sacar” de la sociedad miles de millones que no van a recuperarse. Recordar que en los primeros golpes de la crisis financiera, los intentos keinesianos fueron sustituidos rápidamente por más desregulación y, por consiguiente, más precariedad. Es necesario recordar que quienes más lo sufrieron y ahora lo sufren, son los más débiles, víctimas propiciatorias que crisis tras crisis, se ceban en las mismas capas de la sociedad.

Nuestra sociedad se vuelve comunidad cuando se aterroriza, pero retorna a ser un mero agregado de intereses cuando aparentemente escampa. Pero el mal tiempo siempre es cíclico, como los problemas de un mundo globalizado.

Me sumo al aplauso a los profesionales de la sanidad pública, pero personalmente exijo altura de miras a nuestros representantes: blindemos a través de nuestras leyes un sistema sostenible que no esté sujeto a mercantilización, una vez dejemos de sentirnos amenazados. Pero la actual crisis no debe cegarnos: los problemas de nuestro débil sistema de derechos sociales volverá a ponerse en evidencia cuando, ya sea financieramente o por el problema sanitario que sufrimos ahora, vuelva a amenazar nuestro sistema de vida. Por ésto, creo que debemos extraer enseñanzas, más allá de los sentimientos que ahora podamos tener a flor de piel, más allá de ese simbolismo pasajero de alabanza a aquellos que siempre fueron héroes y heroínas. Los mayores, los y las dependientes no son ahora más sociedad, al igual que los cuerpos de seguridad del Estado o el personal sanitario no son ahora más héroes que lo fueron ayer.

Creo que es necesario que los débiles pilares del Estado de Bienestar ( fundamentalmente familiarista al ser éstas las que sostienen la solidaridad intergeneracional en momentos de crisis) formen parte de un gran acuerdo político blindando a través de las leyes nuestra sanidad pública, nuestra educación, la solidaridad con los y las dependientes, la igualdad de los cuerpos de seguridad del Estado, las pensiones como instrumento, no individual, sino de solidaridad intergeneracional. Creo que es el momento de no olvidar, de recordar y poner en valor lo que hoy aplaudimos.

La estructura del Estado está sostenida por miles de trabajadores y trabajadoras públicos, la mayoría de las veces y en situaciones de normalidad, siempre mirados de reojo, con desconfianza e incluso con soberbia (¿quien no ha oído aquello de “tu sueldo lo pago yo”?). Pero es necesario recordar que entre esos miles de funcionarios y funcionarias están los maestros y maestras, los policías, los guardias civiles, los bomberos, los y las profesionales de la sanidad. No hay que olvidarlo nunca, pues es el sustento de lo que llamamos sociedad y que hoy aplaudimos.

Si salimos de ésta situación ( que lo haremos) con reproches y sin propuestas que nos aseguren a la ciudadanía una mínima estabilidad; si salimos de ésta situación dejando que los más débiles sigan sufriendo los ciclos de todo tipo de un mundo globalizado, no habremos aprendido nada y repetiremos, una y otra vez las mismas situaciones de riesgo e injusticia.

Y para ello, es necesario un sistema tributario fuerte, donde los desmanes del pasado, el despilfarro de políticos irresponsables ( aunque su irresponsabilidad haya sido avalada en muchos casos por los votos) no siga minando en la gente la confianza en nuestra democracia. Donde el despilfarro, los pufos, sean a cargo de quien los comete y no de los fondos de todos y todas. Entonces, creo que la gente volverá a confiar en nuestro sistema, con diferentes puntos de vista, con diferentes intereses, pero con acuerdo en lo que es importante: España como sociedad y no solo como metáfora.

MÁS ALLÁ DEL 8 DE MARZO

Ángel Sánchez
Opinión: MÁS ALLÁ DEL 8 DE MARZO

La cuestión, en mi opinión es, ¿qué es lo que importa, sólo lo simbólico o lo que afecta a la vida cotidiana de las mujeres?.

Y ésta pregunta podría extrapolarse a otras muchas cuestiones donde la política parece que prefiere quedarse en la superficie, en la construcción de un relato cuyos argumentos no entran realmente en lo sustancial. Pero, ¿tras el 8 de marzo, tras las declaraciones, manifiestos, reivindicaciones, qué es lo que hay?.
Como escribía no hace mucho, el contexto es lo que condiciona la política, y en la política municipal, no sólo eso, sino el marco competencial. De cara a la galería propia, quedan muy bien las declaraciones pomposas pero ¿que queda de sustancial tras las luces de las declaraciones?.
Si se está de acuerdo en que se necesitan políticas concretas para un sector determinado de la sociedad, se está igualmente en que ese sector padece un problema pero, ¿ cual es el problema?.
Las identidades han venido a sustituir conceptos que hace unos años eran los sujetos sobre los que giraba la política. Para la izquierda, el concepto de clase era el eje sobre el giraba su propia existencia. Para la derecha, la defensa del «estatu quo» de las clases dominantes centraban su estrategia. Pero en la sociedad actual, esos conceptos han dejado de ser estructurales transformándose en transversales. La identidad es un concepto que forma parte de la nueva escala de valores que las ciencias sociales definieron como postmodernos. Y éstos valores deben tener un lugar relevante en la agenda de los partidos, fundamentalmente de los de izquierdas si quiere reconstruir una coalición similar a la que, junto a las clases medias y trabajadoras dieron a los partidos de izquierdas la oportunidad de cambiar la realidad de la sociedad capitalista, «humanizando» aspectos de las relaciones socioeconómicas que sustentó el estado de bienestar en el que, a pesar de su debilidad, vivimos.
El feminismo, no es una moda, sino que ha formado parte de la política, podríamos decir que desde siempre. Ya en 1673 François Poullain de la Barre publicó «De l’egalite des sexes». La hipótesis de la que partía, era que la subordinación de la mujer tenía un origen social. El concepto de género surge cuando se pone sobre la mesa el valor social de las diferencias entre hombre y mujer a través de roles asignados socialmente. Frente al determinismo biológico que vuelve a ser prioridad en las estrategias de una derecha anclada en la defensa de una tradición machista y patriarcal, la izquierda tiene la responsabilidad de dotar de sentido conceptos como patriarcado, o empoderamiento, pero a través no sólo de declaraciones o manifiestos, sino reubicándose: la cultura, la realidad local y las competencias de las que se dispone. Las declaraciones y manifiestos están muy bien para reforzar la polarización estanca en la que la sociedad se ha instalado pero la pregunta es muy simple: ¿ sirve únicamente lo simbólico para cambiar la realidad de desigualdad y, por lo tanto de sometimiento de las mujeres de El Campello? .
Las realidades sociales que se quieren cambiar deben partir de un cambio cultural que, evidentemente deben tener como objetivo incidir de forma positiva no sólo en la percepción del problema sino en su mejora. Igualmente, y para lograr ese nuevo pacto al que antes me refería, es necesario que se integre en una estrategia verdaderamente multidimensional, donde los aspectos sociales, económicos, laborales y, por supuesto, culturales, tengan un reflejo en las políticas implementadas. Y, algo que a mi me parece importante: que los actos o eventos deben partir de un plan y no de la mera improvisación que, lejos de ser acciones que inciden realmente en el problema, lo sobrevuelan , básicamente en forma de ocio.
El populismo de extrema derecha se alimenta de la polarización. Y ahí hay que incidir, de forma pedagógica y participativa, pues de lo contrario, el vacío que la sociedad actual crea en sentimientos como el de pertenencia, seguirá consolidando opciones políticas que, sirviéndose de la demagogia en torno a emociones, enfrentan a personas que comparten las mismas situaciones estructurales y problemas socioeconómicos. La confrontación es dialéctica: pues ante las tesis reaccionarias, la reacción es vehemencia discursiva, cuando lo que realmente beneficia los objetivos de igualdad es la integración de opiniones y la profundización de la democracia.
No es sólo una cuestión de táctica, la sociedad, y las mujeres como una parte mayoritariamente subordinada al patriarcado necesitan algo mas que eslóganes: necesita políticas.