Segundo Programa Participativo correspondiente al mes de noviembre de 2019

Segundo Programa Participativo correspondiente al mes de noviembre de 2019 con D. Pedro Mario Pardo, Concejal de EUPV de El Campello

Serie de programas participativos en Radio El Campello a cargo del Concejal de Izquierda Unida de nuestro Ayuntamiento de El Campello en los cuales se habla de temas de suma importancia para el futuro de nuestro municipio.

Este mes al coincidir la publicación del programa con el pleno, lo adelantamos un par de días. Traemos un programa muy representativo de todo nuestro municipio. Además de contestar las quejas vecinales recibidas el programa anterior, este mes, hemos recibido mensajes de vecinos de todas las zonas del pueblo. Desde la falta de papeleras en la playa de Muchavista , a la tala de árboles de gran porte que hemos tenido en Fabraquer , la nula sustitución de palmeras en el paseo de Carrer La Mar , Fecales zona Norte y muchas cosas más. En algo más de 20 minutos lo tienes visto. Participa o difunde y ayúdanos a mejorar El Campello.

En cuanto a la serie de programas participativos cualquier ciudadano puede sugerir o preguntar al Concejal, Pedro Mario Pardo de EUPV, sobre cualquier tema que le inquiete, le preocupe o desee información a través de correo info@radioelcampello.es y en el programa siguiente procurará resolver las dudas que se le planteen o grabar la incidencia y mandarnos un whatsapp al 696737486 o 622887999

PROGRAMA PARTICIPATIVO DEL MES DE NOVIEMBRE DE 2019….

NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

Ángel Sánchez
Opinión sobre: NO ES EL FONDO, ES LA FORMA.

En un sistema democrático no sólo las instituciones públicas, sino las de carácter privado no están exentan de que su funcionamiento se ajuste en el fondo y la forma a los objetivos a través de los instrumentos que garantice los derechos a las personas que participen en ellas. Los partidos, siendo el eje sobre el que pivota nuestro sistema democrático, están obligados constitucionalmente a que su funcionamiento se ajuste a los principios democráticos, algo que se ha ido “minimalizando”con la transformación de los partidos de masas, primero en “partidos atrápalo todo” y progresivamente en partidos de tipo cartel (éste interesante debate terminológico tendrá su momento y oportunidad).

Otro término, de esos que parecen jerga pero que tienen un significado importante, es el de “sustituísmo”. Para explicarme, recurriré a un ejemplo.

Apuntaba León Trostki en su folleto publicado en 1904 titulado “Nuestras tareas políticas”( en un contexto donde Trostki argumentaba contra las tesis expuestas por Lenin en su publicación “Que hacer”) planteaba el peligro del sustituísmo político donde, el partido sustituía a la clase trabajadora, el comité central sustituía al partido y el Secretario General hacía lo propio con el Comité. ¿Tiene que ver con el actual contexto, donde el Secretario General y candidato del PSOE ha sustituido al Comité Federal en la decisión de establecer un preacuerdo con Unidas Podemos?. En lo sustancial, creo que si.

No obstante, y antes de continuar, creo que debo decir que el texto del preacuerdo lo suscribo en su totalidad, pero discrepo en las formas. Y no quiero anteponer las “políticas a la política” (el significado de polity, politics y policy es, para los ciudadanos de habla inglesa, diferente y lleno de matices, aunque para nosotros todo se reúna en una sólo palabra: política) pero creo humildemente que tanto el fondo como las formas son importantes, si el partido todavía es algo más que una herramienta al servicio de los líderes coyunturales.

No me gustaría caer en el simplismo de reducir mi reflexión a las formas, porque creo que el fondo también es importante pues es la forma de ser coherentes con el sistema en el que creemos. Reducir la democracia interna a una consulta a tiro pasado es ponernos a muchos y muchas ante la tesitura de “susto o muerte”. Y ni una cosa ni la otra, máxime cuando la investidura no está en los supuestos 155 diputados y diputadas incluidos en el preacuerdo, sino en otros escaños.

Por último el preacuerdo se refiere a los apoyos de investidura de Unidas Podemos pero, ¿cuantos más son necesarios?. Y ahí también discrepo con la línea sustituista que el Secretario General sigue imponiendo. Recuerdo que las líneas rojas que el anterior Comité Federal puso a cualquier acuerdo eran explícitamente claras, y considero que el error táctico de ofrecer “gasolina” a la derecha y la extrema derecha a través de la búsqueda de apoyos en aquellos que no tienen intención de respetar la legalidad, ni las formas establecidas en nuestro imperfecto sistema democrático, sólo beneficia a un mayor descrédito de las posiciones socialdemócratas y dan gasolina a aquellos que nos señalan como parte de un problema que nosotros no hemos creado pero que si estamos, por lo que parece, dispuestos a alimentar.

Creo que también debo de decir que no estoy en la línea de la “gran coalición” pues creo que sería una actitud fraudulenta, no ante nuestros votantes, sino ante la democracia misma, que sin duda requiere de alternativas programáticas e ideológicas. Había tiempo para diseñar una estrategia que intentase superar las contradicciones en las que hemos ido cayendo y que nos han situado en un difícil brete. Las prisas no eran necesarias y, una vez más, hemos perdido la oportunidad, no solo de incentivar el debate interno, sino de dar la oportunidad a esos y esas simpatizantes y votantes a que se expresasen. Los socialistas tenemos la obligación ética, no de parecer, sino de ser escrupulosamente radicales en defensa, no sólo de nuestras ideas, sino de las formas para llevarlas a cabo.

Creo que ni las formas ni la estrategia seguida han estado a la altura, y espero que nadie me “invite” a marcharme de un partido que es tanto de los que aceptan y acatan como de los que libremente discrepamos desde la firme creencia que los principios y valores que nos inspiran están por encima de lideres y dirigentes, aunque ambos deban ir deseablemente unidos.

EL BUCLE SOCIALISTA DEL CAMPELLO

Ángel Sánchez
Opinión sobre: EL BUCLE SOCIALISTA DEL CAMPELLO

La agrupación socialista de El Campello parece haber entrado en un bucle de difícil solución. La designación de candidato para las pasadas elecciones municipales se dilucidó por apenas unos votos, las sorpresivas primarias para la composición de la candidatura, más de lo mismo, y la elección de dirección local, con empate matemático. Lo cierto, es que sí podría atreverme a decir que ésta es la peor de las crisis que ha atravesado el socialismo local. Y sin caer en el catastrofismo, pero sí teniendo en cuenta el actual escenario (donde somos y parecemos irrelevantes a nivel político e institucional), los augurios para la nonagenaria agrupación son poco halagüeños.

Tras la conocida dimisión de la práctica totalidad de los miembros de la dirección política local, se produjo el no menos conocido empate entre los dos candidatos a la secretaría general. Lo lógico, o al menos lo más racional, hubiese sido que ambos candidatos, valorados los apoyos con los que en principio partían, hubieran iniciado un proceso de dialogo, de conversaciones dirigidas a explorar vías de solución a una situación que difícilmente tendría arreglo en una asamblea donde cualquiera de los candidatos, ganando por dos o tres votos, no habría adquirido la legitimidad para dirigir una agrupación dividida y en peligroso proceso de autocombustión. Pero la realidad es que solo una de las partes realizó ese necesario intento de acercamiento encontrando en la otra una actitud absolutamente negativa como si esperase una decisión de terceros que, lejos de componer la cuestión, decantase la balanza hacia sus intereses, sin importar un ápice lo que a la sufrida agrupación socialista pudiera esperarle.

La historia no es nueva. Ya en 2011, tras el empate en la asamblea para la elección de la candidatura que debía concurrir a las elecciones locales de ese año, se produjo una situación idéntica. Situación que fue resuelta “manu militari” ( perdón por la exageración) por la que era Secretaria General de la provincia, y hoy excelentísima Consellera, Ana Barceló. La decisión de apoyar, arbitrariamente, a una de las candidaturas pese al empate y sin buscar un acuerdo, fue la forma más “eficaz” de quitarse de en medio a elementos “indeseables” provocando la ruptura del partido y la perdida de un cargo electo. ¿Será parte del bucle en el que estamos inmersos nuevamente una decisión de éste tipo?

La Agrupación Socialista de El Campello está bajo mínimos, y no solo por la coyuntura de desafección que viven los partidos políticos, sino por méritos propios. Desde la perdida del gobierno municipal, allá por 1995, y habiendo encadenado derrota tras derrota ( ¿hasta la victoria final?), la ausencia de análisis y, no digamos de la más mínima autocrítica, nos fue alejando del papel que, en mi opinión, sigue correspondiendo a la socialdemocracia local. Por historia, por principios y valores y porque pese a vivir en una realidad absolutamente endogámica, las ideas y propuestas de progreso colectivo, de justicia social y de solidaridad siguen estando vigentes y siguen siendo necesarias. Evidentemente, el mérito ( o demérito) tiene nombres y apellidos, pero no voy a ser yo (¡quien soy yo para señalar a nadie!) quien abra un debate que, por otro lado, únicamente hurgaría en heridas, y no ayudaría a coser las que, y a las pruebas me remito; siguen abiertas y supurando.

¿Cual es la solución?. Pues la reflexión personal de cada uno de los y las militantes sobre lo que quiere o pretende con su militancia: si la irrelevancia o intentar recuperar el partido para volver a luchar por nuestras ideas. Y una reflexión de los votantes, de los y las simpatizantes, de esos miles de votantes que elección tras elección siguen pensando que, al menos en el estado, los y las socialistas todavía tenemos cosas que decir y que hacer, pero que cuando hay que coger la papeleta del PSPV-PSOE de El Campello, no es que se lo piensen, sino que simplemente no lo hacen ( ¿porque 3388 vecinos y vecinas decidieron votar al PSOE el pasado 10N y sólo 1952 a la candidatura municipal el pasado mes de mayo?).

Creo que tras pasar la repetición de elecciones, la Comisión Gestora que dirige circunstancial y temporalmente el partido tiene trabajo por hacer, y espero que lo hagan bien, pese a que la agrupación socialista de El Campello parece ( y es una impresión personal) importar poco o nada a quienes dirigen el partido. Pero también los y las militantes tienen mucho que reflexionar: si seguir en ese bucle que, si nadie lo remedia se convertirá en un agujero negro que devorará al partido, o ser verdaderamente militantes y buscar una solución.

Programa Participativo correspondiente al mes de noviembre con D. Pedro Mario Pardo, Concejal de EUPV de El Campello

Programa Participativo correspondiente al mes de noviembre de 2019 con D. Pedro Mario Pardo, Concejal de EUPV de El Campello

Serie de programas participativos en Radio El Campello a cargo del Concejal de Izquierda Unida de nuestro Ayuntamiento de El Campello en los cuales se habla de temas de suma importancia para el futuro de nuestro municipio.

Los temas tratados en este programa versaron sobre; alcaldes investigados-imputados, convento, presupuestos, cementerios, fecales en playas…

En cuanto a la serie de programas participativos cualquier ciudadano puede sugerir o preguntar al Concejal, Pedro Mario Pardo de EUPV, sobre cualquier tema que le inquiete, le preocupe o desee información a través de correo info@radioelcampello.es y en el programa siguiente procurará resolver las dudas que se le planteen o grabar la incidencia y mandarnos un whatsapp al 696737486 o 622887999

PROGRAMA PARTICIPATIVO DEL MES DE NOVIEMBRE DE 2019….

VOTAR EN POSITIVO O VOTAR A LA CONTRA

Ángel Sánchez
Opinión sobre: VOTAR EN POSITIVO O VOTAR A LA CONTRA

La aparición de un partido de extrema derecha populista en el escenario político español (que hasta hace unos años parecía inmune, pese a lo que estaba ocurriendo en Europa), va a condicionar el resultado de las elecciones del 10N, según se desprende de los datos demoscópicos publicados hasta ahora. El voto a “la contra” es, en mi opinión, expresión de la desafección de una sociedad enrabietada contra los partidos políticos tradicionales, a los que ya no considera como útiles por entender que representan más a sus intereses que a los de la ciudadanía. Y ese voto a la contra, con una carga emocional que ignora los riesgos que para nuestro sistema tienen los partidos extremistas, puede producir una ruptura en el avance de políticas de derechos y libertades que, pese a dadas por consolidadas, no lo parecen tanto.

Nuestro sistema electoral, bipartidista por definición y pluralista por la acción de la ciudadanía, corre el riesgo de inestabilidad recurrente. Y ésta no es únicamente fruto de la dispersión y la volatilidad electoral, sino de la imposibilidad de cumplir con uno de los objetivos que las elecciones tienen: formar gobierno, a causa de las actitudes de los dirigentes políticos.

El concepto de sistema representativo apunta a un modelo de democracia con capacidad explicativa sobre variables como el sistema electoral, el sistema de partidos o el tipo de gobierno. Y esas variables parecen, a la vista de los resultados previstos, contradictorias entre sí. El sistema electoral sigue manteniendo paradojas como la circunscripción (que afecta al concepto de representación) o la investidura de Presidente (que afecta a ese efecto relevante de las elecciones: formar gobierno). Nuestro sistema, de diseño mayoritario pero con características proporcionales ( representación de las minorías territoriales) se ha tambaleado ya en dos ocasiones. Tras las elecciones de 2015 y las de 2019 se produjo una repetición electoral al ser imposible acuerdos que propiciasen la formación de gobierno. No obstante, es importante señalar que en las segundas elecciones (2016) un partido político propició la formación de gobierno a pesar de que la decisión supuso una de las mayores crisis sufridas en 140 años de historia ( en el PSOE se abstuvieron un gran número de diputados y diputadas: los suficientes para investir al candidato del partido más votado). Ahora, la repetición electoral, dada la legislatura fallida surgida de las últimas elecciones generales posiblemente requiera de un nuevo acto de responsabilidad pero, ¿están dispuestos los actores implicados a un nuevo acto de responsabilidad con las instituciones democráticas del estado, o primará el interés partidista?.

Los datos demoscópicos apuntan nuevamente a un parlamento fracturado pero,en mi opinión, lo mas preocupante: a un parlamento donde los partidos extremistas pueden condicionar la formación de gobierno. Podemos condicionó su apoyo a la investidura a contar con ministros o ministras en el gobierno. Dejó de lado la capacidad de influencia, temerosos de que el torniquete practicado al PSOE no fuese lo suficientemente fuerte y el partido socialdemócrata buscase acuerdos transversales más allá del frentismo del partido morado. Por su parte, la derecha ha optado por contar como socio a un partido de extrema derecha representante de valores reaccionarios y claramente contrarios al marco de convivencia democrática construida tras más de cuarenta años de democracia,normalizando un hecho que en Europa no ha sucedido. En mi opinión, el PSOE, pese a las contradicciones manifestadas a lo largo del proceso de negociación, optó por la decisión que más se ajustaba a los intereses de una sociedad plural: un gobierno en minoría. Un gobierno sujeto a dialogo y negociación, en el que la vía de acuerdo con el independentismo más beligerante se desestimaba, por lo que un escenario de moderación y consenso parecía el más adecuado . Un escenario rechazado por la derecha que, junto a esa extrema derecha, socia ya en gobiernos autonómicos y municipales, podría convertirse en el eje de un gobierno que, a la vista de las actitudes autoritarias y claramente reaccionarias, propiciarían un retroceso social y democrático.

Creo que, al margen de las más que evidentes contradicciones que el candidato del PSOE ha expresado, el Partido Socialista es la opción que más y mejor se ajusta a los intereses del ciudadano medio, de esa mayoría que ha sido la más afectada por la crisis y que, si nada lo remedia, puede incluso optar por dar su voto de cabreo a aquellos que quieren retorcer nuestro estado social y de derecho sin valorar que ese voto no es contra el PSOE, sino contra sí mismos.